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Funcionarios ecuatorianos anunciaron el lunes el despliegue de 75.000 soldados y policías en cuatro provincias con altos índices de criminalidad, donde el gobierno ha impuesto un toque de queda nocturno que prohíbe a la población salir de sus hogares entre las 23:00 y las 5:00 horas.
Los funcionarios informaron que 253 personas fueron arrestadas por violar el toque de queda, que comenzó la noche del domingo en Guayas, El Oro, Los Ríos y Santo Domingo de los Tsachilas. Se prevé que el toque de queda dure dos semanas. Si bien las medidas abarcan Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, no se extienden a Quito ni a las turísticas Islas Galápagos.
El ministro del Interior, John Reimberg, declaró el lunes que las tropas ecuatorianas utilizaron artillería autorizada para destruir tres objetivos identificados, aunque no proporcionó detalles específicos sobre la naturaleza de los ataques. «Que caiga lo que tenga que caer, y quien tenga que caer, que caiga», dijo a los periodistas, señalando que las operaciones no registraron víctimas.
Ecuador lucha por contener la violencia relacionada con el narcotráfico, mientras cárteles rivales se disputan el control de los puertos costeros utilizados para el contrabando de cocaína hacia Estados Unidos.
El año pasado, Ecuador registró su tasa de homicidios más alta en décadas: 50 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según el Ministerio del Interior.
La tasa de homicidios en Ecuador se ha quintuplicado desde la pandemia de COVID-19, debido a la lucha entre cárteles de Colombia y México por el control de las rutas del narcotráfico y su alianza con bandas locales.
El presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, extendió recientemente el estado de excepción, que permite a las fuerzas armadas realizar patrullajes conjuntos con la policía e ingresar a domicilios sin orden judicial.
El mandatario conservador ha culpado en parte de la violencia a la vecina Colombia, acusando a su gobierno de no hacer lo suficiente para detener a los cárteles que operan en la frontera entre ambos países. En enero, Noboa también impuso aranceles a las importaciones colombianas y afirmó que no se levantarían hasta que mejorara la situación de seguridad en la frontera.
A principios de este mes, el ejército ecuatoriano anunció una operación conjunta con Estados Unidos contra un campo de entrenamiento utilizado por narcotraficantes colombianos, que incluyó ataques con drones, helicópteros y embarcaciones.
Las autoridades indicaron que el campo se ubicaba en territorio ecuatoriano y pertenecía a Comandos de la Frontera, un grupo escindido de las FARC, la organización guerrillera que firmó un acuerdo de paz con el gobierno colombiano en 2016.
El presidente de Ecuador ha sido objeto de críticas por parte de organizaciones de la sociedad civil, que afirman que sus métodos autoritarios no han logrado reducir la delincuencia y, además, han puesto en peligro a la población civil.
En un caso ocurrido el año pasado que generó dudas sobre los métodos de Noboa para combatir el crimen, once soldados fueron condenados a más de 30 años de prisión por el secuestro de cuatro niños, cuyos cuerpos fueron encontrados cerca de una base militar en Guayaquil.
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