INTERNACIONAL

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Israel lanzó una serie de ataques contra Irán la madrugada del viernes, antes de la reunión prevista del Consejo de Seguridad de la ONU para debatir los ataques contra la infraestructura civil iraní. En ese momento, Irán y Estados Unidos parecían estar en un punto muerto diplomático, lo que preparaba el terreno para una posible escalada al acercarse el final del primer mes de la guerra en Oriente Medio.
El ataque israelí del viernes contra objetivos «en el corazón de Teherán» se produjo después de que el país anunciara que intensificaría sus ataques contra las instalaciones de producción de armas iraníes, aunque no se dispuso de información inmediata sobre los objetivos alcanzados.
También se observó humo sobre Beirut, si bien Israel no informó de inmediato de haber alcanzado la capital libanesa. En Israel sonaron las sirenas antiaéreas mientras el ejército afirmaba estar trabajando para interceptar misiles iraníes. Irán continuó sus ataques contra sus vecinos árabes del Golfo, y se reportaron impactos de drones y misiles en Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.
Estados Unidos ha presionado a Irán para que inicie conversaciones sobre una propuesta de alto el fuego de 15 puntos, pero al mismo tiempo ha ordenado el despliegue de miles de tropas adicionales en la región, posiblemente en preparación para un intento militar de arrebatar el control del Estrecho de Ormuz a Irán.
Tras la peor jornada de Wall Street desde el inicio de la guerra, las bolsas asiáticas cayeron mayoritariamente el viernes ante las crecientes dudas sobre las posibilidades de desescalada. Los precios del petróleo volvieron a subir; el crudo Brent, de referencia internacional, se situó en 107 dólares el barril en las operaciones matutinas, un aumento de más del 45% desde que Israel y Estados Unidos atacaron a Irán el 28 de febrero, dando comienzo a la guerra.
El control que ejerce Irán sobre el tráfico marítimo a través del Estrecho de Ormuz ha generado una creciente preocupación por una crisis energética mundial y parece formar parte de una estrategia para lograr que Estados Unidos ceda, desestabilizando la economía mundial. Un bloque árabe del Golfo Pérsico declaró el jueves que Irán está cobrando peajes a los barcos para garantizar su paso seguro por la vía marítima.
El enviado de Trump, Steve Witkoff, declaró que Washington entregó a Irán una lista de 15 puntos para un posible alto el fuego, utilizando a Pakistán como intermediario. La lista incluye restricciones al programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz.
Irán rechazó la oferta estadounidense y presentó su propia propuesta de cinco puntos, que incluye reparaciones y el reconocimiento de su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.
Mientras continuaban los esfuerzos diplomáticos, un grupo de buques estadounidenses se acercó a la región con unos 2.500 infantes de marina a bordo. Asimismo, se ordenó el despliegue de al menos 1.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada ─entrenados para aterrizar en territorio hostil con el fin de asegurar zonas estratégicas y aeródromos─ en la región.
Ante la persistencia de los ataques estadounidenses e israelíes contra Irán, el Consejo de Seguridad de la ONU programó una consulta a puerta cerrada sobre Irán para el viernes en Nueva York, según dos diplomáticos de la ONU que hablaron bajo condición de anonimato debido a que la reunión no es pública.
Añadieron que Rusia había solicitado la reunión sobre los ataques estadounidenses e israelíes contra infraestructura civil en el país, y que Estados Unidos, que ostenta la presidencia del Consejo de Seguridad, la había programado.
Desde el inicio de la guerra, más de 1900 personas han muerto en Irán, según el Ministerio de Salud.
Dieciocho personas han fallecido en Israel, mientras que al menos tres soldados israelíes también han muerto en Líbano. Al menos 13 soldados estadounidenses han muerto. Cuatro personas en Cisjordania ocupada y 20 en los estados árabes del Golfo también han fallecido.
Las autoridades informaron que más de 1100 personas han muerto en Líbano. En Irak, donde milicias apoyadas por Irán se han sumado al conflicto, 80 miembros de las fuerzas de seguridad han muerto.
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