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China inició el viernes dos investigaciones sobre las prácticas comerciales estadounidenses, lo que demuestra su firme determinación de contrarrestar los aranceles del presidente Donald Trump antes de su visita en mayo.
El Ministerio de Comercio afirmó que las nuevas investigaciones responden a dos investigaciones anunciadas por Trump a principios de este mes contra varios países, incluida China.
Un comunicado del ministerio indicó que las dos investigaciones chinas se iniciaron para salvaguardar los intereses de las industrias chinas pertinentes y expresó su firme oposición a las investigaciones estadounidenses.
Una de ellas examinará las políticas estadounidenses que restringen la entrada de productos chinos a Estados Unidos y que limitan la exportación estadounidense de productos de tecnología avanzada a China. La otra se centra en las barreras a las exportaciones chinas de energía verde.
Se prevé que las investigaciones duren seis meses y podrían prorrogarse tres meses más si fuera necesario, según el ministerio.
Las investigaciones chinas constituyen el último episodio de una prolongada guerra comercial y podrían servir como moneda de cambio para contrarrestar posibles nuevos aranceles estadounidenses.
La Corte Suprema de Estados Unidos anuló algunos de los aranceles impuestos anteriormente por Trump, quien respondió iniciando las llamadas investigaciones comerciales de la Sección 301.
Una de estas investigaciones examina las acusaciones de exceso de capacidad industrial ─que puede impulsar las exportaciones─ y los subsidios gubernamentales que podrían otorgar a las empresas en China y otros países una ventaja injusta sobre sus competidores estadounidenses.
La investigación, que abarca a 16 socios comerciales, incluida la Unión Europea, podría resultar en aranceles más altos a las importaciones provenientes de esas economías.
La otra investigación, que involucra a decenas de países, incluida China, podría prohibir la importación de bienes producidos con trabajo forzoso.
El representante comercial de China advirtió en las recientes conversaciones con Estados Unidos en París que las investigaciones estadounidenses podrían amenazar la estabilidad, tan difícilmente lograda, en las relaciones económicas entre ambos países.
Las conversaciones tenían como objetivo preparar el terreno para una visita de Trump a Pekín, inicialmente prevista para la próxima semana. El presidente estadounidense pospuso el viaje debido a la guerra en Irán.
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