Serpiente monetaria de Milei, escribe Humberto Toledo

OPINIÓN

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Presidente de Argentina, Javier Milei / Foto: Vitor Souza

*Escribe Humberto Toledo, director general de LaCity.com.ar, especialista en análisis de política internacional.

Lectura: 4 minutos

Los europeos mantuvieron un relativo período de tranquilidad financiera después de la Segunda Guerra Mundial, apalancados por las gruesas reservas de la Reserva Federal de los Estados Unidos, el ganador de la contienda que desangró la humanidad.

El plan para mantener un tipo de cambio anclado al oro para equilibrar los procesos de la reconstrucción física de Europa llegó hasta la presidencia de Richard Nixon (1969/74).

La creación del Fondo Monetario (FMI) y el Banco Mundial fueron reclamos de los europeos que seguían envueltos en devaluaciones sucesivas.

Llegó la hora de la «Serpiente Monetaria» (SME) un mecanismo destinado a suplantar el fracaso de Breton Woods, herramienta ahogada por la desenfrenada emisión monetaria destinada a financiar la guerra de Vietnam.

La falta de convicción de los líderes europeos en construir un sistema económico en cada país vigilando estrictamente el gasto público terminó también con la SME.

Muy temprano, después de la guerra, los europeos descubrieron los beneficios (falsos) del denominado estado de bienestar, un sistema que privilegiaba los intereses de la población antes que el cuidado de los fondos públicos que les tocaba administrar. Fue el momento de la socialdemocracia que en Argentina tuvo su correlato en el partido Unión Cívica Radical y su líder indiscutido Raúl Alfonsín.

Alfonsín ─un político de izquierda dura particularmente anti Estados Unidos─- terminó en un estrepitoso fracaso, con la inflación volando hasta los tres dígitos y la desaparición de la moneda nacional. Alfonsín renunció a la presidencia.

La corrección llegó de la mano del peronista Carlos Menem con una herramienta hasta el momento desconocida, la convertibilidad, que asimilaba un peso local a un dólar.

La población respiro tranquilidad por diez años. La política del dólar barato erosionaba lentamente el plan.

El desinterés por el cuidado de las cuentas públicas tuvo su máxima expresión en el período «kirchnerista», un conglomerado político dominado por Néstor Kirchner (2003-07) y su esposa Cristina (2007-11; 2011-15) extendido por Alberto Fernández (2019-23), títere de la expresidente. Al desinterés por controlar el gasto público, el kirchnerismo cometió actos de corrupción nunca vistos en el país. Cristina Kirchner fue condenada a seis años de prisión después de haber atravesado catorce instancias judiciales que la encontraron culpable.

Milei recibio su propia Serpiente Monetaria, las cuentas públicas destrozadas, deuda interna gravosa, deuda externa impagable, y la gravedad de la política exterior por los socios que el kirchnerismo había elegido, Cuba, Venezuela, Nicaragua, gobiernos de enfrentamiento abierto con Washington. Por si fuera poco, el último eslabón de esta serie tenebrosa, el presidente Alberto Fernández (2019-23) títere de la entonces vicepresidente Cristina Kirchner, ofreció al autoritario jefe del Kremlin Vladímir Putin, hacer de la Argentina la puerta de ingreso de Rusia en el territorio de América Latina.

Con un cuerpo político minúsculo, el acompañamiento de la mayoría de la población y una intensa convicción personal, Milei logró el milagro. En dos años desarmó el esquema de la izquierda que gobernó el país durante más de cincuenta años con la complicidad del peronismo-kirchnerismo, redujo la inflación de manera asombrosa y atacó a fondo el gasto público improductivo. 

La población, presionada por la decisión de Milei de cortar los subsidios que enriquecieron a los políticos, igualmente sigue firme en el apoyo al presidente.

Por ahora el cielo está despejado para la continuidad de Milei en las elecciones presidenciales del año próximo. La oposición, especialmente el kirchnerismo, quedó muy golpeada. El Gobernador de Salta, un hombre del peronismo historico, reclama un cambio drástico en el partido. «Así como está, el peronismo parece el Partido Obrero».

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