Devolviendo el golpe

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Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político.
*Colaboración especial para lacity.com.ar

 

SEGUNDA NOTA

Como hemos visto en la primera nota, España hizo aportes trascendentes a los ejércitos de Jorge Washington, pudiendo calificar el apoyo a la independencia de Estados Unidos por el reino peninsular como la “devolución del golpe”.

En efecto, a tal fin no solo deben tenerse presente los antecedentes ilegítimos de la corona británica sobre las tierras del hemisferio norte, desconociendo el derecho del descubrimiento, como señalamos en algunos de los antecedentes de la nota anterior, sino también en el hemisferio sur.

Tales hechos podrían calificarse como un verdadero golpe al derecho de gentes.

Para la misma época que se autorizaba al pirata Walter Raleigh (1583) a operar en América del norte, por ejemplo, otros barcos piratas rondaban los mares del sur rodeando a Buenos Aires.

John Drake, primo del célebre pirata Francis Drake, que desde 1566 depredaba los mares de los dominios españoles, al mando de su fragata “Francis” nombre dado seguramente en homenaje a su pariente, después del combate con la flota de Diego de Flores Valdés frente al puerto de Santos, se dirigió a merodear en busca de presas hacia el Río de la Plata.

Poco tiempo después, entre otros hechos para el recuerdo, no puede olvidarse que en 1585 las naves del obispo esclavista Francisco de Vitoria, “San Antonio” y “Nuestra Señora de la Gracia” fueron interceptadas por tres navíos ingleses al mando de Robert Withrington preparados por el Conde de Cumberland.

Pero no solamente en el mar, superficie de su dominio militar, fueron los objetivos ingleses, sino que ya se habían acoplado a las expediciones de Pedro de Mendoza, primer fundador de Buenos Aires, recordándose los nombres de Nicolas Colman, de Hampton, y el de Richard Limon, de Plymouth entre sus acompañantes.

Antes de ello, todavía, cuando Sebastián Gaboto fundara el fuerte de Santi Spiritu, en 1527, fue acompañado entre otros por Robert Thorne, de Bristol; Chirstopher Burbusley, de Worcester; Richard Cork, de Essex; Henry Patimer de Cochelster; Thomas Ternan de Norfolk y el íntimo amigo del capitán de nombre Thomas Barlow, también de Bristol.

Thomas Cavendish, llego a Puerto Deseado, en el sur, en 1586, John Davis en 1592 y en 1669 John Narborough comisionado por Carlos II de Inglaterra igual que John Strong en Las Malvinas en 1690, en fracasadas operaciones.

En tanto ya en 1711 circulaba en Londres un panfleto denominado “Una propuesta para humillar a España”, sometido a la consideración del conde de Oxford, tesorero del reino y en 1732 los impresores de St. Paul’s Churchyard editaban un opúsculo resaltando las ventajas de establecer un emplazamiento en el Rio de la Plata.

Estos hechos no eran ignorados por España. En 1740 el Conde de Montijo denunció ante los franceses sobre las naves inglesas que partiendo de su aliado Portugal iban a depredar la América del Sur y en 1762 el Gobernador de Buenos Aires es notificado por España de una ataque en gran escala previsto por Inglaterra.

No en vano la colonia inglesa llego a ser en las vísperas de la independencia argentina la mas importante de esa nacionalidad fuera de las islas británicas.

Y su influencia no fue menor.

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