
Esta semana la Iglesia anunciaría una medida de fuerte impacto: la renuncia a los fondos que les asigna el Gobierno, que este año serán unos $140 millones. Será en plena controversia por la misa que semanas atrás encabezaron obispos frente a la Basílica de Luján con Hugo y Pablo Moyano, gesto que fue interpretado como un apoyo a los sindicalistas.
Según Clarín, la decisión se tomaría durante la 116° Asamblea Plenaria de Obispos de todo el país, en un encuentro del que participará entre otros el obispo de Mercedes-Luján Agustín Radrizzani, que quedó en el ojo de la tormenta y debió pedir «perdón» por la misa con los Moyano.
En esta línea de fuego también había quedado el presidente de la Pastoral Social, obispo Jorge Lugones, que recibió al jefe Camionero tiempo atrás, después de que la justicia pidiera la detención de su hijo. Luego de la controversia, el Papa Francisco les firmó una remera a los organizadores de la misa en Luján.
En agosto la Conferencia Episcopal había anunciado la creación de una comisión con representantes del Gobierno para analizar la renuncia gradual de los fondos públicos y estudiar mecanismo alternativos para compensar esa pérdida. Ahora se espera que la medida sea confirmada por todos los obispos durante la reunión en Pilar, que empieza el lunes y terminará el próximo viernes.
