Zingoni : crítica a los organismos internacionales

OPINIÓN

37231118031_ad771f6fe0_k
Foto: Presidencia El Salvador

Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

 

Ni la UN, ni la OEA, ni todos los organismos juntos que, supuestamente, defienden los Derechos Humanos pudieron lograr que el sátrapa Maduro (y la cúpula corrupta militar que lo sustenta) dejara entrar ayuda humanitaria en alimentos y medicamentos que evitarían la muerte masiva de ciudadanos indefensos venezolanos.

El Brexit y el espectáculo indecoroso sufrido por los ingleses por la falta de acuerdo entre los políticos británicos, de un lado y la burocracia de la Unión Europea del otro son otro prueba del desprestigio creciente de la clase política mundial y, por otra parte, del fin anunciado de las organizaciones supranacionales como la UE, la UN, la OEA, el Banco Mundial, etc.

La matanza en Siria con la huida masiva de familias enteras de ciudadanos indefensos era más un espectáculo televisivo que una cuestión que a los organismos internacionales les preocupara demasiado.

Hay un cuestionamiento generalizado del accionar de organismos internacionales, muchos de ellos nacidos luego de la Segunda Guerra Mundial y que hoy son anacrónicos. Que obedecían, por tanto, a otras necesidades y a otras épocas. Todas o la mayoría de ellas fueron creadas teniendo en la mira la posguerra y ¡nada menos! que la división del mundo en dos bloques antagónicos.

La UN (Naciones Unidas) fue creada en 1945 y la OEA (Organización de Estados Americanos) en 1948. Plena posguerra. Y plena división del mundo en dos bloques liderados por EE. UU. y Rusia respectivamente.

Tan importante como la UN y la OEA son los acuerdos de Bretton Woods. Son las resoluciones de la conferencia monetaria y financiera de las Naciones Unidas, realizada en el complejo hotelero de Bretton Woods, (Nueva Hampshire, Estados Unidos), entre el 1 y el 22 de julio de 1944.

Allí fue donde se establecieron las reglas para las relaciones comerciales y financieras entre los países más industrializados del mundo. Bretton Woods trató de poner fin al proteccionismo del período 1914-1945, que se había iniciado en 1914 con la Primera Guerra Mundial. Se consideraba que para llegar a la paz tenía debía existir una política librecambista, donde se establecerían las relaciones con el exterior.

El principal objetivo del sistema de Bretton Woods fue poner en marcha un Nuevo Orden Económico Internacional y dar estabilidad a las transacciones comerciales a través de un sistema monetario internacional, con tipo de cambio sólido y estable fundado en el dominio del dólar.

Hoy la nueva moneda de Internet (el Bitcoin) y un nuevo orden económico mundial (empresas de Internet) están poniendo en discusión el sistema monetario que dura desde los acuerdos de 1944.

En los acuerdos también se decidió la creación del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, usando el dólar como moneda de referencia internacional. Dichas organizaciones empezaron a funcionar en 1946. Todas estas instituciones y resoluciones, que pudieran ser imprescindibles para la reconstrucción luego de la Segunda Guerra Mundial, han quedado anacrónicas.

La Unión Europea que ha sido una gran creación de los estados europeos también está cuestionada por su burocracia enquistada en Bruselas. En las últimas elecciones de diversos países europeos muchos de los candidatos (Le Pen, Melenchón en Francia, Podemos en España, Syriza en Grecia, Orban en Polonia, Salvini en Italia, Hungría, etc.) planteaban abandonar la UE como ya lo había decidido la mayoría de ciudadanos de Gran Bretaña con el Brexit. O al menos modificar y reducir la burocracia enquistada en Bruselas y recuperar la soberanía que los estados han estado cediendo a la UE los últimos años.

La cuestión es: o se reformulan todos estos organismos internacionales o lentamente irán languideciendo porque el ciudadano ya no soporta sobre su cabeza pluri estados que lo único que hacen es agobiarlo a impuestos y a normas dictadas por burocracias a miles de kilómetros y que modifican, arbitrariamente, su vida cotidiana.

El ciudadano europeo tiene sobre sí: el estado municipal, el estado provincial, el estado nacional y el estado plurinacional (la UE). ¡Demasiado peso burocrático!

Y más, mucho más, cuando se avecina el advenimiento del ciberciudadano que a través de Internet hará desde sus trámites municipales hasta participar en la vida pública y emitir su voto. Todas estas instituciones han cumplido, algunas más que otras, con su misión. Pero ésta es otra época. Otro “modo de hacer las cosas”.

 

Norberto Zingoni
Autor de: El ciberciudadano y el cambio en el poder (Ed. Punto Didot, España)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s