Política expansiva del BCE con espejo de Japón, pero europeos no son japoneses

INTERNACIONAL

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El Banco Central Europeo se dirige hacia un lugar entre la espada y la pared. El debilitamiento de la actividad económica aumenta las posibilidades de que el sucesor del presidente Mario Draghi siga los pasos del Banco de Japón, que ha mantenido los tipos de interés muy bajos durante dos décadas y ha adoptado medidas cada vez más radicales. Una «japonización» de la política monetaria tendría un alto coste para las entidades bancarias de Europa, lo que complicaría aún más el trabajo del banco central.

El viernes llegaron nuevas pruebas de que la economía de la zona euro se está desacelerando, al publicarse una encuesta de directivos de compras que mostró que la actividad de las fábricas se contrajo al ritmo más rápido en casi seis años. Eso hace que la meta de inflación del BCE —un nivel ligeramente por debajo del 2 por ciento— sea más difícil de alcanzar. Es posible que el problema no se solucione con más compras de deuda y con tipos bajos, a juzgar por la experiencia del Banco de Japón. No es de extrañar que algunos responsables del BCE se pregunten en privado si tendrán que copiar la política del Banco de Japón de controlar la curva de rendimientos de la deuda, o incluso comprar títulos de renta variable.

Japón es un ejemplo de lo que puede venir a continuación. Las distorsiones del mercado son un mal menor. Lo peliagudo es el perjuicio para las entidades de crédito de los tipos bajos y la curva aplanada de rendimientos.

El margen neto de intereses medio de los bancos japoneses —la diferencia entre el tipo al que toman fondos prestados y el tipo al los prestan—, ha caído al 0,9 por ciento, desde el 1,5 por ciento en 2000, mientras que su rentabilidad sobre el capital (ROE, por sus siglas en inglés) se ha reducido aproximadamente a la mitad desde 2005, al 5 por ciento, según cálculos de Deutsche Bank utilizando datos de FactSet. Esto da una idea de la problemática que se avecina si el BCE emula al dirigente del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda. El margen neto de interés medio para las entidades financieras incluidas en el índice STOXX Europe 600 Banks es de alrededor del 1,65 por ciento, según Deutsche.

Las valoraciones también tienen mucho margen para japonizarse: la ratio cotización/valor contable para los bancos de dicho índice STOXX 600 es del 0,71, en comparación con el 0,46 para el índice de bancos japoneses de Datastream.

El BCE puede argumentar que la salud de los bancos no es su principal preocupación. Cierto. Pero en la zona euro, al igual que en Japón, las empresas dependen de los bancos para las tres cuartas partes de sus necesidades de financiación, y la dependencia de los hogares es aún mayor, en un 90 por ciento, según Deutsche Bank. Lo que es malo para los bancos, por lo tanto, puede terminar siendo malo para la economía. Kuroda se ha vuelto más sensible al impacto de sus políticas en las entidades financieras. El BCE tiene la ventaja de no ser el primero y poder aprender de las experiencias de Kuroda.

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