INTERNACIONAL

Lectura: 2 minutos
Perú acaba de convertirse en el último país de América Latina que se suma a la iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, pese a las advertencias de Estados Unidos sobre el aumento de la influencia de China en la región.
El gobierno peruano firmó este jueves un memorando de entendimiento en Pekín para unirse a la ambiciosa iniciativa de infraestructura.
La Nueva Ruta de la Seda, emblema del gobierno de Xi Jinping, tiene en realidad otro nombre oficial: Yīdài yīlù (Una franja, una ruta) o en inglés Belt and Road Initiative (La Iniciativa de la Franja y la Ruta ─o BRI, por sus siglas en inglés─), y consiste en una ola de fondos chinos para grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo.
Al igual que la antigua ruta comercial marítima, la Nueva Ruta de la Seda tiene como objetivo vincular a China con Europa, Medio Oriente, África y ahora también América Latina.
Xi lanzó la iniciativa en 2013, y desde entonces se han sumado más de un centenar de países.
Al comienzo, América Latina quedó fuera del mapa oficial de la iniciativa, pero en los últimos meses varios países de la región se han sumado a la misma mediante memorandos de entendimiento.
Panamá fue el primer país latinoamericano que se incorporó, y después se han ido sumando Uruguay, Ecuador, Venezuela, Chile, Uruguay, Bolivia, Costa Rica, Cuba y Perú.
