Hipócrita, ahora se acuerda de Perón

OPINIÓN

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Foto: Twitter

Dos colaboradores habituales de Lacity.com.ar opinan hoy sobre el discurso de la expresidenta Cristina Kirchner durante la presentación del libro «Sinceramente». Tanto Chaves como Flombaum tratan con severidad y crítica implacable la alocución con ópticas diferentes pero con una coincidencia de fondo no apta para neutrales. Los textos van a continuación: Cristina (I), Cristina (II)

 

Lectura: 5 minutos

Cristina (I)

El uso del recuerdo de líderes del pasado como herramienta política electoral es infame, manipulador y traicionero.

Cristina gobernó 8 años y fue legisladora por muchos más y nunca referenció en sus discursos a Perón, el jueves lo hizo y lo hizo en forma peligrosa y perniciosa para el pueblo argentino que está pasando por momentos difíciles y con poca esperanza en el futuro de nuestro país.

Cuando pasan tantos años, Perón falleció hace ya cuarenta y cinco años, se puede o se debe recurrir a líderes como él explorando en los legados atemporales que han dejado.

En el caso del que estamos hablando mucho más, porque no fue ni monolítico ni estático su pensamiento. En 1948 propuso en su primer plan quinquenal objetivos que nada tuvieron que ver con los del segundo propuesto en 1952. Mucho menos tuvo que ver esa etapa con lo que propuso en 1973 en el plan de Argentina Potencia.

Imaginen 45 años después, con los cambios impresionantes que tuvo el mundo. Sin hipótesis de grandes guerras por delante, con empresas globales que cuestionan a los más poderosos estados nacionales, con un comercio exterior globalizado, con un capital financiero descomunal sin control por parte de ningún estado, con transportes que permiten llegar en horas de un destino a otro con mercaderías perecederas, lo que podría pensar aquel líder tan ligado a la estrategia internacional.

Es necio y mal intencionado usar propuestas políticas de aquella época para estos momentos tan diferentes.

Hoy es imprescindible un acuerdo para lograr un nuevo contrato social, el creado en 1860 está vetusto y desgastado por mala praxis. Pero eso supone primero ponernos de acuerdo en unas pocas bases.

Empezamos mal si esas bases se refieren a gasto público o el carácter del Banco Central, o al comercio exterior.

Argentina no tiene moneda, no tiene ahorro nacional, no tiene una organización institucional sustentable, no tiene un plan que retenga a los jóvenes más capacitados en un mundo ávido de captar conocimiento. Si empezamos por el final estamos en el mal camino.

Es momento de abandonar hipocresías y encarar un plan hacia un futuro difícil pero apasionante, donde la competencia no es por la producción de un bien o de un servicio, sino por el conocimiento que esa producción lleva implícito. Un mundo que requiere terminar con la discriminación de cualquier tipo, un mundo que exige responsabilidad por el cuidado ambiental.

La expresidente recurrió como ejemplo a un plan trienal, lanzado en 1973, que nació como producto de un acuerdo político de gran magnitud, La Hora del Pueblo, en el cual participaron casi todas la fuerzas políticas y sociales.

Un plan que capotó por dos causas una externa la OPEP, organismo supranacional que obligó a los países productores de petróleo a aumentar en forma dramática el precio del petróleo y una interna, la violencia ejercida por organizaciones guerrilleras que levantaron armas contra el gobierno constitucional (uno de los sostenedores de ese plan Jose Rucci fue asesinado por los montoneros ese año).

Basado en esos antecedentes hoy pretende convocar a acuerdos para lograr un nuevo contrato social. Recurrir a estos antecedentes después de haber gobernado entre su esposo y ella doce años reivindicando a aquellos violentos que minaron con sus acciones aquella gran oportunidad, es de una bajeza injustificable.

Ni acuerdos sin sustancia, ni manipulaciones hipócritas nos llevaran a la firma de un nuevo contrato social.

El camino de la refundación de nuestra nación surgirá de las provincias al igual que aquel pacto de 1860 hoy incumplido, es del conjunto de las provincias que eligieron separar su vida institucional de la nación de las cuales deberemos abrevar para rescatar un futuro para nuestro pueblo. Es una pena que la hermana mayor, la provincia de Buenos Aires, no haya podido sumarse a ese proceso.

La elección presidencial representa la lucha por el control de la burocracia nacional, que hoy está desvalorizada al igual que la moneda nacional, la educación nacional, la errante política exterior nacional, el control aduanero nacional como el migratorio.

Solo un proceso unificador y abarcador de los intereses reales y objetivos del conjunto del territorio y no la mezquina pelea de los administradores de la quiebra nos llevará a nuevos horizontes.

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Un comentario

  1. Cuando voy al súper no compro ideología cuando voy al hospital hay que ir alas 4 de la mañana para un turno dentro de un mes tampoco me preguntan mi ideología o sea que la política va para un lado y la realidad por otro esto es la verdad lo otro es verso . No piensan en la gente .En que piensan? Un abrazo te sigo.

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