INTERNACIONAL

Lectura: 2 minutos
El senador republicano por el estado de Florida y descendiente de inmigrantes cubanos, Marco Rubio, abrió recientemente una nueva cuenta en la red social Twitter, mediante la cual aspira «conectarse directamente» con el pueblo de Cuba.
A través de ese canal virtual de comunicación, tal y como habitualmente realiza en cada una de sus intervenciones públicas, el político estadounidense representante del movimiento Tea Party ha cuestionado al Gobierno de la isla.
Al mismo tiempo ha exigido «respuestas creativas» a interrogantes que lanza para criticar la realidad cubana y los cambios implementados como parte del proceso de actualización del modelo socialista, a los que califica de «cosméticos».
El pasado 19 de julio, el presidente Miguel Díaz-Canel respondió a Rubio en su cuenta oficial en Twitter: «Cuba no cede ante presiones ni amenazas. Eternamente defenderemos nuestra soberanía e independencia».
Con esas dos oraciones, el mandatario caribeño no solo condenó las acusaciones del senador sino reprochó el accionar de uno de los políticos más abiertamente opuestos al proceso de acercamiento iniciado durante el segundo mandato de Barack Obama entre Washington y La Habana.
Rubio arremete contra la isla sin vacilaciones, a pesar de los reiterados planteamientos que esgrime para ganar simpatizantes relacionados con sus orígenes y que lo llevaron incluso a falsear su biografía en los inicios de su campaña para convertirse en el hijo de «exiliados cubanos que habían huido de la dictadura de (Fidel) Castro» , argumentan sus enemigos.
Según el diario «The Washington Post», reconocido por sus críticas permanentes a los republicanos y a Marcos Rubio desde ya, comentó que los padres del actual presidente del Subcomité para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Exteriores del Senado llegaron a Estados Unidos en 1956 por razones económicas.
Parcialmente correcto, afirman las fuentes cercanas al senador, teniendo en cuenta que la revolución cubana de Fidel Castro arrebató de manera violenta los bienes de la familia Rubio, como lo hizo con todos los que tenían propiedades en la isla.
Artículo relacionado: Veinte mil “colaboradores” cubanos asisten al régimen de Nicolás Maduro
