Dos modelos en pugna

OPINIÓN

866px-Cristina_Fernández_y_Mauricio_Macri (1)
Modelos: kirchnerismo con Cristina Fernández; Cambiemos con Mauricio Macri / Foto: Casa Rosada

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 7 minutos

Avanza la campaña electoral, una campaña que en principio se pareció a los primeros rounds de una contienda boxística. Se midieron, sin arriesgar nada, daban vueltas para medirse.

Pareciera que se empieza a lanzar los primeros golpes, alguno se anima a hablar de que van a hacer, de lo que se hizo pueden hablar muy poco los dos.

Claramente a medida que avance la campaña quedará en claro que hay dos propuestas muy diferentes dentro de los márgenes que brinda una Argentina dependiente de lo que el mundo demande y ofrezca.

Alberto Fernández, critica del gobierno de Macri diciendo que despreció el mercado interno y que intentó enfrentar la inflación con la restricción de la oferta de bienes, provocando el cierre de industrias y de comercios, parando la economía.

Propone volver a darle plata a los consumidores para reabrir las fábricas y motorizar el mercado para reabrir el comercio, porque la base para que nuestra producción se desarrollo es el consumo interno.

Me detendré en estas aseveraciones para analizar de donde venimos y hacia donde nos puede llevar semejante análisis y propuesta.

Nuestra producción fundamental, no por invento de nadie en particular sino por nuestra característica, está ligada a los alimentos y nuestros compradores que requieren de ellos quieren comprar y vender. Pensar que nosotros podemos venderles sin comprarles es por lo menos inocente.

La industria que la sustitución de importaciones nos permitió desarrollar podemos dividirla groseramente en dos: aquella que puede competir en el mundo haciendo uso de los artilugios que permite el comercio mundial, tanto en lo monetario como en lo arancelario, y aquella que solo se sostiene con las muletas del estado, es decir de los contribuyentes que pagamos impuestos.

Lamentablemente la falta de un consenso político y de una planificación a mediano y largo plazo, hizo que esas protecciones y subsidios fueran instrumentos de los diferentes políticos que administraron los últimos 35 años de democracia. Sin distinción de partidos, todos beneficiaron a ese sector empresario que creció y que generó la mayor cantidad de mano de obra y por consiguiente la mayor cantidad de afiliados a los sindicatos.

También como efecto colateral hizo crecer a los estados en todas sus expresiones. Generando algo impensado, que los sindicatos que representan a los trabajadores estatales se convirtieran en árbitros en las organizaciones de tercer grado de los sindicatos.

Si nos detenemos en este sólo ítem veremos algo realmente muy difícil de administrar, el crecimiento de las estructuras y las mejoría de las condiciones laborales de los trabajadores estatales son opuestas a los intereses de los trabajadores privados, que ven cómo los impuestos al consumo y los impuestos a la producción crecen para pagar a ese sector improductivo y horada el salario de los sectores productivos.

Para demostrar que este proceso vicioso no puede continuar, basta con ver el desarrollo de nuestra economía en estos últimos 35 años, eso de echarle la culpa a los de afuera se terminó con solo ver a nuestros vecinos.

Vayamos a la propuesta, fortalecer el mercado interno es un objetivo absolutamente compartido, nadie quiere vivir en un país para pocos, ningún país desarrollado del mundo lo es.

El asunto es ¿cómo?

Empecemos cómo no, con industrias subsidiadas y protegidas que venden caro y cuestan dinero de los contribuyentes definitivamente NO. Con estados grandes e ineficientes que se lleva una parte sustancial del presupuesto y no genera servicios de calidad tampoco.

El mercado interno eficiente se basa en salarios altos, bienes y servicios pagables por esos salarios, impuestos bajos y estados eficientes, que garanticen competencia y competitividad.

Es fácil lograr esto NO, es rápido lograr esto NO, se requiere tiempo y esfuerzo SI. Para eso unidad nacional y planes a largo plazo. Es un cantito SI, para esta generación fracasada de dirigentes que juegan a ganar o perder como en los años 70 y no entienden que aquí de lo que se trata es que gane el país ante el mundo parece imposible.

Vayamos a la otra propuesta, conducir no es mandar, conducir es lograr que el otro haga lo que uno planifica pensando que lo hace por su propia iniciativa, eso es algo que repetía el Gral. Perón (no acostumbro a recurrir a citas, en este caso pido licencia).

Si hay algo que el gobierno de Macri hizo es intentar llevarse por delante a los argentinos sin intentar conducir un proceso virtuoso. Ellos hoy pueden exhibir una mejor relación con el mundo, tanto con el occidente como con el oriente, con Rusia y con EE. UU., gran habilidad, pero la pregunta es cuántos argentinos pudieron hacer suya esa política externa, la respuesta, pocos. Entonces el resultado es malo.

Motorizar a los sectores económicos virtuosos, que puedan sostener una producción sin subsidios y que nos permitan participar del comercio mundial es un propósito admirable ¿fue conducido ese proceso? ¿cuántos argentinos se embarcaron en ese proceso? ¿cuántos argentinos están dispuestos a buscar horizontes en los sectores productivos más promisorios con la voluntad que da una epopeya? Muy pocos, porque nadie los condujo a ese proceso haciéndolos partícipe.

Tomar deuda para financiar un proyecto de reconversión es correcto, usar los fondos para emprendimientos financiados por el estado sabiendo que ese proceso dejará, por lo menos en forma temporal, un tendal de desprotegidos, es inhumano.

Si se busca inversiones, son los inversores los que deben encarar los emprendimientos y el Estado con sus recursos y con el endeudamiento debe generar los recursos humanos y el hábitat que requieren esos emprendimientos.

Parece simple, pero no lo es, porque los lazos que la Argentina construyó en sus relaciones económicas en los últimos 45 años es con contratistas no con inversores, y eso nos limita, los inversores nos tienen fuera de sus portafolios, por eso la diplomacia que debemos desarrollar es con los inversores no con los estados. Eso es tarea de la cancillería y de sus funcionarios, ¿estamos preparados para eso? NO.

Para lograr, reconvertir el estado, la industria, las relaciones con los agentes económicos internacionales se necesita un acuerdo nacional y un plan de largo plazo, Macri hizo todo lo posible para no lograrlo.

La pregunta para estas elecciones es quién entiende más y mejor hacia donde debemos ir, quien puede reconocer los errores del pasado y modificar el rumbo que fracasó.

Mirando lo que hicieron, en nada nos puede ayudar. Escuchando que dicen y que proponen puede orientarnos, con muchas posibilidades de volver a fracasar, pero en algo debemos basarnos para elegir.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s