Google se autoproclamó conquistador de la supremacía cuántica

OPINIÓN

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* Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

 

 

 

Lectura: 5 minutos

El 23 de octubre pasado, la muy prestigiosa revista científica Nature publicó un artículo de Google AI Quantum y la Universidad de California, donde expresan haber alcanzado la supremacía cuántica

El concepto supremacía cuántica fue hecho popular por el físico teórico John Preskill del Instituto de Tecnología de California en 2012. Se refiere a la concreción de una computadora cuántica que logre resolver situaciones que le sean imposibles a las computadoras clásicas o que les lleve muchísimo tiempo lograrlo.

El equipo liderado por John Martinis, logró un procesador cuántico de 53 qubits (lo que en los procesadores clásicos serían los bits), a la que llamaron Sycamore. Diseñaron un problema para calcular un muestreo de números aleatorios, muy a la medida de un procesador cuántico pero sin interés práctico. Lo resolvieron en 300 segundos y estimaron que una supercomputadora clásica (por ejemplo la Summit de IBM, actualmente la más potente del mundo) tardaría 10.000 años aproximadamente en lograrlo. Es innegable que es el mayor hito en la historia de la computación cuántica.

William Oliver, del MIT, escribe el mismo día en la misma revista Nature que el hecho «recuerda a los primeros vuelos de los hermanos Wright. Su avión, el «Wright Flyer», no fue el primer vehículo aerotransportado en volar, y no resolvió ningún problema urgente de transporte. Tampoco anunció la adopción generalizada de aviones ni marcó el principio del fin para otros modos de transporte. En cambio, demostró una nueva forma de hacer las cosas: el vuelo autopropulsado de un avión que era más pesado que el aire».

IBM, gran competidor en la carrera de la computación cuántica, no se hizo esperar. En su blog, aseguró que un sistema clásico, con algunas mejoras, podría lograrlo en 2 días y medio y con mayor fidelidad. Por lo que, si bien dos días y medio es mucho más que 300 segundos, por definición de supremacía cuántica, que es que una computadora tradicional no logre hacer lo mismo que la cuántica, dicha supremacía no habría sido lograda. Hay que reconocer que IBM no demostró en la práctica su aseveración ni puso su desarrollo para la discusión entre pares.

Sea, o no, como se autoproclamó Google, el umbral de la supremacía cuántica está muy cerca.

No solo los competidores saltaron. En este pequeño mundo todo conectado, el mundo financiero es uno de los más sensibles. Los procesadores cuánticos, una vez que hayan logrado su estabilidad (para lo cual faltan años), van a poder descifrar las claves de seguridad encriptadas casi instantáneamente… el mismo día en el que Google hacía su anuncio se desplomó el bitcoin, de $8.000 a $7.500. Una vez que los científicos aclararon un poco el panorama y lo ubicaron en su justa medida, muy pocos días después, no solo recuperó su valor sino que lo superó.

Las páginas especializadas salieron en su defensa:
«Google y su computadora cuántica no acabarán con bitcoin pronto» Criptonoticias, 28 de octubre. «La computación cuántica. ¿Supondrá ésta el fin de las criptomonedas? Los expertos dicen que no necesariamente y Bitcoin dice tener tiempo» Criptotendencia, 26 de octubre.

«Está claro que aún faltan bastantes años hasta que la computación cuántica realmente suponga una amenaza para las criptomonedas» HardZone 28 de octubre.

La realidad es que los investigadores ya están trabajando en nuevos métodos de encriptación (procedimiento por el cual los datos se vuelven ilegibles para todo aquel que no tenga la clave), la llamada criptografía post cuántica. Los métodos actuales de cifrado se volverán vulnerables en cuestión de pocos años y ya se están archivando datos que deberán subsistir por más de esos años.

Aunque, obviamente, la real competencia es entre China, USA y mucho más lejos la UE, donde se está invirtiendo muchos miles de millones de dólares para llegar primero.

Volviendo a John Preskill y su definición de supremacía cuántica. Ampliemos las exigencias para lograr esa supremacía cuántica: que los procesadores cuánticos puedan resolver problemas del mundo real imposibles de resolver con los procesadores convencionales: diseño de nuevos materiales y nuevos fármacos, a través de la simulación del comportamiento de moléculas y procesos moleculares; nuevos algoritmos de inteligencia artificial para aplicar en un sinnúmero de tareas; nuevas formas de cifrado de la información para que la proteja del acoso de las computadoras cuánticas.

Entonces, ¿cómo llamaríamos a lo que logró Google? Simplemente como lo llaman muchos expertos: ventaja cuántica.


Mariana Gonzalez
Computación Científica Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.

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