La década de los 90, escribe Alieto Guadagni

OPINIÓN

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Expresidente argentino, Carlos Saúl Menem / Foto: raul martinez

*Escrito por Alieto Guadagni.

Lectura: 6 minutos

Recordemos que cuando Menem comenzaba su presidencia en 1989 Argentina enfrentaba estos graves problemas: (1) un gran déficit fiscal, (2) estancamiento de las exportaciones, (3) ausencia de inversiones productivas, (4) prevalencia de empleos de baja calidad con pobre remuneración, (5) insuficiente stock de capital productivo modernizado y (6) una de las mayores inflaciones del mundo.

El retroceso era notable, dejamos de significar el 1,33% del PBI mundial en 1980, para disminuir a 0,86% en 1990. Es importante no perder de vista que los 90 marcaron una ruptura con el estancamiento que significó que en 1990 el PBI por habitante fuera inferior al de 1965.

El cambio a partir de los 90 fue positivo, ya que se consagró la estabilidad monetaria, la prudencia fiscal, la racionalización del aparato estatal y la inserción internacional, impulsada por la construcción del Mercosur, poniendo así fin al enfrentamiento con Brasil, incorporando además a Paraguay y Uruguay.

La estabilidad del régimen democrático contribuyó a esta expansión productiva, entre 1930 y 1989 hubieron 26 presidentes, con un mandato promedio de algo más de dos años. Entre 1989 y 1999 hubo un solo Presidente según las normas constitucionales, Carlos Saúl Menem.

En los 90, Argentina retomó el sendero de la expansión económica. El crecimiento del PBI en esos años está entre las más altos del siglo XX. Los años desde 1976 a fines de la década del 80 fueron difíciles, ya que emerge la hiperinflación y el estancamiento. No creció el PBI, la industria se achico y el resto de los sectores productivos se sumergió en la recesión, el atraso tecnológico por falta de inversiones agudizo la reducción de los puestos de trabajo productivos.

La CEPAL denominó a los 80 como la «Década perdida en América Latina» ya que afectó a casi todos los países latinoamericanos. El peor desempeño fue el nuestro, ya que el PBI por habitante se redujo un 24 por ciento, tuvimos cinco picos de elevada inflación, en 1975, 1985 y 1989. El retroceso era tan grande que nuestra industria producía en 1990 menos que en 1970.

En la recuperación de los 90 incidió la llegada de nuevas inversiones, la inversión directa externa en 1999 fue 47 veces mayor a la de los 80. Estas inversiones externas de los 90 impulsaron la sustitución de importaciones en sectores importantes, como la industria petroquímica, abonos y fertilizantes, insumos para la actividad agropecuaria, industria plástica y hidrocarburos y derivados.

En los 90, la industria creció más que la de los países avanzados y la de gran parte del mundo emergente. En 1990 la industria registraba menos producción que en 1970, entre 1981 y 1990 el PBI industrial cayó un 19 por ciento, mientras entre 1991 y 1999 crece un 36%. La industria automotriz en 1998 produjo más de cuatro veces lo que producía en 1990. En los 80 la construcción retrocedió mientras que en los 90 aumento 96%.

En los 90 se superó la antinomia entre el campo y la industria, ya que ambos sectores se expandieron, dejando atrás la creencia que si uno crecía el otro debía retroceder. Se dejó de penalizar al sector agropecuario con políticas fiscales y cambiarias que impedían su crecimiento.

La producción de granos experimento una expansión, es así como las exportaciones agropecuarias y de la industria alimenticia se duplicaron.

En los 90 se concretan avances en la siembra directa, el riego artificial y las mejoras por la genética que posibilitaron la aparición de nuevas especies con un alto grado de adaptación a malezas o nuevas zonas que no eran tradicionalmente agrícolas. Todo esto fue beneficioso para el interior del país.

En los 80 se registra un estancamiento en la producción de petróleo, mientras que en los 90 aumenta 74 %, y la de gas 72 %, la red de gasoductos casi se duplica. y aumenta 52% la potencia instalada para la generación eléctrica.

El ferrocarril y el subterráneo retrocedieron en los 80 pero en los 90 aumentaron sus servicios.

En los 80 la cantidad de pasajeros transportados por el ferrocarril cayó pero en los 90 se recuperó en el Área Metropolitana. La carga transportada por el ferrocarril había caído en los 80, mientras que en los 90 aumenta. Los pasajeros que utilizaron el subterráneo, en 1989 eran menos que en 1980, pero en 1999 eran casi el doble que en 1980.

En los 90 el empleo creció a un ritmo más elevado que en los 80, pero comenzó a registrarse un incremento de la gente que ofrecía sus servicios en el mercado laboral. La población activa creció el 2,9% anual, un valor record en los 30 años anteriores, mientras que la población crecía a un ritmo inferior.

El desbalance entre el número de puestos de trabajo creados y el aumento en la oferta de trabajadores dio por resultado un aumento en la desocupación mientras el PBI, al mismo tiempo, registraba una expansión. Entre mayo de 1990 y mayo de 1999 el empleo creció 90 mil puestos anuales más que entre mayo de 1980 y de 1990. La novedad de los 90 fue que la población laboralmente activa creció más que la población total, presionando así el desempleo.

Los 90 implicaron una recuperación de las inversiones que permitió superar el atraso productivo de los 80, pero desde fines de los 90 se produjo un agravamiento de la pobreza impulsado por una recesión productiva con aumento del desempleo y la caída de los salarios reales, cuyas raíces se encuentran en la evolución de las políticas fiscales y factores externos como la suba de la tasa de interés internacional, la situación de Brasil y el deterioro de los términos del intercambio comercial.

De esta crisis económica se pudo comenzar a salir desde 2002, cuando Remes Lenicov estableció un nuevo régimen cambiario y la prudencia fiscal. La política de los dos superávits (fiscal y externo), implementada posteriormente por Roberto Lavagna, impulsó el crecimiento económico, que desapareció después de su alejamiento.

*Alieto Guadagni es PhD en Economía. Fue embajador en Brasil, Secretario de Energía de la Nación, miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente.

@AGuadagniOk

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