Es hora de derogar la Sección 907

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Progreso: Bakú, Azerbaiyán / Foto: Eric Esquivel

*Escrito por Dr. Cavid Veliyev.

Lectura: 8 minutos

Continuando con la tradición que comenzó bajo el presidente George W. Bush, el presidente Joe Biden ha prorrogado la suspensión de la Sección 907 de la «Ley de Apoyo a la Libertad» para permitir la asistencia directa de Estados Unidos a Azerbaiyán. El secretario de Estado Antony Blinken certificó al Congreso que la asistencia de los Estados Unidos es «necesaria para apoyar los esfuerzos de los Estados Unidos para contrarrestar el terrorismo internacional; o es necesario para apoyar la preparación operativa de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos o los socios de la coalición para contrarrestar el terrorismo internacional; o es importante para la seguridad fronteriza de Azerbaiyán». Entonces, mientras que la declaración del presidente Biden sobre los eventos de 1915 se percibió como un apoyo a los grupos revisionistas y a favor de la guerra en la región, la renuncia a la Sección 907 se percibe como un apoyo a la paz y la cooperación.

La renuncia a la Sección 907 coincidió con importantes acontecimientos en el Cáucaso meridional. Llegó en un momento en que la implementación de los términos del acuerdo del 10 de noviembre había tenido un gran éxito. Se estaban abriendo líneas ferroviarias y de comunicación entre Azerbaiyán y Armenia, negociando a nivel oficial la demarcación de las fronteras y se estaba en conversaciones entre nivel de expertos sobre a las condiciones finales de paz.

Como declaró el presidente Aliyev, se ha creado una nueva realidad geopolítica en la región. El acuerdo del 10 de noviembre se firmó con la mediación de Rusia; Turquía y Rusia han establecido un centro de vigilancia conjunto en los territorios azerbaiyanos liberados; y, en el período posterior al 10 de noviembre, el presidente francés Macron, en un deseo de participar en la reconfiguración geopolítica, ha estado telefoneando constantemente al presidente ruso Vladimir Putin. Los intentos de Francia ─uno de los miembros del Grupo de Minsk─ de eludir a Estados Unidos y trabajar en coordinación con Rusia han sido dignos de mención.

Después de una fuerte derrota en la guerra de 44 días, Nikol Pashinyan convocó elecciones anticipadas y las figuras políticas armenias comenzaron sus procesos de campaña desde Moscú. Robert Kocharyan visitó Moscú para obtener el apoyo de viejos amigos y pidió por una plena integración con Moscú. Posteriormente, Pashinyan visitó Moscú y solicitó una nueva planta de energía nuclear. Entonces, en tal entorno geopolítico en el Cáucaso meridional, la administración de los Estados Unidos, al renunciar a la Sección 907, envió el mensaje de que quiere participar en el proceso de paz en curso en el Cáucaso meridional entre Azerbaiyán y Armenia.

Sin embargo, la Sección 907 debería derogarse por completo. Durante muchos años en los Estados Unidos, la administración y el Departamento de Estado han presionado fuertemente para la derogación de la Sección 907, ya que la mayoría sabe bien que el Congreso adoptó la Sección 907 como resultado del lobby armenio y la presión de la diáspora. Paradójicamente, la Sección 907 fue adoptada después de que el 366º Regimiento de Infantería Motorizada de Armenia y Rusia perpetrara una masacre en la ciudad de Khojaly en Azerbaiyán el 26 de febrero de 1992; Azerbaiyán había retirado las bases rusas de su territorio; y Armenia había firmado un acuerdo con Rusia para proteger sus fronteras con Turquía e Irán. Unos meses después de la adopción de la Sección 907, el Consejo de Seguridad de la ONU, del cual Estados Unidos es uno de los cinco miembros permanentes, adoptó cuatro resoluciones sobre la ocupación de territorios azerbaiyanos por las fuerzas armenias.

La adopción de la Sección 907 no fue ni justa ni apoyó los intereses de Estados Unidos en la región. Según un exembajador de Estados Unidos en Azerbaiyán, la legislación debilitó el papel de Estados Unidos como mediador en el proceso de Nagorno Karabaj y complicó la capacidad de los negociadores norteamericanos para proporcionar incentivos concretos en las conversaciones de paz dirigidas por la OSCE. El 21 de julio de 1997, el subsecretario Strobe Talbott declaró que la Sección 907 había tenido un efecto negativo al limitar la influencia de Estados Unidos en Bakú y complicar la capacidad de su país para ser un intermediario de paz eficaz y honesto. Estos mismos temas se repitieron varias veces durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado en la que participaron representantes del Departamento de Estado y destacados grupos de expertos.

Según Charles Pitman, presidente de Amoco Eurasia, la Sección 907 hizo que las empresas estadounidenses perdieran ventaja frente a sus competidoras en la región que contaban con el apoyo de sus gobiernos. El 9 de julio de 1998, el Departamento de Estado pidió al Congreso que levantara las sanciones contra Azerbaiyán en un esfuerzo por ayudar a las empresas estadounidenses a desarrollar recursos energéticos en la región del Mar Caspio.

Estos esfuerzos de la Casa Blanca y el Departamento de Estado llevaron a la adopción de una nueva legislación que en 1997 suavizó las disposiciones de la Sección 907 y en 2002 otorgó autoridad al presidente para renunciar a las restricciones por un período de un año. De acuerdo con el reglamento de 2002, el presidente puede renunciar a la sección 907 de la «Ley de Apoyo a la Libertad» si determina y certifica al Comité de Asignaciones que es necesario para apoyar los esfuerzos de los Estados Unidos para contrarrestar el terrorismo internacional; es necesario para apoyar la preparación operativa de las Fuerzas Armadas norteamericanas o de los socios de la coalición para contrarrestar el terrorismo internacional; es importante para la seguridad fronteriza de Azerbaiyán; y no socavará ni dificultará los esfuerzos que se llevan adelante para negociar un solución pacífica entre Armenia y Azerbaiyán.

En los últimos 19 años, los presidentes de EE. UU. han renunciado regularmente a la Sección 907. Esto ha sido mantenido por el presidente Biden, pero se necesita más: es hora de derogar completamente la Sección 907, por una variedad de razones. En primer lugar, Azerbaiyán y Armenia mantienen negociaciones sobre la demarcación de las fronteras y la reconstrucción de los enlaces de transporte regionales, mientras que Azerbaiyán también está trabajando en propuestas para la reintegración económica y cultural de los armenios que viven en Karabaj al resto de Azerbaiyán. En segundo lugar, se han hecho sugerencias para que Armenia sea parte de proyectos regionales y ponga fin a su aislamiento. Es decir, el bloqueo en la región, una de las justificaciones más importantes del artículo 907, ha desaparecido. En tercer lugar, en la actualidad, la existencia de la Sección 907 continúa dañando el prestigio de Estados Unidos y su revocación ayudaría a la reputación de Estados Unidos en la región.

Finalmente, Estados Unidos, cuya presencia en la región se ha debilitado desde el período de Obama, debe, para lograr un regreso efectivo, primero derogar la Sección 907. Luego, las empresas norteamericanas pueden participar en la reconstrucción y restauración de las regiones liberadas de la ocupación, participar activamente en la firma del acuerdo final de paz entre Azerbaiyán y Armenia, y formar parte en el proceso de delimitación de fronteras. Estados Unidos también puede ayudar a encontrar formas de normalizar las relaciones entre Turquía y Armenia. Al hacerlo, Turquía, miembro de la OTAN, puede consolidar su presencia en la región. Estados Unidos también puede seguir apoyando proyectos conjuntos con Azerbaiyán y Turquía que contribuyan a la paz y la cooperación regionales, por ejemplo, el Corredor Zangazur, la ruta comercial Lapis Lazuli, el ferrocarril Bakú-Tbilisi-Kars y el Corredor del gas del sur. Al tomar estas acciones, la administración Biden puede contribuir a crear una agenda positiva en la región.

*El Dr. Cavid Veliyev es el Jefe del Departamento de Análisis de Política Exterior del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales. Anteriormente trabajó para el Centro de Estudios Estratégicos (SAM) bajo la presidencia de la República de Azerbaiyán como investigador (2009-2015) y luego como jefe del Departamento de Análisis de Política Exterior (2015-2019). El Dr. Veliyev también se desempeñó como editor en jefe de Caucasus International Journal entre septiembre de 2017 y enero de 2019. Entre junio de 2017 y enero de 2019 fue el representante de la Red de Think Tanks e Instituciones Académicas de la OSCE. Recibió su doctorado (Ph.D.) en Relaciones Internacionales de la Universidad de Ankara en 2013. El Dr. Veliyev ha sido galardonado con las medallas «Taraggi» («Progreso») en noviembre de 2017 y «Centenario de la República Democrática de Azerbaiyán (1918-2018)» por el Presidente de Azerbaiyán por su papel eficaz en la vida sociopolítica del país.

@CavidVeliev

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