Adivinar el pensamiento, escribe en Buenos Aires Mariana Gonzalez

OPINIÓN

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Foto: bez_uk

*Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

Lectura: 5 minutos

La ENEA, Agenzia nazionale per le nuove tecnologie, l’energia e lo sviluppo economico sostenibile (Agencia Nacional de Nuevas Tecnologías, Energía y Desarrollo Económico Sostenible) es una organización italiana de derecho público que se dedica a la investigación, a la innovación tecnológica y a la prestación de servicios avanzados a empresas y a la administración pública.

Sus áreas de investigación y desarrollo son numerosas y muy variadas. Entre ellas tienen importantes desarrollos en el sector de las TIC, Tecnologías de la Información y la Comunicación. Según sus propias palabras se dedican en esa área a «computación distribuida y de alto rendimiento; redes de transmisión de datos de muy alto rendimiento; integración de sistemas heterogéneos como instalaciones científicas y laboratorios; finalmente, aplicaciones especiales específicamente orientadas a la manufactura y el patrimonio cultural».

El Istituzione Bologna Musei (Institución de Museos de Bolonia) es una institución que nuclea los museos de esa hermosa ciudad, y cuya finalidad es contar la historia de esa zona, en áreas temáticas tales como la arqueología, la historia, la historia del arte, la música, el patrimonio industrial y la cultura técnica, desde la prehistoria hasta la dinámica artística, económica, científica y productiva actual de esa región de Italia.

Juntos, acaban de anunciar un proyecto colaborativo que llamaron ShareArt (Compartir arte), para medir la apreciación de las obras de arte usando inteligencia artificial y aplicaciones de «big data».

La inteligencia artificial es la capacidad de un sistema computacional que analiza información que le suministran y aprende y se entrena con dichos datos en base a patrones que va elaborando a medida que tiene más datos, para poder responder inteligentemente a premisas y presentar resultados para una toma de decisiones en áreas de alta sofisticación o complejidad. Está totalmente relacionado con el «big data», que no se refiere solamente a un enorme volumen de datos sino a su análisis y representación que permitan predicciones con respecto a esos datos. Se usan, especialmente, para el análisis del comportamiento de las personas.

Los expertos de ENEA Stefano Ferriani, Giuseppe Marghella, Simonetta Pagnutti y Riccardo Scipinotti explicaron en la presentación del proyecto ShareArt «A través de una cámara ubicada cerca de la obra de arte, el sistema detecta automáticamente los rostros que miran hacia la obra de arte, adquiriendo datos sobre el comportamiento de los observadores, como el camino tomado para acercarse, el número de observadores, el tiempo y la distancia de observación, el género, el rango etario y el estado de ánimo de los observadores».

Roberto Grandi, presidente de Istituzione Bologna Musei, en esa presentación, explicó «Hay preguntas que resuenan dentro de las paredes de un museo. ¿Qué es la apreciación del arte? ¿Cuáles son las variables que pueden afectarlo? ¿En qué consiste el goce ante una obra? Las respuestas tradicionales son insuficientes, entonces se tomaron algunas salas de las Colecciones de Arte Municipales y se las convirtieron en un laboratorio de campo, para estudiar en profundidad la dinámica de fructificación de las obras de arte en relación con el espacio y el tiempo. La forma en que los visitantes observan, cómo llegan a la obra de arte y cuánto tiempo la observan ayuda a los curadores del museo a comprender mejor el comportamiento de los visitantes y a los investigadores a tener un conocimiento más profundo de la dinámica de la percepción de apreciación mediante la recopilación y el procesamiento de una gran cantidad de datos».

Las cámaras ubicadas al lado de los cuadros, son casi imperceptibles, no molestan a los visitantes, los que no deben preocuparse por su intimidad ya que el sistema no guarda identificación de ellos, ni almacenan sonidos.

Los datos analizados muestran las fortalezas y las debilidades de las «objetos» evaluados, para mejorar y optimizar el recorrido de la exposición, midiendo, posteriormente, los resultados de las acciones tomadas.

Un alarde de tecnología aplicada.

Pero, a la vez, están violando esa comunión íntima que se establece cuando contemplamos una obra de arte, cuando esbozamos esa sonrisa o esa lágrima que nos nace libremente.

Priya Khanchandani, responsable del Museo del Diseño de Londres dijo a The Telegraph «Sería una pena si los datos que registran las formas íntimas en las que reaccionamos ante una obra de arte frenan la espontaneidad de nuestro comportamiento. La idea de que nuestras emociones se pueden “almacenar” es reductiva y un poco desconcertante».

La realidad es que, a este tipo de aplicaciones de las nuevas tecnologías, solo las limita nuestra creatividad y nuestros intereses… y eso es una idea muy temeraria.

*Mariana Gonzalez
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.

Otro artículo escrito por Mariana Gonzalez: Brújulas cuánticas

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