Georgia invadida como Ucrania

INTERNACIONAL

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Secretario de Estado de EE. UU., Antony Bliken, denunció incumplimiento del cese del fuego por parte de Rusia / Foto: U.S. Department of State

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Estados Unidos denunció este lunes el incumplimiento por parte de Rusia de los acuerdos de cese al fuego en 2008 en Georgia y expresó su apoyo al país caucásico en el 15 aniversario de la invasión rusa.

El secretario de Estado de EE. UU., Antony Bliken, señaló en un comunicado que Washington sigue decidido en exigir que Rusia cumpla con la retirada de sus fuerzas a las posiciones que mantenían antes del inicio del conflicto y que permita el paso sin impedimentos de la ayuda humanitaria, como estipula el acuerdo de cese el fuego de 2008.

«Rusia también tiene que cambiar su reconocimiento de la llamada independencia de las regiones de Georgia Abjasia y Osetia del Sur. Estas acciones son esenciales para que centenares de miles de personas desplazadas internamente puedan volver a sus hogares con seguridad y vivir con dignidad», añadió Blinken. El secretario de Estado también señaló que «como en Ucrania, la gente de Georgia han sufrido las consecuencias del desdén ruso hacia la ley internacional y el deseo de dominar sus vecinos».

En agosto de 2008, Rusia invadió Georgia en apoyo de la región separatista georgiana de Osetia del Sur que días antes había sido capturada por las tropas de Tiflis.

La intervención rusa provocó la retirada de las tropas georgianas en un breve pero intenso conflicto de cinco días que causó más de 600 muertos. Dos semanas después Rusia reconoció la independencia de Osetia del Sur y Abjasia, territorios que han funcionado en la práctica como estados independientes y que han solicitado integrarse en la Federación Rusa aunque el Kremlin no ha aceptado la petición.

Esta semana, los líderes de la OTAN se han reunido en Vilna, capital de Lituania, para debatir sobre las garantías de seguridad para una Ucrania devastada por la guerra.

Mientras Ucrania recibe otra promesa de ser admitida en la OTAN cuando «los aliados estén de acuerdo y se cumplan las condiciones», a Georgia se le insta a «trabajar en las reformas».

Con la devastadora guerra que asola Ucrania, se teme que Georgia pueda ser el próximo objetivo de Moscú, lo que lleva al gobierno georgiano a recalibrar su retórica sobre el ingreso en la OTAN.

Georgia libró una guerra con Rusia en agosto de 2008. Como resultado de un conflicto militar de cinco días, las dos provincias separatistas de Abjasia y Osetia del Sur proclamaron su independencia. Rusia las reconoció y sigue prestándoles apoyo económico y militar.

En una cumbre de la OTAN celebrada en Bucarest a principios de abril de 2008, la alianza declaró que tanto Georgia como Ucrania podrían llegar a unirse a la alianza, pero no proporcionó una vía clara para la adhesión.

Expertos sostienen que una membresía en la OTAN implica más que el aspecto militar; también requiere un compromiso político firme y a largo plazo, y este podría ser un punto débil de los políticos georgianos. Aunque Tiflis mantiene oficialmente su compromiso con la vía euroatlántica, el gobierno ha hecho declaraciones que parecen socavar esa ambición.

Así lo refleja una declaración del primer ministro georgiano, Irakli Garibashvili, en el Foro de Seguridad Global de Bratislava, cuando se le preguntó por las razones de la invasión rusa de Ucrania. «Creo que todo el mundo conoce la razón. Una de las principales razones fue la OTAN. La ampliación de la OTAN», dijo, y añadió: «Por lo tanto, vemos las consecuencias».

La declaración provocó una reacción violenta tanto dentro como fuera del país

«Es difícil imaginar que la OTAN acoja a un país cuyo primer ministro, haciéndose eco de la retórica de Putin, culpa a la Alianza de la guerra en Ucrania», escribió Nata Koridze, exdiplomática que trabajó estrechamente con la OTAN, en un artículo de opinión para el medio de comunicación georgiano Civil.ge.

Eka Akobia, directora de Estudios sobre la Paz de la Universidad del Cáucaso, explica que la reticencia de la OTAN hacia Georgia tiene que ver con la frontera común con Rusia.

Aunque la OTAN tiene que mantener su política de puertas abiertas, «no quiere causar problemas con la ampliación y por eso plantea diversas fórmulas para los países aspirantes, sin llegar a la adhesión».

No obstante, Georgia enfrenta más obstáculos en su camino hacia la OTAN. La opinión convencional es que un país con un conflicto militar en curso o con partes ocupadas por otro país no puede ingresar en la alianza.

Además, el año pasado, las relaciones comerciales entre Tiflis y Moscú se han estrechado, lo que desató la preocupación por la supuesta evasión de sanciones a través del territorio georgiano, tensando a su vez los lazos de Georgia con Ucrania y Occidente.

Kornely Kakachia, director del Instituto Georgiano de Política, sostiene que, teniendo en cuenta las recientes decisiones en política exterior, los socios de Georgia en Occidente consideran que Tiflis «tiene que fijar su brújula moral con respecto a Ucrania y su política hacia Rusia». Y añade que el futuro de Georgia también depende del resultado de la guerra en Ucrania.

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