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El tráfico de buques mercantes por el mar Rojo se redujo un 30% este año a causa de la amenaza de los rebeldes hutíes de Yemen, afirmó el Fondo Monetario Internacional, mientras este jueves se reportaban nuevos ataques contra navíos comerciales.
«El tráfico de buques mercantes (…) disminuyó en casi un 30%», indicó Jihad Azour, director del departamento de Medio Oriente y Asia Central del FMI, destacando que «la caída del comercio se aceleró a principios de este año».
Según la plataforma PortWatch del FMI, el volumen de tránsito por el Canal de Suez, que conecta el mar Rojo con el Mediterráneo, disminuyó un 37% entre 1 al 16 de enero de 2024 en comparación con el mismo período del año anterior.
En tanto, los ataques continuaban sobre el mar Rojo y a primera hora de este jueves se informó que un buque mercante fue alcanzado frente a las costas de Yemen por un misil disparado desde este país, informó la empresa de seguridad marítima Ambrey.
«Según nuestras informaciones, un buque mercante fue blanco de un «misil» mientras navegaba (…) al suroeste de Adén, Yemen», indicó Ambrey, añadiendo que «el barco informó de una explosión» a bordo.
«Ambrey tenía conocimiento de que se disparó un misil desde (…) Taiz», una gobernación de Yemen, informó la empresa.
Este comunicado se emitió después de que los rebeldes hutíes de Yemen, apoyados por Irán, afirmaran que dispararon misiles contra un buque estadounidense que se dirigía a puertos israelíes.
Por su parte, Australia reportó que unas 16.000 cabezas de ganado se encuentran varadas desde hace días después de que el barco que las transportaba a Israel regresara al país oceánico debido al riesgo que supone navegar por el mar Rojo.
El Ministerio australiano de Agricultura apuntó este jueves en un comunicado que un equipo de veterinarios inspeccionó la víspera la situación de las 14.000 ovejas y 2.000 vacas que se encuentran a bordo del barco MV Bahijah, en el puerto de Fremantle, oeste del país, aunque «no se identificaron problemas significativos de salud» entre los animales.
El barco partió de Australia el 5 de enero con destino a Israel, donde debía descargar las cabezas de ganado, pero el 20 de enero el Gobierno australiano ordenó que regresara al país debido a la amenaza de un hipotético ataque por parte de la milicia hutí. Pero, debido a las férreas leyes australianas en materia de bioseguridad, los animales que llegan al país deben cumplir un estricto protocolo, incluida una cuarentena, por lo que no pueden ser enviados a tierra.
Las autoridades australianas apuntan que evalúan la solicitud de reexportación con carácter prioritario del ganado solicitada por el exportador, la compañía israelí Bassem Dabbah, que podría evitar el Mar Rojo con una nueva ruta que navegue alrededor de África, lo que alargaría el viaje.
Desde el 19 de noviembre, los rebeldes hutíes, que controlan grandes partes de Yemen, han llevado a cabo más de 35 ataques contra barcos en el mar Rojo y en el golfo de Adén, según el Departamento de Defensa de Estados Unidos.
Los rebeldes hutíes, apoyados por Irán, dicen querer evitar que barcos vinculados a Israel naveguen frente a las costas de Yemen, «en solidaridad» con los palestinos de la Franja de Gaza, azotada por la guerra entre Israel y Hamás que empezó el 7 de octubre tras un ataque terrorista del grupo palestino.
Según la agencia de noticias Reuters, un funcionario del gobierno de Pekín habría pedido claramente a Irán que detuviera los ataques de la milicia hutí a la navegación en el mar Rojo.
«Si se violan de alguna manera nuestros intereses, eso afectará a nuestros negocios con Teherán», dijo Reuters citando a una fuente anónima en los círculos del gobierno chino.
«Pedimos el fin de las amenazas contra los buques civiles para mantener el flujo de las cadenas de producción, suministro globales y el orden comercial internacional», dijo la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Mao Ning. La máxima prioridad es poner fin a la guerra en la Franja de Gaza lo más rápido posible.
China se abstiene de involucrarse militarmente. A cambio, los buques mercantes chinos navegan seguros a través del mar Rojo. Así lo confirmó a la agencia DPA un portavoz de la milicia hutí en Yemen. La razón: los barcos de China no hacen escala en los puertos del «enemigo Israel».
Aunque los hutíes no ataquen los barcos chinos, la producción nacional se resiente a miles de kilómetros, porque gran parte de las exportaciones chinas son gestionadas por navieras extranjeras, y alrededor del 60 por ciento de todas las exportaciones chinas a Europa se transportan a través del mar Rojo y el Canal de Suez, según el grupo de expertos Middle East Institute.
Los barcos chinos también deben entonces tomar la ruta alternativa en el extremo sur de África con los correspondientes retrasos. Esto afectaría la disponibilidad global de contenedores y aumentaría sus costos.
Johann Fuhrmann, director de la sede de la Fundación Konrad Adenauer en Pekín, dijo en entrevista con DW: «En términos de cadenas de suministro y comercio global, Pekín se enfrenta a enormes desafíos. No sólo se prolonga la ruta alrededor del Cabo de Buena Esperanza, sino que los precios de los contenedores también aumentan rápidamente. Todo esto llega en un momento en el que China depende mucho de las exportaciones».
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