INTERNACIONAL

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Tailandia y Camboya acordaron este jueves (7.08.2025) en Malasia mantener el alto el fuego que entró en vigor el 29 de julio y continuar con las negociaciones sobre la disputa fronteriza que desató un conflicto militar, el que causó 44 muertos y obligó a más de 300.000 personas a abandonar sus hogares.
Luego de una reunión de alto nivel del Comité General de Frontera (CGF), encabezada por los jefes de Defensa de ambos países en Kuala Lumpur, las partes publicaron un comunicado en el que ratifican el cese de operaciones militares, un pacto «que no debe violarse bajo ninguna circunstancia», dice el documento.
El compromiso incluye abstenerse de aumentar el número de tropas o alterar las posiciones militares, evitar acciones provocadoras y garantizar la protección de la población civil y la infraestructura pública.
Los Ejércitos de Tailandia y Camboya alcanzaron el lunes de la semana pasada (28.07.2025) un alto el fuego tras mantener desde el 24 de julio, durante cinco días, fuertes enfrentamientos en varios puntos de los casi 820 kilómetros de frontera que comparten, con disparos, lanzamientos de proyectiles y bombardeos.
Sobre los 18 soldados camboyanos que Tailandia tiene bajo su custodia, se acordó que recibirán un trato digno hasta que sean «liberados y repatriados inmediatamente tras el cese de las hostilidades activas», sin que quede clara una fecha para llevar a cabo estas excarcelaciones.
«Ambas partes acuerdan intercambiar información y facilitar el retorno digno y oportuno de las personas fallecidas a un lugar acordado», prosigue el texto, en el que se adelanta que celebrarán una nueva reunión en dos semanas, en una sede aún por determinar.
Este acuerdo había sido adelantado por el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, que en su papel de presidente rotatorio de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) sostuvo hoy una reunión con los titulares de Defensa de Camboya y Tailandia, Tea Seiha y Nattaphon Narkphanit, respectivamente.
Estos jefes militares encabezaron la reunión del CGF, un mecanismo bilateral para acordar enfoques y medidas en aras de mantener la paz y seguridad en las zonas fronterizas, con la mediación de la ASEAN y la observación de Estados Unidos y China.
Los enfrentamientos entre los dos países dejaron decenas de heridos y provocaron un éxodo temporal que en Tailandia se ha ido reduciendo a menos de 30.000 personas en refugios, mientras que Camboya aún mantiene a unos 125.000 desplazados en albergues temporales, según las cifras oficiales del miércoles.
Bangkok y Nom Pen, cuya frontera fue cartografiada por Francia en 1907, cuando Camboya era su colonia, arrastran una histórica disputa territorial que se recrudeció el pasado mes de mayo con la muerte de un soldado camboyano en una refriega entre los dos Ejércitos en una zona reclamada por ambas partes.
El jueves (24.07.2025), el ejército tailandés afirmó que había llevado a cabo ataques aéreos en el lado camboyano de su frontera con ese país. Esto después que, según Tailandia, el ejército de Camboya lanzara proyectiles de artillería en su contra.
El enfrentamiento entre estas naciones comenzó cerca del templo disputado de Ta Moan Thom, en medio de acusaciones cruzadas por el inicio de los ataques.
Desde mayo de 2025, las tensiones entre estos vecinos del sudeste asiático se han intensificado, después que un soldado camboyano muriera en un intercambio de disparos con tropas tailandesas mientras cavaba trincheras en la frontera en disputa.
A principios de esta semana, una mina terrestre hirió a varios soldados tailandeses, y Bangkok acusó inmediatamente a Camboya de colocar nuevos artefectos de este tipo, mientras que Phnom Penh argumentó que lo más probable era que se tratara de una de las muchas minas instaladas en la zona en la década de 1980.
Como respuesta a los últimos acontecimientos, Tailandia y Camboya rebajaron sus relaciones diplomáticas. Un día después, estallaron los enfrentamientos directos. Ahora queda por ver si los ataques militares continuarán y se intensificarán hasta convertirse en una guerra más amplia.
«El conflicto armado podría resolverse rápidamente; la guerra no es en absoluto inevitable», comenta a DW Bradley Murg, investigador principal del Instituto Camboyano para la Cooperación y la Paz. «Sin embargo, las tensiones subyacentes y la resolución de la cuestión fronteriza se prolongarán», añade.
Camboya y Tailandia reclaman la soberanía sobre varios territorios desde hace más de un siglo, tras la redefinición de las fronteras nacionales en la Indochina francesa. Aunque ambas partes han intentado resolver estas cuestiones mediante negociaciones, en 2008 estallaron enfrentamientos militares por la propiedad de un templo cerca de la ciudad de Preah Vihear.
La tensión se prolongó durante cinco años y alcanzaron su punto álgido en 2011, cuando varios soldados murieron en una escaramuza. En 2013, la Corte Internacional de Justicia dictaminó que la mayor parte del territorio en cuestión pertenecía a Camboya.
La actual oleada de violencia es la peor desde 2011 y tiene unas dimensiones ligeramente diferentes, ya que entra en juego la política interna tailandesa y el sentimiento nacionalista que ha sido alimentados por reivindicaciones revanchistas sobre algunos territorios.
La crisis fronteriza se politiza
Tras la muerte del soldado camboyano que cavaba trincheras, ambos países enviaron tropas a la región y reforzaron los controles fronterizos. Una llamada telefónica hecha en junio entre el presidente del Senado camboyano, Hun Sen, y la primera ministra tailandesa, Paetongtarn Shinawatra, supuso un intento para aliviar las tensiones, pero terminó agravando aún más la situación.
Hun Sen, durante décadas primer ministro y hombre fuerte de Camboya, y aún líder de facto, filtró la llamada telefónica, en la cual Paetongtarn lo llamó «tío» e hizo comentarios despectivos sobre el ejército tailandés. Estos comentarios desencadenaron una crisis en la política tailandesa.
Finalmente, el Tribunal Constitucional intervino para suspender a la primera ministra de Tailandia.
Joshua Kurlantzick, investigador principal para el Sudeste Asiático del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, dice a DW que este conflicto podría «aumentar aún más el poder del ejército tailandés y darle más influencia sobre la política».
Thitinan Pongsudhirak, investigador principal del Instituto de Seguridad y Estudios Internacionales de Tailandia destaca que «el peligro es que el ejército tailandés se ha hecho cargo de la política fronteriza, mientras que Hun Sen parece decidido a seguir provocando y agitando a un Gobierno tailandés débil y dividido», añadió.
*Imagen ilustrativa.
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