OPINIÓN

Por Norberto Zingoni*, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.
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Cárcel para los opositores (tortura incluida). Persecución a los que suponen opositores. Cierre de periódicos. Exilio en masa de millones de ciudadanos que tienen que rehacer sus vidas lejos de sus raíces. Fomento de la autocensura. Partido único. Simulación de elecciones libres. Alineamiento con Rusia o China.
¿Puede soportar esto el siglo XXI? ¿Pueden existir estos tiranos, autócratas, déspotas, opresores, absolutistas, contemporáneamente a la inteligencia artificial, a la física cuántica, a la estación espacial en la Luna, al Internet de las cosas? Y, mucho más cuando el enigma de la vida extraterrestre está sobre la mesa. Vida extraterrestre aludida y casi confirmada en la audiencia de julio de 2023 del Congreso de los Estados Unidos por comandantes aéreos, exmiembro de la NASA, etc.
No. No pueden coexistir. O lo uno o lo otro.
Esto viene a cuento de la captura del sátrapa Maduro, del acoso a la dictadura cubana, del ataque al régimen teocrático de Irán y de otras acciones que ha emprendido el presidente Trump. Y sus aliados. Además de la destrucción de los terroristas de Hamás y luego la firma del acuerdo con Israel. Todo en soledad, digámoslo. O, mejor, con la oposición feroz del nuevo socialcomunismo del siglo XXI que había copado gran parte de los gobiernos y la totalidad de los medios de difusión, universidades y organismos internacionales.
Esa es la pelea que decidirá el futuro. Pero hay un tercer actor: los buenistas. Los cultores de «lo políticamente correcto». De una pretendida neutralidad. Ante el nuevo orden mundial que se avecina, es lógico que toda la gama de la progresía mundial esté ferozmente en contra. Pero los otros, los pacificadores y pacificadoras, los neutrales, los buenistas, no tienen ningún motivo para estar en contra. Lo hacen por supuestos principios morales. Que no estuvieron en juego cuando la dictadura cubana sojuzgó durante más de sesenta años al pueblo cubano. O cuando los sátrapas de Irán dispararon contra la gente, matando a miles. O cuando Maduro falseó el resultado de las elecciones. ¿O creen que a Trump le gusta tirar bombas y que todos los que le apoyamos disfrutamos con la violencia?
Hablando de violencia: Trump va por el cuarto atentado contra su vida. Bolsonaro, preso para que no se presente a elecciones que seguramente ganaría. Marine Le Pen proscrita por el gobierno socialista, la Unión Europea proscribiendo a candidatos opositores como pasó en Rumanía y Hungría.
En suma, no más dictadores, sátrapas ni gobiernos autoritarios. Hagamos lugar para que entre aire fresco. Como sea.
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