
La revista Noticias dedicó su primera página al asesor presidencial Carlos Grosso insistiendo en hacerlo el artífice de la construcción del barrio más moderno de la Ciudad de Buenos Aires, Puerto Madero.
La verdad está lejos, Grosso solo recibió la orden presidencial de llevar adelante el proyecto que llegó de la mano de un alto funcionario de gobierno de entonces. Aunque no es la primera vez que se relata, vale la pena retomar la historia para evitar falsificaciones innecesarias.
En octubre de 1989 el funcionario – en Washington por razones de trabajo – en cuestión fue invitado a recibir a la Fragata Libertad en el Puerto de Baltimore conocido también como el puerto de la capital de Estados Unidos.
El puerto, para el funcionario, parecía más un extenso y lujoso centro comercial que nada tenía de parecido con el Puerto de la Ciudad de Buenos Aires, por esos momentos con los diques cerrados al tránsito y solo habitado por roedores.
Fueron varios los rollos de fotografías que se gastaron para registrar la plaza, rollos que terminaron en la oficina del Presidente que rápidamente entendió la significación del ejemplo. Después de comentar con varios colaboradores la posibilidad de encarar en la zona clausurada del puerto una construcción semejante, llegó el turno de convocar al entonces intendente de la Ciudad de Buenos Aires. Así llego Carlos Grosso a enterarse de la tarea que le encomendaron.
