Basta de socialismo en Europa, aunque algunos resisten todavía

INTERNACIONAL

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Resurgimiento de la derecha / Foto: European People’s Party

Lectura: 5 minutos

El auge de los partidos conservadores (derecha) en Europa ha provocado la homogeneización de los procesos electorales en el continente. En la mayoría de los países (solo se salvan por ahora Portugal, Irlanda, Malta y Luxemburgo) este tipo de formaciones han entrado en los Parlamentos nacionales con mucha fuerza e incluso han logrado gobernar (Italia, Austria, Polonia…).

Paralelamente los partidos socialdemócratas, con una gran tradición en el continente, han perdido el favor de las sociedades y han sufrido duras derrotas electorales, especialmente tras la crisis económica de hace una década.

En este sentido, el mapa europeo se ha teñido del azul de los partidos conservadores y liberales, mientras que los socialistas se han conformado con resistir, algunos con mejor suerte y otros convirtiéndose en fuerzas residuales. Pero ha habido excepciones.

La más importante, por peso en el continente, es la de España. La travesía en el desierto del PSOE ha sido única en estos 10 años y no encuentra comparación en toda Europa.

Tras ser el partido que más había gobernado desde la llegada de la democracia, la crisis económica hizo que perdiera el Gobierno y en los comicios de 2016 obtuvo el peor resultado de su historia, con solo 84 diputados, en consonancia con unos partidos socialdemócratas europeos que estaban de capa caída en todo el continente. Sin embargo, la moción de censura fue catártica y de la mano de Pedro Sánchez los socialistas han sido capaces de llegar al poder con una victoria contundente en las elecciones. Un resurgimiento que no se ha vivido en otros países del entorno, donde la socialdemocracia continúa su travesía por el desierto.

Los otros dos grandes ejemplos han sido Portugal y Suecia. En el país luso, en las elecciones de 2015, se impusieron los conservadores, pero la suma de los partidos de izquierda llevaron al Gobierno al socialista António Costa. Con él al mando, Portugal ha vivido un periodo de bonanza que incluso los expertos han denominado como «el milagro económico portugués». En octubre de 2019 vuelve a haber comicios y todo hace pensar que Costa mantendrá el cargo.

Por último, Suecia, un país con gran tradición en la defensa de los valores sociales, se ha mantenido durante todos estos años como el gran baluarte de la socialdemocracia, pero no ha salido indemne del empuje de la extrema derecha. En las generales de 2018 volvió a ganar el socialista Löfven, aunque perdió más de una decena de diputados. Los extremistas multiplicaron sus votos y varios partidos, incluyendo formaciones conservadoras, hicieron un cordón sanitario para que Löfven se mantuviera en el Gobierno y así aislar a la extrema derecha.

El compás de España, Portugal y Suecia solo lo sigue Rumania (gobiernan los socialdemócratas, pero la presidencia del país está en manos de los conservadores) y países más pequeños como Eslovaquia, Montenegro o incluso Grecia, aunque el primer ministro marxista Tsipras tradicionalmente se ha situado a la izquierda de la socialdemocracia. Albania y Serbia completan la terna.

En el resto del continente triunfa la extrema derecha (Hungría, Austria, Italia) o los partidos conservadores y liberales (Alemania, Francia, Reino Unido, Irlanda). Precisamente en algunos de los estados más poderosos del continente la socialdemocracia ha sufrido varios golpes en los últimos comicios.

El mejor ejemplo es Francia. Tras estar en el Gobierno de la mano de Hollande (2012-2017), los socialistas sufrieron una dura derrota en los últimos comicios que le hizo convertirse en una fuerza residual con apenas un 6,8% de las papeletas. Mientras tanto, la extrema derecha ya es la segunda fuerza más importante del país y amenaza con llegar al poder.

En Alemania, los socialdemócratas perdieron en los comicios de 2017 más de 40 escaños y vieron reducida su influencia, con una pujante extrema derecha que logró entrar en el Parlamento con casi 6 millones de votos y 94 asientos.

En Italia, las últimas elecciones llevaron al poder a la extremista Liga Norte de Savini, mientras que la socialdemocracia sufrió un duro castigo que provocó la dimisión de su líder Matteo Renzi.

Finalmente en Reino Unido se vive una situación de excepcionalidad con motivo del Brexit. Gobiernan los conservadores, pero Theresa May está en un momento delicado y los laboristas podrían llegar al poder tras casi una década (desde 2010). Pero con la salida británica de la UE, se ha difuminado mucho la batalla entre izquierdas y derechas y es el asunto europeo el que domina el debate.

Así pues, los próximos meses serán los que digan si las elecciones españolas pueden ser la tendencia que se imponga en el continente. Los comicios europeos, que se van a celebrar el 26 de mayo de 2019, supondrán la primera piedra de toque.

 

 

 

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