Yo conocí a María Eva Duarte

OPINIÓN

Eva_Perón_reciba_a_una_familia

Por Miguel Di Salvatore, periodista.

 

Lectura: 3 minutos

Corría el año 1947 y el autor de esta historia tenía 5 años de edad, hijo de una madre criolla y de un padre italiano.

Vivíamos en el barrio de Palermo Viejo en un primer piso lo que sería hoy un semipiso ubicado en la calle Honduras entre las calles Acevedo y Gurruchaga, un barrio tranquilo de casas bajas y de buena gente, trabajadora y sencilla. Mis padres tenían entre sus amigos una pareja que frecuentaban seguido en algunas reuniones familiares la señora se llamaba Ramona y el marido Luis tenían tres hijas.

Paso el tiempo y un día Ramona vino a casa muy angustiada a hablar con mis padres para ver si la podían ayudar de alguna forma ya que estaban por ser desalojados de la vivienda que alquilaban el marido trabajaba en el puerto era estibador y lo habían suspendido no solo a el también algunos compañeros, al oír esa mala noticia a mi padre se le ocurrió la idea de que mi madre la acompañara a la Fundación Eva Perón ya que se sabía que Evita estaba entregando algunas viviendas y así fue que Ramona y mi madre decidieron ir a la Fundación ya que era la única salida, por lo que al día siguiente partieron para ya.

Llegaron y en la puerta había un señor de uniforme gris que nos hizo pasar caminamos por los pasillos de la Fundación había mucha gente muy humilde haciendo cola y al fondo sentada en su escritorio estaba EVA DUARTE, cuando nos tocó a nosotros nos preguntó quién era la que tenía el problema fue entonces que Ramona se aproximó y le contó su drama por lo que Eva la escuchó atentamente y después abrió el cajón de su escritorio y saco una tarjeta y en el dorso le adjudicaba una vivienda por lo que le pidió a uno de sus colaboradores que la acompañara y le explicara a donde tenía que ir a ver la vivienda.

El barrio se llamaba EVA PERÓN y estaba compuesto por chalecitos de tejas rojas de tres ambientes con un jardín al frente eran muy bonitos, pero la sorpresa fue cuando abrieron la puerta había desde colchones, ropa blanca, ropa para toda la familia, bajillas, colchones, etc.

Todo esto que cuento yo lo viví, pero lo que más me impacto fue ver lo hermosa que era esta mujer y como ayudo a tantos desposeídos.

Lástima que murió tan joven, lo que no me cabe duda es que los que la siguieron ninguno continuó con su obra.

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