Preocupante déficit en escuela secundaria pública argentina

OPINIÓN

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Foto: AEMTG

Por Alieto Aldo Guadagni, exembajador en Brasil, execretario de Industria, economista, miembro de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente. Columnista especial de Lacity.com.ar

 

 

 

 

Lectura: 3 minutos

Desde el 2006, la escuela secundaria es obligatoria en nuestro país. En este informe consideramos el cumplimiento efectivo de esta obligatoriedad, prestando atención a lo ocurrido en el período 2003-2018.

Destaquemos como un hecho positivo que la matrícula total secundaria de 2018 es un 13,2 por ciento superior a la del 2003. Sin embargo, como señala el licenciado Boero, en esta evolución de la matrícula estatal secundaria hay una gran desigualdad entre las provincias. Por ejemplo, mientras en las escuelas estatales de Tucumán había en 2018 el doble de alumnos secundarios que en 2003, en Mendoza eran un 20 por ciento menos.

También es positivo que la graduación secundaria en 2018 fuera superior a la del 2003. Pero es notoria la evolución disímil de la graduación estatal y de la privada, ya que esta última creció más del doble que la estatal (22,7 por ciento versus 9,6 por ciento).

También se observa que la matrícula correspondiente al primer año del nivel secundario estatal registra un crecimiento inferior al del total de la matrícula, ya que durante el período 2003-2018 dicho incremento fue del 7,5 por ciento. Sin embargo, este promedio nacional encubre grandes diferencias entre las provincias, ya que son siete los distritos con retrocesos en la cantidad de alumnos del primer año del nivel secundario estatal, con caídas como las de las provincias de Córdoba (12,2 por ciento), La Pampa (8,1 por ciento), Santiago del Estero (5,7 por ciento) y Tierra del Fuego (5,5 por ciento).

Las evidencias indican que, como considera el licenciado Boero en este informe, nuestra escuela secundaria es muy desigual en su cobertura a lo largo de nuestro territorio, pero también lo es la graduación secundaria correspondiente a escuelas estatales y privadas.

Se trata de un verdadero llamado de atención el que realiza la licenciada Gisela Lima, al describir que de cada 100 niños que ingresaron al primer grado estatal en 2006 apenas 33 terminaron el ciclo secundario en 2017. Mientras tanto, en el sistema privado esta proporción trepa al 69 por ciento, es decir más del doble.

El análisis también difiere cuando dejamos de mirar la media nacional y nos enfocamos en cada una de las provincias que integran nuestro extenso país. Entonces observamos, como indica la licenciada Lima, que en Tierra del Fuego y la ciudad de Buenos Aires culminaron el ciclo secundario casi el 60 por ciento de los alumnos, en tanto que en misiones, Formosa, San Juan y Santiago del Estero esa cifra fue menor al 30 por ciento.

Estamos en presencia de una enorme desigualdad. Si además prestamos atención a las cifras relativas a los diferentes sistemas de gestión, notaremos que, en todas las jurisdicciones, las escuelas de gestión privada muestran una mayor relación entre graduados secundarios en el 2017 e ingresantes a primer grado primario en el 2006, respecto de las escuelas de gestión estatal. Esto nos habla de inequidad educativa y social.

La deserción de nuestra escuela secundaria no sólo es muy elevada, sino también muy desigual. Nuestra graduación secundaria es muy escasa, además, incluso cuando se la compara con otras naciones latinoamericanas.

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