Brasil: enérgica marcha de gobierno hacia apertura económica y privatización de empresas públicas

BRASIL

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Secretario especial de Desestatizaciones, Desinversiones y Mercados del Ministerio de Economía brasileño, Salim Mattar / Foto: Jeso Carneiro

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El gobierno brasileño anunció el jueves que recaudó 96.200 millones de reales (23.500 millones de dólares) este año hasta septiembre con la venta de activos y privatizaciones, superando el objetivo marcado para este año, informaron fuentes oficiales.

Según explicó Salim Mattar, secretario especial de Desestatizaciones, Desinversiones y Mercados del Ministerio de Economía, la mayor parte del dinero recaudado proviene de privatizaciones y desinversiones (78.600 millones de reales o 19.217 millones de dólares).

En esta modalidad, el gobierno se deshace definitivamente de las empresas o de su participación en ellas, y el dinero entra en la cuenta financiera del presupuesto para reducir la deuda pública.

Por su parte, las concesiones, en las que el gobierno cede la administración de empresas y activos a la iniciativa privada para un período, sumaron 5.700 millones de reales (1.393 millones de dólares) entre enero y septiembre.

Las ventas de activos naturales, concretamente cinco campos de petróleo, supusieron unos ingresos de 11.900 millones de reales (2.900 millones de dólares).

Mattar recordó que el gobierno se marcó como objetivo para este año recaudar 20.000 millones de dólares con la venta de activos y privatizaciones, como anunció públicamente en enero el ministro brasileño de Economía, Paulo Guedes, en el Foro Económico de Davos (Suiza).

Según el secretario, el gobierno no contempla por ahora privatizar la petrolera Petrobras ni el Banco do Brasil y la Caixa Económica Federal.

Las estatales que sí que están en los planes para ser vendidas son la eléctrica Eletrobras, mayor distribuidora de energía de América Latina, y los Correos, aunque para ello se necesita el aval del Congreso, según determinó la Corte Suprema.

El gobierno de Bolsonaro está comprometido a sanear las cuentas publicas, abrir la economía y privatizar las enormes empresas públicas brasileñas. Uno de los puntos estratégicos es el sistema de pensiones y jubilaciones que el gobierno comenzó a modificar.

Según estimaciones del equipo económico, los cambios en la seguridad social podrían generar ahorros al gobierno de unos 876.000 millones de reales (216.600 millones de dólares) en diez años.

Entre otros puntos, la propuesta de enmienda de la reforma de la Seguridad Social establece la edad mínima de jubilación de 65 años para los hombres y 62 años para las mujeres, tanto para trabajadores del sector privado y como funcionarios públicos.

El tiempo mínimo de contribución en el sector privado sera de 15 años para las mujeres, de 15 años para los hombres que ya están en el mercado laboral, y de 20 años para los que todavía van a entrar en el mercado.

En el sector público, el tiempo mínimo de contribución será de 25 años para hombres y mujeres.

Al mismo tiempo una coalición formada por las poderosas centrales sindicales de Brasil solicitó al Senado que se suspenda la votación sobre la Propuesta, que pretende modificar la legislación del gravoso régimen de pensiones y jubilaciones en términos económicos.

Los sindicatos brasileños a través de un comunicado conjunto expresan la necesidad de detener este intento de modificación de los beneficios del sistema.

«Hemos denunciado durante mucho tiempo el carácter perverso e injusto de la reforma de la Seguridad Social propuesta por el Gobierno actual, a través de la PEC número seis de 2019, y sus terribles consecuencias para el país y, sobre todo, para los trabajadores», afirma el comunicado del bloque sindical.

Firmaron la Central Unitaria de Trabajadores, Sindicatos Brasileños, Trabajadores y Trabajadores de Brasil, Fuerza Sindical, Nova Central (NSCT) y la Unión General de los Trabajadores.

Los sindicatos reclaman que se suspendan las votaciones sobre la enmienda, hasta tanto se revisen irregularidades e incongruencias que existen en este proyecto, según denunciaron.

El presidente Jair Bolsonaro se comprometió durante la campaña electoral a reformar el sistema jubilatorio de Brasil considerado como uno de los factores adversos a la reducción del déficit fiscal que supera el tres por ciento del PBI.

Artículo relacionado: Plan de Bolsonaro para modificar sistema de pensiones altera calma de moneda brasileña

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