Más de cuarenta muertos y cientos de heridos en incendiadas calles de Bagdad

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Decenas de manifestantes se concentraron este viernes (04 Octubre) en varios puntos de la capital iraquí para pedir más servicios básicos por cuarto día consecutivo, pese al toque de queda impuesto desde el jueves.

El número de muertos en las protestas de los últimos cuatro días para pedir más servicios básicos se elevó, por la contabilización de víctimas hospitalarias a 42, entre los que se cuentan tres miembros de las fuerzas de seguridad, y el de heridos a casi 1.650, entre ellos 359 efectivos de las fuerzas de seguridad.

Bagdad , la capital de Irak, quedó envuelta en protestas en la plaza Al Tayaran, el centro, las inmediaciones del Teatro Nacional, el barrio de Al Amel y Bagdad al Gadid, informó a la agencia Efe una fuente del Ministerio de Interior que pidió el anonimato.

El funcionario, con rango de coronel, afirmó que las fuerzas de seguridad tratan de dispersar a los manifestantes, que se cuentan por «decenas», si bien se esperaba que la participación aumente después del mediodía, tras el rezo de los viernes como marca la tradición islámica.

Ningún partido o movimiento político de las varias facciones que dominan la escena política iraquí se ha puesto al frente de las movilizaciones. El principal clérigo chií ─la rama musulmana que gobierna en Irán─ reclamó el viernes a las fuerzas de seguridad y a los manifestantes a no usar la violencia y criticó la corrupción.

«Es triste que haya habido tantas muertes, bajas y destrucción», dijo el gran ayatolá Ali al-Sistani en una carta leída por su representante Ahmed al-Safi durante un sermón en la ciudad santa de Kerbala. «Los legisladores tienen la mayor responsabilidad de lo que está sucediendo», concluyó.

El primer ministro iraquí a su vez instó a los manifestantes a regresar a sus casas, diciendo que sus «legítimas demandas» han sido escuchadas y comparó las medidas de seguridad impuestas con una «amarga medicina».

Las fuerzas de seguridad habían utilizado fuego real para dispersar a los manifestantes. Docenas de manifestantes desafiaron mensaje del gobierno, reuniéndose poco antes del mediodía cerca de la plaza central de Tahrir en Bagdad. Muchos habían acampado en las calles durante la noche.

El movimiento, inédito por su carácter espontáneo en un país donde las movilizaciones suelen ser partidistas u obedecer a razones tribales o religiosas, es la primera prueba para el Gobierno de Adel Abdel Mahdi, que está en marcha desde hace apenas un año y que pidió paciencia.

Pese a este llamado y el bloqueo de internet, este 4 de octubre se produjeron nuevos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, que dispararon balas reales en la capital provocando muertes aún sin cuantificar.

El movimiento de protesta se ha ido extendiendo a ciudades del sur del país, la mayoría chiitas, y reclama empleos para la juventud y la dimisión de dirigentes «corruptos». «El gobierno debe cambiar su manera de afrontar los problemas del país», fueron las palabras de Ali Sistani, en un sermón leído por uno de sus asistentes en la mezquita de Kerbala, al sur de Bagdad.

El gobierno «debe mejorar los servicios públicos, suministrar empleos a los que no lo tienen, evitar el clientelismo en el sector público y terminar con la corrupción», agregó.

El ayatolá también denunció los «ataques inaceptables […] contra manifestantes pacíficos y también contra policías».

El ayatolá Sistani, que consideró que las reformas eran «obligatorias», criticó al primer ministro y al presidente pero, sobre todo, responsabilizó a los diputados del mal funcionamiento del Estado. «Aunque las protestas cedan por un tiempo, reaparecerán y serán aún más fuertes y más multitudinarias», advirtió. En 2014, con la fatua (ley musulmana), el ayatolá movilizó a decenas de miles de combatientes contra los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI).

Internet está cortado desde el miércoles por la noche y un cordón de policías y militares custodia un radio de entre dos y tres kilómetros en torno a la plaza Tahrir. «Continuamos: o morimos o cambiamos el régimen», advirtió Sayyed, un manifestante de 32 años, en Bagdad, antes del discurso del ayatolá, durante una protesta en el centro de la capital.

Por su parte, la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, exigió el viernes a Irak una investigación «rápida» y «transparente» sobre los muertos en las manifestaciones. «Instamos al Gobierno iraquí a permitir que la población ejerza libremente su derecho a la libertad de expresión», agregó una portavoz de la Alta Comisionada, Marta Hurtado.

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