Dolarización en Ecuador cumple veinte años con respaldo popular

INTERNACIONAL

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Hay pocos políticos en Ecuador que en la actualidad hablen de un posible regreso al sucre.

El debate sobre la desdolarización es casi inexistente.

Y es que el sucre representa para muchos el pasado. Es el recuerdo de la crisis económica y la devaluación constante que arruinó la economía de millones en el país.

El dólar, en cambio, representa la estabilidad. Una la moneda fuerte y manejada «desde fuera». Y en esto, aseguran algunos economistas, reside la clave de su éxito entre los ecuatorianos.

Según la última encuesta que se realizó en el país sobre el tema, que data de 2015, un 85% de los ecuatorianos respondió que respalda la dolarización.

Antes de la dolarización, según datos del Banco Mundial, la inflación en Ecuador pasó de 22% en 1995, al 96% en el año 2000.

Dos años después, ya en una economía dolarizada, la inflación se ubicó por debajo del 10%.

En una sociedad indisciplinada como la nuestra ─dice el economista ecuatoriano Jaime Carrera─, que tuvo grandes desequilibrios, la estabilidad que brindó la dolarización hizo que las inversiones fluyan, que haya más orden en la economía y esto promovió el crecimiento.

El Producto Interno Bruto (PIB) de Ecuador creció 2,3% en 2000, justo el año en el que la dolarización fue aplicada.

Esto representó un cambio sustancial respecto a 1999 cuando el país registró un crecimiento negativo de -4%.

Ecuador es uno de los destinos preferidos en América Latina y el Caribe para los inversionistas extranjeros.

Según el informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL de 2019, Ecuador ocupa el tercer lugar de la lista de países en los que se ha incrementado la inversión directa extranjera en la región.

Otra de las razones por las que los ecuatorianos apoyan el dólar parece provenir de la desconfianza hacia las instituciones de ese país.

Ecuador tiene un alto nivel de corrupción. El organismo Transparencia Internacional lo ubica en el lugar 114 de los 180 países en el ranking de percepción de la corrupción.

La dolarización fue, en opinión de algunos expertos, una especie de tabla de salvación para una economía a la deriva.

«Fue una cirugía rápida que logró revivir al enfermo», asegura la economista Susana Herrero.

«Quizás el evento económico que más nos une a todos los ecuatorianos independientemente de nuestra condición económica, social, etnia, género es precisamente esa pasión por la dolarización, que cuesta tanto entender desde fuera y la principal razón para esta oda a este fenómeno económico es la desconfianza que hay hacia las propias instituciones ecuatorianas», apunta la economista ecuatoriana.

Las dos décadas que precedieron a la dolarización acumularon un «cansancio generalizado. Llevábamos dos décadas sin una apuesta por la mejora de la ciudadanía en educación, salud», recuerda la analista.

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