Opina Mariana Gonzalez: «Dinero digital»

OPINIÓN

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* Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

 

 

 

Lectura: 7 minutos

En la publicación del 28 de febrero, el MIT Technology Review enumera las 10 tecnologías emergentes que, según ellos, tendrán auge en el 2020. Entre ellas, el dinero digital.

Para esa fecha, la pandemia ya había arrancado y con ella se intensificó la discusión sobre la importancia de no usar dinero físico. Las largas colas frente a los bancos, sobre todo de personas del grupo de riesgo, que vimos en pleno aislamiento obligatorio nos obligan a pensar en acelerar la implementación de las nuevas herramientas para resolver el tema del trueque de productos y servicios.

Las tarjetas de crédito/débito, las transferencias electrónicas, la tarjeta SUBE, el uso de plataformas de pago, el pago a códigos QR a través del celular, son formas digitales de pago en las cuales se apoya el e-commerce, pero, se siguen basando en la moneda administrada por el Banco Central, se usa una transacción computacional en vez de papel.

Lograr un amplio desarrollo de estas formas digitales, nos significaría muchas ventajas. Bajar el riesgo de contagio de muchas enfermedades ya que en el papel moneda encontramos virus, bacterias, hongos. Bajar el riesgo delictivo. Bajar costos de papel, de impresión, de traslado y almacenamiento, de personal bancario y de seguridad. Agilizar las transacciones comerciales. Dificultar las actividades ilícitas tales como el narcotráfico y el tráfico de armas, la economía en negro, la evasión, la corrupción. Y es en esta última «ventaja» donde se presenta el principal problema de implementación, sumado al hábito cultural fuertemente arraigado de «tener» los billetes.

La desventaja es que no se puede asegurar la privacidad de los integrantes de las transacciones que se realicen con las formas digitales de pago, normalmente manejadas por empresas privadas, a las cuales nuestros datos tienen un gran valor monetario. Es muy difícil asegurar que se puedan realizar pagos sin rastros como con el dinero físico.

Pero, como ya dijimos, sigue siendo la moneda gestionada por el Banco Central.

En 2008, junto con la gran crisis económica/bancaria, aparece una nueva forma, totalmente disruptiva de dinero digital, el bitcoin. Basado en la tecnología bitchain, es una nueva divisa que sirve para la adquisición de productos y servicios y para ahorro.

No tiene ningún banco central atrás, ni un país, ni una institución multinacional financiera como aval, opera sin una autoridad central y sin intermediarios. Esto es otro tipo de dinero. Esta moneda se «acuña» en forma colectiva, a través de la red, lo mismo que la gestión de las transacciones.

Habían nacido las criptomonedas, llamadas así por que usan la criptografía como método de seguridad, integridad, orden cronológico de las transacciones, inviolabilidad.

Al principio había muchos escépticos, muchos aún lo son. Sin embargo, ya pasaron más de diez años y continúa funcionando. Muchas otras criptomonedas fueron apareciendo, Ethereum, Litecoin, IOTA, Monero, Ripple, Dash. Inclusive hubo bifurcaciones del Bitcoin: Bitcoin cash, Bitcoin gold. Es un mundo monetario paralelo, donde todo es anónimo.

Las criptomonedas no están dominadas por el sistema financiero global, con cabeza en Estados Unidos. Por eso, el sistema financiero «tradicional», tarde, pero está reaccionando.

Estados Unidos, lo hace a través de sus empresas privadas. En junio del año pasado, Facebook, lanzó Libra, una moneda digital global, sostenida por una reserva en dólares.

La Libra volvería al esquema original de que la reserva de gran parte del mundo sea en la moneda estadounidense.

Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, prometió al Congreso de Estados Unidos que Libra «aumentaría el liderazgo financiero de Estados Unidos, junto con nuestros valores democráticos y supervisión en todo el mundo».

Libra fue liderada por Facebook y formada originalmente por grandes empresas de organismo de tecnología financiera, de tecnología y mercados, de telecomunicaciones, de blockchain, de capitales de riesgo, de plataformas de pago (entre ellas MercadoPago), ONG’s y fundaciones.

El antecedente de Facebook de haber divulgado datos personales de sus usuarios, más el rechazo de los bancos centrales de la mayoría de los países, debilitaron el proyecto. Una gran cantidad de empresas que formaban parte de Libra se fueron. Facebook está intentando rediseñarla pero hay grandes dudas de su concreción.

China, a su vez, lo hace a través del Banco Popular de China, lo está encarando como la versión digital de su moneda, el renminbi digital. Se esperaba, antes de este caos sanitario, que esa moneda saliera este año y que la intención de China era promocionarla internacionalmente.

Sin embargo, ambos proyectos (el de Facebook y el de China) no son exactamente criptomonedas como las conocemos, algunas tienen la información centralizada, otras utilizan la tecnología blockchain u alguna otra de gestión distribuida, pero eso es solo la herramienta y el soporte tecnológico. Conceptualmente una criptomoneda, es una moneda no atada a ninguna institución ni país, no regulada, que se maneja anónimamente, que se mantiene en forma colectiva.

La moneda digital del tipo de la proyectada por China es lo que se conoce como CBDC (moneda digital de banco central, según su sigla en inglés), es el camino para que el actual sistema financiero/bancario se mantenga, cambiando solo el soporte.

El Riksbank, Banco Central de Suecia anunció el último miércoles 19 de febrero el lanzamiento de la prueba piloto de su nueva moneda digital, el e-krona, que estará disponible, según sus planes en febrero de 2021. Suecia se convierte, así, en el país más adelantado de Europa, en el tema. Es un país donde seguramente va a ser exitosa ya que casi no se usa el dinero físico actualmente, solo el 1% de su PBI está representado por billetes.

Bahamas lanzó su CBDC en diciembre pasado y se espera que entre en funcionamiento hacia fines de año.

Uruguay comenzó en 2017 el proyecto del e-Peso, una CBDC minorista no basada en blockchain, como parte de un programa gubernamental de inclusión financiera. La prueba piloto la terminó en abril del año pasado. Actualmente están realizando los análisis de esa prueba para evaluar una posible emisión.

India está analizando la promulgación de una ley que prohíbe las criptomonedas y regula la emisión de una moneda digital, la rupia digital.

Según el FMI «La mayoría de los bancos centrales están considerando CBDC no anónimo. Muchos de ellos están a favor de un enfoque híbrido que permita a las autoridades pertinentes rastrear las transacciones. Varios están centrando la investigación en un enfoque doble con tokens anónimos para pequeñas tenencias/transacciones y moneda rastreable para las grandes».

La inclusión del dinero digital en la base monetaria de la mayoría de los países va a ser una realidad. Las criptomonedas anónimas, fuera del sistema financiero también.

Mariana Gonzalez
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.

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