Opina Calabrese: ¿Tiro de gracia al Mercosur?

OPINIÓN

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Foto: @alferdez Twitter

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

 

Lectura: 3 minutos

Este anuncio del retiro de Argentina de las negociaciones comerciales del ente, ¿será finalmente el tiro de gracia al Mercosur?

Las razones aducidas, de proteger a la industria nacional y las fuentes de trabajo son un desatino más, porque mientras castiga a las empresas y empresarios a los que llama miserables, les carga imposiciones sin precedentes, les obliga a no despedir, aunque no pueda pagar sueldos y jornales, trata de subsanar las perdidas intentando mantener por decreto un mercado ya inexistente, en un camino hacia lo absurdo.

En vez de ello pierde la oportunidad de ganar mercados, para lo cual debiera hacer todo lo contrario, es decir apoyar, impulsar, incrementar la inversión oficial, en el sector empresario, luchar para que obtenga mayores beneficios y eso produzca un incremento de la inversión privada sin la cual es imposible poner en marcha un aparato productivo importante, creando empleos genuinos, productivos, mejor pagados.

Es una lástima porque hecha por tierra una visión, a mi entender la más importante del gobierno de Alfonsín en política exterior.

Una visión de estadista, con grandeza, moderna, ágil, que intentó el presidente radical, después de los acuerdos de Foz Iguazú de 1985, el Acta de Integración argentino- brasileña de 1986, el acta de Alborada de 1988 que incorpora a Uruguay y el tratado de Integración, Cooperación y Desarrollo del mismo año, que siguió inteligentemente el presidente Menem con la firma del Tratado de Asunción de 1991 y la puesta en marcha del Mercosur con el Protocolo de Ouro Preto en 1994.

Esto corregía para la historia, en parte, el grave error del presidente radical de reintegrar a Argentina a los No Alineados, a cambio del apoyo por Malvinas, después que esta multilateral se izquierdizara abruptamente tras la Cumbre de la Habana de 1979, transformándose en una expresión política de los países marginales próximos a la Unión Soviética sin posibilidades en Occidente, pagando el precio de condenar a la política Israelí en Medio Oriente acompañando la creación del estado Palestino.

Continuada luego aunque sin mayor entusiasmo por Néstor Kirchner por razones ideológicas, a pesar del retiro y disrupción de Menem.

Fue como integrar para pedir más subsidios al Jockey Club, en un piquete frente al Ministerio de Desarrollo Social, en la Avenida 9 de Julio, junto al Movimiento Evita, Barrio de Pie y el Polo Obrero… incomprensible.

Hoy, la miopía de un gobierno que no parece tener plan estratégico alguno, que carece de un proyecto económico, y que solo lucha contra un enemigo común viendo o buscando la manera que le servirá políticamente para las próximas elecciones, le clava un cuchillo por la espalda a aquella idea genial de dos países, de dos presidentes, que en su momento fueron líderes del cono sur.

En tal sentido hoy solo se puede hablar de Brasil, aun a pesar de Bolsonaro.

Mientras tanto, designa embajador a Ricardito, y este acepta, como para compensar.

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