Merkel aliada del presidente Alberto Fernández

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Canciller alemana, Angela Merkel y el presidente argentino, Alberto Fernández / Foto: Esteban Collazo

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En medio de la pandemia del coronavirus, que todo lo ha trastocado, Argentina sigue a un paso del default, pero en condiciones económicas en extremo agravadas. Con una cuarentena prácticamente total, que ha permitido un buen resultado a nivel regional en cuanto al número de contagios pero ha paralizado la actividad económica, salvo escasas excepciones, el país se encuentra en una situación de «default virtual», según han dicho las propias autoridades.

«Argentina es un país tremendamente vulnerable a las consecuencias de la pandemia del coronavirus, y por lo tanto que va a necesitar mucha ayuda después de que esta ola inicial de la infección haya pasado», die Olaf Jacob, representante en Buenos Aires de la Fundación Konrad Adenauer (KAS), cercana a la Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel. También ahora urge el apoyo, cuando corre el reloj de la negociación con los acreedores. «Yo creo que la conversación del presidente Fernández con la canciller Merkel va en ese sentido de pedirle ayuda en el marco de la renegociación de la deuda externa argentina, tanto con los acreedores privados como también, naturalmente, con el FMI y el Club de París», apunta Jacob.

Argentina necesita aliados, y Alemania se perfila como uno de los principales. Ya en febrero, Fernández obtuvo apoyo de Merkel en lo que respecta a las negociaciones con el FMI. «En su primer viaje a Europa, el presidente Fernández habló con Macron, estuvo en Italia, estuvo en España y en Alemania. Por lo tanto, ve a estos cuatro países como posibles aliados… Sin embargo, me parece interesante que esta llamada haya sido en primer lugar específicamente a la canciller Merkel. Por lo tanto, Fernández considera a Merkel como su principal contraparte en este proceso de diálogo con los diferentes acreedores», apunta el encargado de la KAS en Argentina.

Las negociaciones son altamente complejas. A todas luces, Argentina no está en condiciones de pagar lo inicialmente pactado. Y también las propuestas formuladas por Fernández al asumir la presidencia han quedado superadas por los acontecimientos de acuerdo al comentario de la DW.

«La situación económica y social de Argentina ha empeorado dramáticamente en las últimas semanas debido al brote de la pandemia. Argentina enfrenta un nuevo año de recesión, la economía podría contrarse otro 5 o 6 por ciento en 2020 y una estabilización se ve mucho más lejana», apunta Heinz Mewes, dueño de la consultora LatAmConsult y antiguo economista en jefe del Dresdner Bank Lateinamerika.

La última propuesta del gobierno argentino contempla, a grandes rasgos, una quita de capital superior al 5 por ciento, un recorte de intereses y un plazo de gracia de tres años para su pago.

La postergación de los pagos le parece «sensata» a Mewes. Aunque algunos grupos de acreedores ya han rechazado la propuesta, hace notar que el curso de los bonos argentinos se ha vuelto a afirmar un poco. A su juicio, eso «se puede interpretar como signo de que los mercados parten de la base de que se llegará a un acuerdo con los acreedores, si de parte Argentina se mejora un poco la oferta, lo que debería ser factible».

Olaf Jacob se muestra más escéptico en cuanto al margen de maniobra de Buenos Aires. «Hay que recalcar que el gobierno argentino en ese sentido ha sido muy tajante y ha anunciado que no se va a poder hacer nada más que lo propuesto», dice.

De todos modos, «en vista de la pandemia y la profundización de la crisis, los acreedores no tienen mayores opciones», estima Mewes. Afirma que, no obstante, el gobierno argentino debería explicar cómo proyecta salir de esta situación y qué reformas planea a mediano y largo plazo. «Eso también facilitaría un acuerdo con los acreedores», indica.

Por lo pronto, el apoyo de la canciller alemana tiene indudable peso político. Pero Argentina tendrá que buscar la forma de comenzar a reactivar su economía, sin poner en juego lo logrado en la lucha contra la pandemia. «No olvidemos que la economía argentina tiene también un alto porcentaje de informalidad, mucha gente no puede salir a la calle y ganar el dinero con el cual vive prácticamente día a día, por lo tanto la presión de la gente por relajar las medidas de cuarentena es muy fuerte», señala Jacob. «Es algo muy, muy complejo. Como decía la caciller Merkel, es un camino sobre un hielo muy delgado por el que está transitando también Argentina» afirma la DW.

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