Escribe Mariana Gonzalez: Reconocimiento Facial

OPINIÓN

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Foto: Mike MacKenzie

* Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

 

 

 

Lectura: 6 minutos

El 8 de junio pasado, IBM, a través de su CEO, Arvind Krishna, envió una carta al Congreso de los Estados Unidos donde anunciaba que dejaría de proveer sistemas de reconocimiento facial. En uno de sus párrafos decía:

«IBM ya no ofrece el software de reconocimiento facial o de análisis de propósitos generales. IBM se opone firmemente y no aprobará el uso de ninguna tecnología, incluida la tecnología de reconocimiento facial ofrecida por otros proveedores, para la vigilancia masiva, la elaboración de perfiles raciales, las violaciones de los derechos humanos y las libertades básicas, o cualquier otro propósito que no sea coherente con nuestros valores y principios de confianza y transparencia. Creemos que ha llegado el momento de iniciar un diálogo nacional sobre si los organismos nacionales encargados de hacer cumplir la ley deben emplear la tecnología de reconocimiento facial y cómo hacerlo».

Durísima decisión de una empresa que había dedicado mucho tiempo, recursos tecnológicos, humanos y económicos en ese desarrollo.

Pero, no está sola.

La siguió Amazon, la empresa de Jeff Bezos, que decidió prohibir a la policía el uso de «Rekognition», su sistema de reconocimiento facial, durante un año. Amazon aseguró, en un comunicado de prensa:

«se está trabajando para lograr regulaciones gubernamentales más estrictas sobre el uso ético de las tecnologías de reconocimiento facial, y el Congreso de Estados Unidos parece estar listo para aceptar dicho desafío».

Y también, Microsoft. Su presidente y director legal, Brad Smith, informó que Microsoft no vende su programa de reconocimiento facial a la Policía y que no lo hará hasta que se dicte una norma nacional basada en los derechos humanos que regule esa tecnología.

Interesantes decisiones de tres compañías, que han vendido sin ninguna consideración esa tecnología y recién cuando el pueblo de Estados Unidos se levanta contra la policía, recapacitan y se dan cuenta de los riesgos asociados a la misma.

Si bien, el inicio del reconocimiento facial data de 1960 cuando Woodrow Wilson Bledsoe desarrolló un sistema para clasificar los rasgos del rostro humano, recién en 2010 fue Facebook la que la generalizó en todo el mundo. Facebook, al igual que otras redes sociales: Google+, Instagram tiene bases de datos de rostros más voluminosas que el FBI. Facebook es una de las bases de datos de rostros más grande del mundo y su software es uno de los más desarrollados. Y, con total inocencia, le seguimos proveyendo nuestras fotos, la de nuestros amigos y familiares.

El reconocimiento facial es una tecnología de autenticación biométrica, utilizando medidas corporales para averiguar tu identidad, similar al escaneo de huellas digitales o del iris con respecto a su objetivo.

Utiliza IA (inteligencia artificial) y se basa en una cantidad enorme de rostros almacenados para mejorar sus algoritmos de identificación. Los modelos utilizados son constantemente mejorados para aumentar la precisión.

De dónde sacan esos millones de rostros las compañías? A las redes sociales se los damos nosotros. Eso hace que tengan que enfrentar cientos de demandas de usuarios incautos que no leyeron los «Términos y condiciones» cuando se registraron. En el caso de IBM, NBC News denunció, que usó fotos de Flickr, red social para compartir fotos y videos, sin consentimiento de los usuarios.

Los usos de esta tecnología, que en un primer momento la asociábamos a la ciencia ficción, son muy diversos.

La principal área de uso de esa tecnología es lo relacionado con la seguridad: entes gubernamentales, aeropuertos, la policía lo usan. Nuestros celulares para autenticar tu identidad y permitir tu ingreso, reemplazando al viejo código numérico o a tu huella digital. Los puestos fronterizos para reconocer personas que no pueden salir o entrar a un país.

China usa el reconocimiento facial para vigilancia, a través de cámaras de CCTV públicas, buscan delincuentes y registran el comportamiento de los ciudadanos. En China también, se pueden realizar pagos a través del reconocimiento de las caras, desarrollo realizado por la empresa Face++.

Los juegos olímpicos de Tokio, cuando se realicen incluirán controles de seguridad basados en el reconocimiento facial.

En la India, se usa para encontrar niños desaparecidos, con gran éxito.

En la CES (Consumer Electronic Show) de 2019 la empresa Procter & Gamble presentó un sistema de reconocimiento facial para recomendarte productos de acuerdo a tu imagen.

La red social Snapchat usa reconocimiento facial para proponerte filtros divertidos.

Facebook te propone etiquetar a tus amigos poniendo su nombre sobre su imagen, ya que reconoce dentro de una foto a todos ellos.

En la ciudad de Buenos Aires funciona el Sistema de Reconocimiento Facial de Prófugos (SRFP), a través del reconocimiento facial, para lograr recuperar a más de 46 mil prófugos judiciales a nivel nacional.

Pero, como otras tecnologías, tiene sus ventajas y perjuicios. Los pocos pero representativos ejemplos que se expusieron nos muestran que el reconocimiento facial nos hará la vida (y los trámites) un poco más placenteros pero…

…es lo único que faltaba para perder, totalmente, nuestra privacidad. Junto con el seguimiento de nuestros movimientos a través del celular y de las bases de datos con nuestra información: salud, finanzas, relaciones personales y sociales; el reconocimiento facial nos desnudan ante los que poseen nuestros datos.

Sirve para detener terroristas pero también sirve para tratar de vendernos productos personalizados. Sirve para atrapar acosadores, pero también facilita el acoso.

En Estados Unidos, el reconocimiento facial se utiliza para reconocer los participantes de protestas, para fines electorales.

Si nuestros datos están almacenados, nadie puede asegurarnos que no se van a vender y menos nos pueden asegurar que sean usados con fines positivos.

El debate está presentado.

Volviendo a IBM, Amazon y Microsoft, que exigen una Ley que regule y controle el uso del reconocimiento facial, de esa forma poder continuar con su negocio, bajo el paraguas de un «estado protector» de los ciudadanos.

*Mariana Gonzalez
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología. 

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