Opina Flombaum: Todo igual, todo distinto

OPINIÓN

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Foto: Rodrigo Paredes

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 5 minutos

La costumbre de expresar cada acontecimiento de forma antagónica hace muy difícil sentarse a analizar con cierta calma y sensatez que cosas serán iguales y que cosas serán distintas superada la pandemia.

Para comenzar podemos partir de una base, son pocos los países del mundo que pueden mostrar nuestra realidad, los sectores que más aportan a nuestro ingreso de divisas no sufrieron por la pandemia. El sector de la bioeconomía, la industria del conocimiento y la minería trabajaron igual.

Es el momento que nos pongamos a pensar en qué y cómo gastamos las divisas que ingresan.

Muchos que en el tiempo iban a desaparecer, lo harán más rápido, y aquellos que tenían futuro recuperarán su actividad.

La magnitud de la crisis del sistema financiero es enorme, la cadena de pagos se rompió, el empleo y diversas actividades puntuales sin duda deberán repensarse, todas verdades sin necesidad de debate.

Nuevas formas en las relaciones financieras se avecinan, así como la caída de las torres gemelas estableció un diagrama del giro del dinero en el mundo, esta pandemia seguramente alumbrará un esquema distinto.

Los ahorristas pensarán de otra manera, los sistemas de pagos digitales sustituirán más rápido de lo pensado a los tradicionales, los fondos de inversión fondeados por ahorristas se comportarán de manera diferente.

La magnitud de la crisis en el comercio será descomunal, no por los locales cerrados, sino porque el comercio electrónico llegó para quedarse, un camino que muchos aventurábamos, pero ahora la realidad lo impuso. Fue un sustituto necesario, será un sustituto permanente para muchos bienes.

La gastronomía se recuperará, quedará en paréntesis pérdidas, deudas, salarios caídos, temas para resolver.

La hotelería dedicada al turismo se irá recuperando, la que se construyó pensando en las convenciones deberá repensarse.

Lo mismo pasará con gran parte de la industria, las máquinas están, las plantas también, el mercado Ídem, tendrán como en el anterior caso un faltante financiero, un acrecentamiento de sus deudas. Muchas industrias no podrán ser subsidiadas, deberemos estudiar caso por caso.

Para todos los casos seguramente se instrumentarán subsidios, créditos y se sortearán los inconvenientes. Son innumerables los instrumentos económicos para apoyar a esos sectores. Pero todo dentro de un plan global, no se puede resolver sector por sector sin un objetivo común.

El sector del entretenimiento, cine, teatro, espectáculos de todo tipo, deberán considerar por un tiempo el espacio abierto como el lugar para su actividad. Espacios que les permita esperar la normalidad. Cerrar calles, canchas de básquet en los clubes, etc. son caminos posibles. La necesitad de entretenimiento garantizará la demanda.

El turismo nacional explotará, todos tendremos necesidad de buscar expandir nuestros momentos de esparcimiento, el turismo hacia y desde el exterior esperará más tiempo, los aeropuertos y los aviones no serán lugares muy concurridos. Leía que en España los motor home y los camping para recibirlos estaban siendo buscados por muchísimos consumidores. Los argentinos podremos reconciliarnos con nuestra generosa y hermosa geografía.

Todos temas para incluir en un plan general. Debemos aprovechar este momento para ordenar esfuerzos en búsqueda del mejor resultado.
Gastar mejor en bien del conjunto.

Dejo para el final un tema que siempre me preocupó, el cambio en los servicios públicos, en la educación y en la salud deberá ser un tema para estudiar.

Transparentar los costos de los servicios públicos es una necesidad, las distribuidoras y muchos de los actores de esas industrias están quebradas, subsidiar la ineficiencia que pagan los consumidores no es el camino.

Transparentar el precio de la generación eléctrica y del costo del gas es necesario.
Los subsidios que se volcaron al sector eléctrico en los últimos 15 años superan los noventa mil millones de dólares, casi la mitad de nuestra deuda externa. Debemos revisar el tema, no funciona así.

En lo que respecta a salud y educación, ambos temas ocupan en promedio el 30 por ciento de los ingresos de nuestra población, además ocupan una parte importante del gasto del estado, es decir de los impuestos recaudados, eso representa una mala inversión del gasto de los salarios e ingresos. No es productivo.

El mundo se reseteó, argentina también. Aprovechemos la oportunidad, borremos estúpidas confrontaciones e iniciemos un camino que bien podríamos llamarlo «ARGENTINOS A LAS COSAS».

«La mentalidad de venganza destruye estados. La de reconciliación construye naciones». (Nelson Mandela)

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