Opina Calabrese: Gobierno y oposición

OPINIÓN

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De izq. a der.: Jefe de gobierno porteño, H. Rodríguez Larreta; presidente argentino, A. Fernández; gobernador de la pcia. de Buenos Aires, A. Kicillof / Foto: @horaciorlarreta Twitter

Por Antonio Calabrese, abogado constitucionalista, historiador, político. Columnista de LaCity.com.ar.

 

 

 

Lectura: 8 minutos

Ambas facciones buscan un liderazgo que exprese su identidad.

En la del gobierno, el Presidente ya totalmente desdibujado, a pesar de los escasos 8 meses de gestión se lo supone más bien un ejecutor que un actor de las ideas de la vicepresidente.

El pretendido hombre moderado y de buenos modales, demostró que aquello fue solo una máscara electoral del, atávico, vulgar y arbitrario kirchnerismo.

No solo el exprópiese de Vicentin, su increíble dialogo virtual y público con Lula, en donde exalta a Correa, Morales, al propio Lula, todos procesados o condenados por corrupción, incluido al extinto Chávez uno de los dictadores más descalificados de las últimas décadas sudamericanas, proclamándose el único que queda junto al pobre AMLO, cada vez más deteriorado tras sus gruesos errores, como el único hombre capaz de cambiar el mundo, dan la pauta de su ubicación en el campo de las ideas, un poco exageradas, nada moderadas, más allá de la falta de humildad y la soberbia militante.

La persecución y acoso en sus discursos y luego en los hechos, a periodistas, completada en la acción de sus funcionarios, que tratan de silenciarlos con distintas acciones, por el solo hecho de pensar en contra del gobierno o de tener fuentes que expresan verídicas situaciones difíciles de justificar, lo coloca en los límites de una dictadura que se afianza en el gobierno por decreto en 7 de los 8 meses que lleva de gestión, con dos poderes sometidos e inexistentes como el Legislativo y el judicial.

Por otra parte es el principio de la violencia política que en la manifestación antigubernamental del 9 de julio del corriente tuvo una respuesta de ese tenor cuando parte de los presentes agredieron el vehículo de uno de los canales adictos al gobierno, lo que hace pensar que si se llega a una escalada cuando esta alcance a los estratos más necesitados envueltos en la indigencia, el desastre es como una muerte anunciada.

Gobierna, no cabe duda, la vicepresidente, que avanza inexorablemente en la consagración de su impunidad y la de su hijo, para lo cual libera a todos los presos posibles, entre los cuales se encuentran los mayores delincuentes de su gestión, llena de bolsos con dólares, que se contaban por el peso para no perder tiempo, revoleados hasta en conventos cómplices, o escondidos en cajas de seguridad, sin contar el intento del exvicepresidente, hoy también en su domicilio, que para simplificar trámites quiso apropiarse de la máquina de hacer dinero, siendo condenado en ambas instancias.

Paraliza las causas, renuncia a las querellas del estado, o sea de todos los argentinos, que es o son nada menos que sus grandes víctimas, en los procesos de malversación y administración fraudulenta, y trata de compensar con jueces adictos, creando litigios o denuncias a sus adversarios fundados en hechos que ni remotamente se comparan con el latrocinio que como jefa comandara.

Los gobernadores, que se unieron para darle la victoria, al no tener otro canal de expresión pues se les había cerrado cualquier opción tras las recomendaciones de Duran Barba, Peña y algún otro antiperonista escondido, hoy no saben cómo salir de este lecho de Procusto que vuelve a someterlos y humillarlos por detrás de la Caja sin la cual no pueden gobernar sus feudos.

 

La oposición no está mejor.

El radicalismo con un presidente como Cornejo que acaba de expresar sin hesitar ante el asombro de todos, que a su provincia Mendoza, le conviene independizarse, tomando en serio, según él, voces autorizadas de ese novel «país cuyano».

Dice que aporta a la nación más de lo que recibe. Es decir, es una cuestión de pesos, de ricos y pobres. No recibiría, en consecuencia, lo que le correspondería, porque la coparticipación le obliga a mantener los déficit del estado nacional y las provincias insustentables.

Como la nación tiene muchos pobres, hoy superan, después de 8 meses de kirchnerismo, ampliamente el 50% de la población, que incrementan un déficit fiscal difícil de superar, para vivir cómodamente, según se interpreta de los dichos de este líder, lo que debiera hacerse es terminar con todos los pobres. ¿Será arrojándolos al mar?, ¿Empujándolos fuera de nuestras fronteras hacia los países limítrofes? O sería más rápido y menos costo fusilándolos como sería la tradición hispanoamericana o arrojándoles una bomba de Napalm.

Esto sin duda eliminaría el déficit y entonces le convendría a Mendoza volver al redil.

La falta de criterio no tiene límites, da vergüenza, y lo peor es que lo dice el presidente de un partido centenario y con muchas glorias en el pasado. Pienso como serán o pensaran sus afiliados si este es el presidente o jefe de todos ellos.

Macri, por otra parte cada vez que habla hace supurar a las profundas llagas que nos dejara, bastardeando las esperanzas de los que combatieran y sufrieran los primeros 12 años de kirchnerismo. Absolutamente descalificado.

Luego una pléyade dirigencial con expectativas encabezadas por Vidal a quien Macri negociara dos veces: la primera cuando la sacó de CABA para llevarla a luchar en un distrito, el más difícil del país, en donde era segura perdedora. Sin embargo para su propia sorpresa triunfó y la segunda cuando le impide desdoblar la elección y la arrastra con su impopularidad a una derrota inevitable ante un adversario marxista e intolerante al que ni siquiera sus huestes, que son prestadas por supuesto, toleran plenamente.

Bullrich, Pichetto, y algún otro tratan denodamente de remontar la cuesta que dejara el expresidente en su rodada.

Y finalmente, como ocurrió siempre en este país, salvo al terminar los procesos militares, el único candidato es el que tiene gestión, que además está en carrera, y es el jefe de gobierno de CABA.

Siempre lideraron en las elecciones quienes tenían gestión a cuestas.

Masachessi, Angeloz, de la Rúa, Menem, Duhalde, Macri, hasta el propio Lavagna y el inefable «Palito», para no seguir la enumeración con otros de segundo orden como Solá, Massa, etc.

En el descenso en picada, según las últimas encuestas, de Alberto Fernández, que del abultado casi 80% le llevara a perder casi 40 puntos, hoy está superando apenas ese porcentaje y emparejando al Jefe de CABA, es obvio que este es a la fecha, su único rival.

Por eso empezaron a disparar contra Rodríguez Larreta.

Acompañando las críticas y denuncias de Kicillof contra el Jefe porteño como causante del contagio de la pandemia en el conurbano por culpa, entre otras cosas, de los runners, teniendo en cuenta que sus habitantes no viajan al exterior y se contagian ─algo que es frecuente en los ricos y multimillonarios capitalinos─ hoy para no quedarse atrás con la Jefa , el presidente también abrió fuego.

Se proclamó el más federal de los presidentes porque siendo porteño se calificó como el primer federal, instando a mirar a CABA, que en definitiva no es sino el único causante de las grandes diferencias históricas con las provincias.

Si Rodríguez Larreta no deja de envolverse en la telaraña de la cortesía y se planta en defensa de los intereses de sus gobernados, que ya no resisten la falta de trabajo y las cesaciones de pagos, verá perder su oportunidad, engañado por quienes aparentan ser lo que no son.

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