Regreso de Santa Sofía de Estambul

INTERNACIONAL

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Foto: photolupi

Lectura: 4 minutos

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha firmado este viernes (10.07.2020) un decreto para convertir en mezquita la antigua basílica bizantina de Santa Sofía en Estambul (S. VI), la capital comercial y económica del país, función que ya cumplió durante el Imperio Otomano.

El edificio, patrimonio de la humanidad, fue secularizado y convertido en museo en 1934 por un decreto ministerial que fue anulado hoy por una decisión del máximo tribunal administrativo turco, el Danistay.

«Se ha decidido que Santa Sofía será colocada bajo la “administración de Diyanet” [Autoridad de Asuntos Religiosos] y será reabierta a las oraciones», anunció Erdogan en un comunicado que publicó en Twitter.

El Tribunal Administrativo Superior, conocido como Danistay, tomó por unanimidad la decisión de declarar inválida la decisión ministerial de 1934, informa la agencia turca Anadolu. Considera que el edificio estaba registrado como mezquita en el catastro otomano y que no fue legal modificar ese estatus.

El tribunal respondió así a una demanda judicial de una asociación creada para este efecto por un ciudadano turco, Ismail Kandemir, que lleva décadas interponiendo denuncias administrativas para revertir el estatus del edificio, aunque todas las anteriores fueron rechazados por el propio Danistay.

Hasta ahora, la petición de re-islamizar Santa Sofía se consideraba propio de una minoría nacionalista-islamista «marginal», pero desde las elecciones de 2018 y la coalición del partido ultranacionalista MHP con el islamista AKP, que gobierna Turquía desde 2002, el Gobierno ha asimilado la exigencia, explicó a la agencia española Efe el politólogo turco Güven Gürkan Öztan.

El papa Benedicto XVI ─hoy Emérito─ realizó una histórica visita de cuatro días en Turquía. Ha sido un viaje difícil, precedido de tensiones entre cristianos y musulmanes, y marcado por una fría recepción política.

El Papa llegó en un avión de Alitalia que ondeaba una bandera turca al lado de la vaticana. Apenas quince minutos duró su encuentro con el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, una cita en el aeropuerto acordada al último minuto, antes de que Erdogan tomara un avión a Riga para tomar parte en la cumbre de la OTAN. La prensa turca anunciaba una larga e histórica semana, equiparable a los tiempos cuando el sultán Mehmet entró a Constantinopla al frente de su ejército.

Benedicto XVI es el tercer Papa que visita Turquía, después de Pablo VI en 1967 y Juan Pablo II, en 1979 y el que más dificultades encuentra a su llegada. Juan Pablo II era apreciado por sus obras. Impulsó el diálogo entre musulmanes y cristianos, convocó servicios ecuménicos por la paz en Asís y dejó en claro que a las cruzadas contra los «incrédulos» no podía llamárseles cristianas. El Papa polaco perdonó al turco Ali Agca, que atentó contra su vida en la Plaza de San Pedro.

La fría recepción de la clase política estuvo aimentada por la impresión de que el viaje papal no tenia como objetivo el pueblo turco, sino el patriarca Bartolomeo. Así lo dijo el mismo Benedicto XVI. «Mi inminente visita a su Santidad Bartolomeo I y al Patriarcado Ecuménico será un nuevo signo de aprecio por las Iglesias ortodoxas y servirá como estímulo para apresurar el paso hacia el restablecimiento de la plena comunión». El viaje no tiene significado político, se ha apresuro a aclarar el Vaticano. Los cristianos en Turquía son una relegada minoría, las Iglesias cristianas están en situación de desventaja, lo que no promueve el ingreso del país a la Unión Europea.

El viaje papal tuvo como objetivo dar pasos de acercamiento con la Iglesia Oriental separada de Occidente tras el Gran Cisma de 1054. La Iglesia tiene su sede en Estambul, la antigua Constantinopla y desde hace 15 años es dirigida por el patriarca Bartolomeo I.

El acercamiento a la Iglesia Oriental es parte de un plan general del Vaticano para fortalecer el cristianismo en el futuro. Así lo formuló el cardenal Walter Kasper, antiguo Obispo de Stuttgart, «Se trata de fortalecer el cristianismo, amenazado por la secularización y por el Islam». El responsable en el Vaticano para lo Ecuménico advierte que la integración del Este y Oeste de Europa será posible sólo si se incluye a las Iglesias ortodoxas.

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