Estados Unidos: tres candidatas a Corte Suprema (II)

INTERNACIONAL

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Foto: Phil Roeder

Lectura: 6 minutos

Tres juezas conservadoras designadas por el presidente Donald Trump para cortes de apelaciones federales en los últimos años son ahora candidatas para llenar la vacante que dejó la muerte de la magistrada Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo de Estados Unidos.

Amy Coney Barrett, Barbara Lagoa y Allison Jones Rushing están acaparando el interes de la prensa desde que Trump expresó que nombraría a una mujer para el puesto, a solo mes y medio de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

En principio, cualquiera de las tres juezas ─Barrett, de 48 años, Lagoa, de 52, y Rushing, de 38─ inmediatamente obtendría el apoyo de los legisladores republicanos en el Senado, cimentando así el carácter conservador de la Corte durante muchos años.

Amy Coney Barrett impartió clases de derecho en la Universidad de Notre Dame, uno de los más prominentes centros católicos de enseñanza superior de Estados Unidos por 15 años, antes de que Trump la nominara a la corte de apelaciones en 2017.

Los demócratas que se opusieron a su nombramiento expresaron preocupaciones sobre la influencia de la religión en su vida.

Citaron como ejemplo uno de sus comentarios en Notre Dame, en el que Barrett, quien es católica, dijo a los estudiantes que «una carrera en leyes no es sino un medio para un destino final… fomentar el Reino de Dios».

La senadora demócrata por California Dianne Feinstein estuvo entre quienes cuestionaron la nominación indicando que las creencias religiosas de Barrett la descalificaban para adjudicar casos específicos, como los concernientes al aborto.

«El dogma y las leyes son dos cosas diferentes ─dijo Feinstein a Barrett durante las audiencias de confirmación─ y pienso que toda religión tiene sus propios dogmas. La ley es totalmente diferente, y creo que en su caso, profesora, cuando uno lee sus enseñanzas la conclusión que saca es que el dogma vive muy arraigado dentro de usted, y eso es lo que me preocupa».

Los republicanos, por el contrario, la perciben como una conservadora confiable y un voto futuro en la Corte Suprema para revocar la decisión de 1973 que legalizó los derechos al aborto en Estados Unidos, pero sus comentarios al respecto han sido contradictorios.

En las audiencias de confirmación, Barrett dijo que ella «acataría sin falta todos los precedentes de la Corte Suprema» y consideraría las decisiones ─como la del aborto─ como un precedente de cumplimiento obligatorio.

«Nunca impondría mis propias convicciones sobre la ley», declaró.

Sin embargo, ha escrito que los jueces no deberían estar obligados a mantener los precedentes de la Corte Suprema, como sus fallos sobre el aborto.

Barrett ganó la confirmación del Senado por un margen de 55 a 43.

Barbara Lagoa fue la primera cubanoamericana que sirvió en la Corte Suprema de la Florida antes de convertirse en jueza federal. Sus padres huyeron de Cuba cuando Fidel Castro tomó el poder en 1959.

«Ella es una persona extraordinaria», dijo Trump. «He escuchado bastante sobre ella. Es hispana y muy respetada en Miami. Muy respetada».

En 2000, como abogada, Lagoa fue parte del equipo legal que defendió a los familiares en Miami de Elián González, el niño balsero enfrascado en una dramática lucha por su custodia entre su padre en Cuba y su familia de Miami. El niño fue finalmente regresado a Cuba.

Lagoa ocupó un puesto de juez estatal por más de una década antes que el gobernador de la Florida, Ron DeSantis, la nombrara para la Corte Suprema del estado en enero de 2019. En ese momento, De Santis dijo que «ella ha sido la esencia de lo que debe ser un juez».

Lagoa ha señalado que ella interpretaría las leyes como han sido escritas.

«El papel de los jueces es aplicar, no alterar, el trabajo de los representantes del pueblo», dijo en esa ocasión. Menos de un año después, Trump la nominó para una vacante en una corte de apelaciones.

Allison Jones Rushing superó la oposición de los demócratas para ocupar un puesto en una corte de apelaciones con una votación en el Senado de 53-44, es decir, con una marcada división partidista.

También se opusieron a su nominación activistas de derechos civiles y grupos que defienden los derechos de la comunidad LGBT.

Todos ellos citaron su pasantía con Alliance Defending Freedom, un grupo legal conservador cristiano sin fines de lucro con sede en Arizona que defendió en la Corte Suprema a un propietario de una pastelería de Colorado que luchó por su derecho de no preparar un pastel para una boda entre homosexuales y otras demandas basadas en principios religiosos.

Rushing ha defendido además la Ley de Defensa del Matrimonio de 1996, que definió el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Ella expresó su respaldo a los cuatro jueces conservadores que disintieron cuando la Corte Suprema abolió el fallo en 2015.

Tim Chandler, el abogado principal de Alliance Defending Freedom, defendió a Rushing, diciendo: «El Senado confirmó no solo a una juez altamente calificada, sino a una mujer de integridad, competencia profesional y conducta judicial».

El presidente Donald Trump dijo el lunes que espera anunciar su elección para la Corte Suprema el viernes o el sábado, menos de 40 días antes de las elecciones. El mandatario reconoció que aceptaría una votación en el período que resta de su presidencia después del día de las elecciones, pero dejó en claro que su preferencia sería que ocurriera el 3 de noviembre, cuando se celebran los comicios.

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