Alto el fuego humanitario, vida de civiles en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán: ¿Qué está en juego?

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Foto: Ministry of defence of the Republic of Azerbaijan

*Escrito por Esmira Jafarova

Lectura: 13 minutos

El 27 de septiembre, Azerbaiyán anunció el lanzamiento de su contraofensiva en respuesta a las provocaciones militares de Armenia a lo largo de la Línea de Contacto. Armenia afirma que fue Azerbaiyán quien atacó primero y violó el alto el fuego, postura que Azerbaiyán rechaza completamente en vista del activismo militar recientemente incrementado por Armenia a lo largo de la línea de combate. De hecho, en Julio de 2020, en dirección al distrito de Tovuz, así como últimamente a lo largo de la Línea de Contacto.

Ante los firmes avances de las fuerzas armadas azerbaiyanas, desde el 27 de septiembre, Armenia pidió el alto el fuego, que finalmente fue negociado por la Federación de Rusia con la participación del Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, S. Lavrov, y los respectivos Ministros de Relaciones Exteriores de Armenia y Azerbaiyán, Z. Mnatsakanyan y J. Bayramov (respectivamente), el 9 y 10 de octubre en Moscú. Para el 10 de octubre, Azerbaiyán ya había logrado liberar partes de sus territorios ocupados y roto las defensas de las Fuerzas Armadas de Armenia a lo largo de la Línea de Contacto.

El acuerdo denominado «Alto el fuego humanitario», tenía el propósito de ofrecer una pausa temporal de las hostilidades militares a partir del mediodía del 10 de octubre. La declaración conjunta emitida al término de once horas de discusiones contempla tres puntos principales. Primero, el «Alto el fuego» tiene fines humanitarios, para permitir el intercambio de prisioneros de guerra y recuperar los cuerpos de los muertos, que debe ser mediado por y de acuerdo con la requisitos del Comité Internacional de la Cruz Roja. Segundo, Armenia y Azerbaiyán, con la mediación de los Copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE y sobre la base de los principios básicos de los acuerdos de solución del conflicto ─los llamados Principios de Madrid─ tienen que participar en negociaciones sustantivas para llegar a un arreglo pacífico lo antes posible. Por último, pero no menos importante, ambas partes en conflicto nuevamente «confirman la invariabilidad del formato del proceso de negociación».

Las disposiciones de la declaración que se refieren al retorno a «negociaciones sustantivas basadas en los principios básicos» y confirman la «invariabilidad del formato del proceso de negociación» son importantes.

El período posterior al ascenso al poder del Primer Ministro Pashinyan en Armenia estuvo dominado por su intensa retórica militarista y su agenda nacionalista frente al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán. Se embarcó en numerosas provocaciones contra Azerbaiyán que, entre otros, incluyeron el rechazo de Armenia a los Principios de Madrid para una solución negociada del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, y exigió cambiar el formato de las negociaciones para incluir la región de Nagorno-Karabaj como parte independiente. (El autor de estas líneas ha escrito previamente sobre esto con mayor profundidad). La convocatoria a negociaciones sustantivas basadas en los principios básicos fue, de hecho, un factor de importancia para establecer la responsabilidad de Armenia en relación con documentos ya acordados durante decadas del proceso de negociación. Además, la reconfirmación del formato existente de las negociaciones significa que los intentos del Primer Ministro Nicol Pashinyan de incluir a Nagorno-Karabaj como parte independiente en las conversaciones de paz se ha convertido en un fiasco.

Al aceptar la tregua humanitaria, Azerbaiyán dejó muy claro su objetivo: la determinación de liberar sus territorios ocupados es inexorable. Habiendo adoptado una posición de paciencia estratégica durante casi tres décadas y seguir siendo una parte comprometida con las negociaciones de paz, Azerbaiyán había esperado una solución pacífica del conflicto. Sin embargo, con negociaciones que duraron casi tres décadas sin recibir una solución tangible al conflicto, la paciencia estratégica de Azerbaiyán comenzó a agotarse.

El presidente Ilham Aliyev, en sus entrevistas con los medios extranjeros, subrayó que Azerbaiyán está decidido a luchar hasta la liberación de todos sus territorios ocupados. También destacó que la solución al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán es político-militar. No obstante, también dejó claro que la liberación de los territorios ocupados no necesariamente debe darse por medios militares y que Azerbaiyán está dispuesto a detener su contraofensiva si Armenia vuelve a la mesa de negociaciones y ofrece un calendario claro para la retirada de sus tropas de todos los territorios azerbaiyanos de acuerdo con la Resolución 853 del Consejo de Seguridad de la ONU.

No obstante, inmediatamente después que entró en vigor el Alto el fuego humanitario, las acciones y declaraciones subsecuentes de Armenia causaron total confusión y decepción. Armenia violó la tregua humanitaria que había solicitado, minutos después de su firma. La segunda ciudad más grande de Azerbaiyán, Ganja, fue atacada usando el sistema de misiles balísticos Tochka-U y, más tarde, los SCUD, en la misma noche en que entró en vigor el alto el fuego.

Azerbaiyán también informó del bombardeo de ciudades como Tartar, Barda, Mingachevir, Aghjabedi y Beylaghan. Sin embargo, Ganja se convirtió en un ejemplo de libro de texto de crímenes de guerra contra civiles pacíficos. Se ha demostrado que los misiles utilizados contra Ganja tienen gran capacidad destructiva y su uso contra civiles está prohibido por el derecho internacional humanitario. También se confirmó que los ataques habían sido lanzados directamente desde territorio armenio. Este ataque contra Ganja, que está lejos del escenario de las hostilidades militares, mató a diez personas y provocó heridas a otras treinta y cuatro. En la noche del 16 y madrugada del 17 de octubre, Armenia volvió a atacar la ciudad de Ganja utilizando un misil balístico operativo táctico SCUD/Elbrus que mató a más de diez peronas e hirió a más de cincuenta civiles, además de causar una destrucción significativa a la infraestructura civil. En la misma noche Armenia también atacó la represa Mingachevir; sin embargo, los misiles fueron interceptados por el sistema de defensa aérea de Azerbaiyán.

A pesar de estos atroces ataques terroristas contra civiles en Ganja, Azerbaiyán expresó su compromiso con el Alto el fuego humanitario, prometiendo, sin embargo, que este acto de terror será correspondido en el campo de batalla. El asesor de política exterior del presidente Ilham Aliyev, Sr. Hikmet Hajiyev, también reiteró que los lanzadores de misiles balísticos de Armenia que apuntan contra las ciudades y civiles azerbaiyanos automáticamente califican como objetivos militares legítimos bajo jus in bello y Azerbaiyán se reserva el derecho de neutralizar estas instalaciones para prevenir futuros ataques terroristas. Representantes del cuerpo diplomático de Azerbaiyán fueron enviados a Ganja para presenciar la destrucción causada por los ataques con misiles. El 14 de octubre, Azerbaiyán anunció que había neutralizado varios sistemas de misiles tácticos-operacionales en la posición de partida en la zona fronteriza con la región ocupada de Kalbajar en Azerbaiyán, habiéndolos identificado como objetivos militares legítimos. Azerbaiyán impidió así posibles ataques mortales contra la pacífica población civil.

Mientras tanto, las últimas declaraciones de los líderes de Armenia no dan testimonio de ninguna intención de respetar el Alto el fuego humanitario, como tampoco cumplir con las cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y desocupar las tierras azerbaiyanas pacíficamente.

En su discurso a la nación el 14 de octubre, el primer ministro Pashinyan declaró que, a pesar de las pérdidas que había sufrido el ejército armenio y su «repliegue táctico» de algunas posiciones, Armenia no se retirará de los territorios ocupados a menos que la cuestión de la región de Nagorno-Karabaj sea resuelta.

Habiendo reafirmado la posición maximalista y poco constructiva de Armenia, el Primer Ministro Pashinyan confirmó una vez más que Armenia rechaza los Principios de Madrid, que contemplan la desocupación de los territorios azerbaiyanos, antes de cualquier discusión sobre el estado de la región de Nagorno-Karabaj que realmente se lleve a cabo. Una retórica tan beligerante y negacionista claramente obstaculiza las posibilidades de una solución pacífica del conflicto.

Aparentemente, Armenia se está aferrando a estas ideas descabelladas en un esfuerzo por compensar sus pérdidas en el campo de batalla. Sus súplicas de alto el fuego demostraron una vez más ser una estratagema, como anteriormente habían empleado durante las hostilidades militares en la década de 1990, para lograr una pausa temporal en hostilidades militares con el propósito de realizar un ataque de mayor envergadura. Un ejemplo vívido fue la ocupación de Shusha por las fuerzas armadas de Armenia el 8 de mayo de 1992, sólo un día después de una tregua al cese del fuego merced a la intervencion de Irán el 7 de mayo de 1992.

Hoy, Armenia sigue violando el Alto el fuego humanitario y ataca ciudades y civiles de Azerbaijan en Ganja, Tartar, Aghdam, Aghjabadi, Goranboy, Ordubad (en Nakhchivan), y así sucesivamente que se encuentran lejos del campo de operaciones militares. Al hacerlo, Armenia tiene como objetivo aterrorizar a civiles inocentes y también, potencialmente, arrastrar a terceros, por ejemplo, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) en el conflicto provocando un contraataque azerbaijano contra objetivos militares en territorio armenio.

Azerbaiyán, sin embargo, permanece resiliente, muestra moderación, respeta el Alto el fuego humanitario y derrota los repetidos ataques de las fuerzas armadas de Armenia, que buscan recuperar las posiciones perdidas. En el ejercicio de su derecho a la legítima defensa en virtud del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, Azerbaiyán, mediante el uso proporcionado de la fuerza militar, está frenando el ataque armado contra su soberanía e integridad territorial. De esta manera, Azerbaiyán está luchando contra los combatientes en pleno cumplimiento de los Convenios de Ginebra (1949).

Los violentos ataques terroristas contra la ciudad de Ganja el 11 de octubre, la misma noche en que el Alto el fuego entró en vigor, y también el 17 de octubre, son actos absolutamente deplorables que equivalen a crímenes de guerra y violan todos los documentos legales internacionales relevantes.

Desafortunadamente, ataques similares se siguen llevando a cabo todos los días contra ciudades y civiles azerbaiyanos. Casas, hospitales, escuelas, jardines de infantes y edificios administrativos están expuestos a bombardeos intensivos, Azerbaiyán ha sufrido hasta ahora numerosos muertos y heridos entre su población civil, incluidos los niños.

Al momento de redactar este informe, según información distribuida por la Oficina del Fiscal General de Azerbaiyán, el número de muertos entre la población civil había llegado a 63, con 292 heridos y alrededor de 1981 casas y 386 instalaciones civiles dañadas o destruidas.

Armenia también ha atacado repetidamente la infraestructura energética crítica de Azerbaiyán, habiendo lanzado ataques de misiles contra el oleoducto Bakú – Tbilisi – Ceyhan en las proximidades del distrito de Yevlakh y contra la ciudad de Mingachevir en un esfuerzo por atacar la represa de agua y la central hidroeléctrica de Mingachevir. No es difícil imaginar la magnitud de las víctimas civiles, así como el impacto ambiental, si estos objetivos estratégicos fueran dañados.

Recientemente, a partir del 18 de octubre, a la medianoche Armenia y Azerbaiyán declararon que entraría en vigor otro Alto el fuego humanitario. Sin embargo, la misma mañana Azerbaiyán informó de nuevos bombardeo armenios a ciudades azerbaiyanas. Un civil murió en Aghdam como resultado del bombardeo. Las fuerzas armadas de Armenia también intentaron atacar posiciones azerbaiyanas utilizando aviones de combate.

La postura militarista demostrada por el lado armenio contra el territorio de Azerbaiyán, la integridad, la seguridad de sus ciudadanos y su infraestructura energética crítica pueden tener consecuencias no solo para el sur del Cáucaso, sino mucho más allá.

Armenia continúa abiertamente ignorando las cuatro resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (822, 853, 874 y 884) y, en contravención a las normas y principios del derecho internacional, y los Convenios de Ginebra en particular, está atacando a civiles azerbaiyanos.

Los civiles azerbaiyanos inocentes no deberían ser castigados, aterrorizados o tomar represalias contra ellos para compensar las pérdidas militares de Armenia en el campo de batalla. Incluso las guerras tienen leyes, que Armenia ignora y viola flagrantemente todos los días.

*Esmira Jafarova es doctora en ciencias políticas (Phd) de la Universidad de Viena. Magister en relaciones internacionales y estudios europeos de la Universidad Centroeuropea (Hungría). Miembro de la Junta Directiva del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (AIR Center).

@JafarovaEsmira

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