Debe aprovecharse la oportunidad de lograr una paz duradera entre Armenia y Azerbaiyán

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Firma del acuerdo de alto el fuego entre presidente ruso, Vladímir Putin y presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev / Foto: The Presidential Press and Information Office’s of Azerbaijan

*Escrito por Dr. Vasif Huseynov.

Ya hay indicios de una posible transformación del entorno conflictivo alrededor de Nagorno Karabaj en uno de cooperación y de proyectos en conjunto.

Lectura: 6 minutos

El colapso de la Unión Soviética restauró la condición de Estado independiente de los tres países del Cáucaso Meridional —Armenia, Azerbaiyán y Georgia—, pero eliminó las relaciones en generalmente pacíficas entre ellos o dentro de ellos.

La región sucumbió a una extraordinaria violencia y peligrosa inestabilidad gracias a iniciativas separatistas y políticas irredentistas frecuentemente guiadas desde el exterior.

Aunque el derramamiento de sangre se redujo en Georgia tras la guerra de 2008 con Rusia, persistió en la parte sur de la región debido al conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por los territorios ocupados de este último.

El conflicto ha sido verdaderamente un freno para una plena cooperación regional, aumentando drásticamente los costos del transporte regional y las rutas energéticas y, por lo tanto, también alienando a los dos pueblos cada vez más entre sí.

La reciente guerra de 44 días (27 de septiembre a 10 de noviembre de 2020) entre Armenia y Azerbaiyán ha generado, en cierto sentido, una oportunidad única para el restablecimiento de la paz entre las dos naciones, que habían vivido pacíficamente en el pasado y lo continúan haciendo así en otras partes del mundo donde se asentaron.

Hay varias razones por cual la situación de posguerra en la región puede considerarse propicia para una paz y seguridad duraderas.

En primer lugar, la guerra no terminó con una victoria maximalista o una derrota total de un lado contra el otro. Este era un escenario potencial antes del alto el fuego, como reconoció el primer ministro armenio, Nikol Pashinián, quien declaró que Armenia «estaría en una situación peor» si la guerra no terminaba el 10 de noviembre.

Notablemente, en contraste con los llamamientos de algunos grupos nacionalistas, el gobierno de Azerbaiyán demostró moderación y detuvo la guerra inmediatamente después de que Armenia accediera a retirar sus fuerzas armadas, como sugirió el presidente Ilham Aliyev de Azerbaiyán desde el comienzo de la guerra.

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Primer ministro armenio, Pashinián y presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev en Davos (2019) / Foto: The Presidential Press and Information Office’s of Azerbaijan

Según el documento de alto el fuego firmado el 10 de noviembre con la mediación de Rusia, los armenios seguirán viviendo en los territorios de Karabaj e incluso se les proporcionará un corredor para mantener una comunicación libre con Armenia.

Azerbaiyán también ha aceptado el despliegue de fuerzas de paz rusas en la región de Karabaj que salvaguardan el régimen de alto el fuego.

En marcado contraste con el destino de la etnia azerbaiyana de la región de Karabaj que fueron forzosamente expulsados por las fuerzas armenias después de la guerra en la década de 1990 y nunca se les permitió regresar, los armenios viven en la región de Karabaj de Azerbaiyán y Bakú expresó la intención de acogerlos como ciudadanos con derechos y privilegios al igual que todas las demás minorías del país, como judíos, rusos, kurdos y otros.

En segundo lugar, el gobierno de Azerbaiyán ha declarado oficialmente que considera resuelto el conflicto de Nagorno Karabaj. «Hemos entrado en el proceso de restauración de la etapa de convivencia pacífica en la resolución del conflicto», anunció el ministro de Relaciones Exteriores de Azerbaiyán, Ceyhun Bayromov, a fines de noviembre.

La consideración del conflicto como resuelto sin una victoria total es de suma importancia para llegar a un tratado de paz, ya que deja espacio para la reconciliación entre los gobiernos y también entre los pueblos de los dos países.

Ya hay indicios de la potencial transformación del entorno conflictivo en uno de cooperación y proyectos conjuntos. Cabe señalar que ambos lados transmiten esos mensajes.

Por ejemplo, el recién nombrado ministro de economía de Armenia, al hablar de las posibilidades a largo plazo de cooperación regional, no descartó el establecimiento de relaciones comerciales entre Armenia y Azerbaiyán.

Para el gobierno de Azerbaiyán, existe una buena oportunidad para lanzar una plataforma de cooperación más amplia que incluya a los países del Cáucaso Meridional y los países vecinos de la región, concretamente, Rusia, Irán y Turquía.

Al afirmar que ya había discutido el tema con el presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía, el presidente Aliyev dijo, en la conferencia de prensa con su homólogo turco el 10 de diciembre en Bakú, que «si la dirigencia armenia saca las conclusiones correctas de la guerra, renuncia a su afirmaciones infundadas y mira hacia adelante, entonces también pueden ocupar un lugar en esta plataforma. Estamos abiertos a esto… Debemos dar vuelta a esta página, debemos terminar con la enemistad».

El presidente Erdogan hizo lo propio al apoyar la iniciativa diciendo que esto también fue apoyado por el presidente de Rusia, Vladímir Putin. Dejó en claro que la plataforma incluiría temas de infraestructura, políticos, diplomáticos y muchos otros.

Babken Tunyan, el jefe de un comité del parlamento armenio sobre cuestiones económicas de la alianza de mayoría parlamentaria Mis Pasos, no descartó la participación de Armenia en la plataforma y señaló que «si la participación en cualquier plataforma corresponde a los intereses [de Armenia], entonces debería participar».

Los mensajes de paz de las partes en conflicto y las partes interesadas externas despiertan la esperanza de que eventualmente sea posible que el «conflicto entre Armenia y Azerbaiyán» se convierta en una cuestión del pasado, como dijo el presidente Aliyev.

Todo esto crea una nueva situación que nadie que esté interesado en construir la paz entre Armenia y Azerbaiyán, y a poner fin a las hostilidades de larga data que con frecuencia van acompañadas de violencia, debe pasar por alto.

*Dr. Vasif Huseynov estudió Relaciones Internacionales, Economía Política y Ciencias Políticas en Bakú, Kassel y Göttingen. Su investigación ha sido apoyada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD). Desde 2018, ha sido investigador en el Centro de Estudios Estratégicos y profesor de Política en la Universidad Khazar de Bakú. Es investigador senior del AIR Center, especializado en seguridad internacional en el sur del Cáucaso.

@HuseynovVasif

Otro artículo escrito por Vasif Huseynov: Reconstruir los territorios liberados de Karabaj

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