Guerra del Chocolate

INTERNACIONAL

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Foto: Manuel Ignacio

Lectura: 5 minutos

Los agricultores de Costa de Marfil protestaron en tres ciudades del país para llamar la atención de las autoridades sobre la crisis del cacao en granos. Esta materia prima continúa acumulándose en los almacenes después que el país decidiese desencadenar una guerra del chocolate contra grupos económicos poderosos de confitería.

Las manifestaciones comenzaron el 18 de enero ante las oficinas del Consejo de Café y Cacao de Costa de Marfil situadas en Soubre, Daloa y Yamoussoukro. Los agricultores aseguran que les sobran unas 200.000 toneladas de granos de cacao que no pueden vender. Los intermediarios ofrecen adquirir 1 kilogramo por entre 1,48 y 1,57 dólares. Este precio es inferior a los 1,86 dólares que fue prometido por el Gobierno a raíz de su disputa con poderosos sectores mundiales de confitería, como la estadounidense Hershey y la suiza Nestlé.

El conflicto comercial iniciado por Costa de Marfil en cooperación con Ghana hace menos de dos años fue bautizado por la prensa internacional como la guerra del chocolate.

Los dos mayores productores de cacao en el mundo buscaban cobrar más a los titanes de confitería por sus granos. Les acusaron de haber intentado evitar pagarles el diferencial de ingreso vital o LID (por sus siglas en inglés). Es una tarifa de 400 dólares que suele cobrarse a las empresas extranjeras por cada tonelada métrica de granos vendidos al exterior.

Se introdujo en varios países de África Occidental con el objetivo de luchar contra la pobreza extrema de los granjeros. Con su ayuda, las autoridades de Costa de Marfil y Ghana esperaban recaudar 100.000 millones de dólares de la industria.

En 2020, Hershey compró un gran volumen de granos a través del mercado de futuros de Nueva York, donde esta materia le había salido más barata que si la hubiese adquirido directamente en los mercados africanos. La empresa rechazó las acusaciones de que estuviese tratando de evitar pagar el premio a los países de África Occidental.

Toda esta política que fue adoptada por Costa de Marfil para controlar los precios ha sido «contraproducente», de acuerdo con la agencia Bloomberg.

Los compradores de granos aún se niegan a pagar por la materia prima que no para de amontonarse en los almacenes. Algunos agricultores están tan desesperados que incluso durmieron frente a las oficinas del Consejo de Café y Cacao de Costa de Marfil (CCC, por sus siglas en inglés) que regula su producción.

Recientemente el país ha vendido su cacao con grandes descuentos, aseguraron al medio estadounidense unos comerciantes cercanos al tema. Mientras el LID seguía en vigor, el monto pagado por la calidad fue sustituido supuestamente por un descuento de hasta 205 dólares la tonelada, aseguraron las fuentes.

Si bien el director general de la CCC, Yves Kone se apresuró a negar estos informes, Jonathan Parkman, subdirector del grupo Marex Spectron, aseveró que ahora se puede argumentar que el LID «está casi muerto».

Incluso antes que la expansión de la pandemia pusiera patas arriba a los mercados globales, distintos expertos del sector advertían a Costa de Marfil y Ghana que el aumento de los precios iba a provocar una sobreproducción.

«¿La forma en que esto terminará? Costa de Marfil se dará cuenta que no puede vender todo el cacao que produce con un bono de 400 dólares la tonelada. Es lamentable que hayan intentado hacerlo a estas alturas, pero [la idea] siempre iba a fracasar», señaló un excomerciante de cacao, Derek Chambers.

Y ahora son los agricultores los que están pagando el precio de la guerra del chocolate. Costa de Marfil y Ghana, que se atribuyen casi el 70% de la producción mundial de granos de cacao, aumentaron sus cosechas justo cuando la pandemia cerró fronteras y perjudicó la demanda. Como resultado, los granjeros africanos no pueden vender su materia prima y no tienen forma de almacenarla.

«Los agricultores están muy cansados de todo esto porque se les prometió esta existencia utópica que no se basaba en una economía sólida. No les ayuda, sino que perjudica», afirmó Parkman.

Si bien muchos consumidores pasaron a comprar más por internet durante la pandemia, las ventas de este producto no fueron al alza. La gente tampoco ha comprado muchas cajas surtidas que se regalan en la Navidad y el Día de San Valentín.

«De qué sirve (…) tener una buena cosecha si no hay compradores», cuestionó Kouadio Moussa, un agricultor de 45 años que cuenta con 3,5 hectáreas en la ciudad de Anoumaba.

La situación es tan grave que el regulador marfileño está estudiando recurrir a medidas muy drásticas. Planea comprar unas 50.000 toneladas y retrasar la comercialización de dos tercios de los granos no vendidos, informa Bloomberg. Al comentar estos planes, Chambers aseguró que nadie en este mundo es capaz de garantizar un precio más alto por más volumen de cacao, especialmente cuando la demanda está cayendo.

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