La construcción de paz y estabilidad en el Cáucaso meridional debería ser una doble vía

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Reunión y firma en Moscú: primer ministro armenio, Nikol Pashinián; presidente de la República de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; presidente de la Federación de Rusia, Vladímir Putin / Foto: Kremlin

*Escrito por Esmira Jafarova

Lectura: 7 minutos

La segunda guerra de Karabaj terminó con la firma de una declaración trilateral por parte de Rusia, Azerbaiyán y Armenia el 10 de noviembre de 2020, que efectivamente puso fin tras tres décadas de largo conflicto de entre Armenia y Azerbaiyán. La declaración contenía muchas disposiciones importantes que, no solo aseguraban el cese de las hostilidades militares, sino también la desocupación de los restantes territorios azerbaiyanos, incluidas las ciudades de Kalbajar (antes del 15 de noviembre de 2020) y Aghdam y Lachin (antes del 1 de diciembre de 2020), sin más enfrentamientos (artículos 2 y 6).

Entre otras disposiciones de la declaración, estaban las relativas al intercambio mutuo de prisioneros de guerra (POW por sus siglas en inglés) y rehenes, así como también la recuperación de cadáveres (artículo 8), y al desbloqueo de toda ruta de transporte y de comunicaciones económicas (artículo 9). La declaración también contenía otras disposiciones importantes; sin embargo, la esencia de este artículo no es una revisión de su implementación per se. Más bien, la idea es destacar la importancia de demostrar una intención genuina e igual esfuerzo por parte de Armenia y Azerbaiyán para construir una paz duradera en la región.

Por primera vez desde que Armenia y Azerbaiyán recuperaron su independencia en 1991, los dos podrían albergar verdaderas esperanzas al aprovechar nuevas oportunidades en el período pos segunda guerra de Karabaj y abrir todas las comunicaciones económicas y de transporte entre los dos países. La firma de una nueva declaración trilateral en Moscú el 11 de enero de 2021, oficializó el desbloqueo de todas las comunicaciones económicas y de transporte en la región y encargó a los órganos gubernamentales pertinentes de Rusia, Azerbaiyán y Armenia avanzar con propuestas concretas sobre el establecimiento del corredor Nakhchivan (o Mehri).

Al observar los acontecimientos desde la declaración del 10 de noviembre uno se permite argumentar que Azerbaiyán está realmente comprometido en hacer que las cosas funcionen. Esto se pone de manifiesto en el comportamiento de máxima cooperación avalado por Azerbaiyán. Por ejemplo, dadas las condiciones climáticas debido al invierno, Azerbaiyán respondió positivamente a una solicitud hecha por Armenia a través de la Federación Rusa para otorgar una extensión de diez días (del 15 de noviembre al 25 de noviembre de 2020) del plazo que cuentan las fuerzas armadas de Armenia y la población armenia, que se había asentado en Kalbajar durante la ocupación, para abandonar la región. Lamentablemente, esta jugada cooperativista de Azerbaiyán no fue correspondida de igual forma. Todo lo contrario; la población armenia se involucró en saqueos a gran escala en Kalbajar: destruyendo y quemando casas, talando árboles, cortando líneas de transmisión de electricidad y dañando la infraestructura y los monumentos religiosos y culturales. El ejemplo tristemente más claro de tal actividad de saqueo fue la remoción de los frescos de 800 años de antigüedad de las paredes del monasterio de Khudaveng (Dadivang) en Kalbajar.

Otro ejemplo de gesto de buena voluntad de Azerbaiyán fue que, en línea con el artículo 8 de la declaración trilateral del 10 de noviembre sobre el intercambio de prisioneros de guerra y cuerpos, Azerbaiyán devolvió muchos más cadáveres al lado armenio que viceversa. Azerbaiyán ha devuelto alrededor de 1200 cadáveres de personal militar armenio desde la firma de la declaración del 10 de noviembre. El número es mucho menor en el lado contrario. Además, para fines de diciembre de 2020, 58 ciudadanos armenios detenidos en Azerbaiyán habían sido devueltos a Armenia, mientras que solo 14 ciudadanos azerbaiyanos habían sido liberados del arresto armenio. Asimismo, en medio de la agonía de la guerra, cuando el intercambio de prisioneros de guerra y cuerpos aún no estaba sistematizado a través de la declaración del 10 de noviembre, Azerbaiyán declaró muchas veces que estaba listo para devolver los cadáveres de militares armenios de manera unilateral a través del corredor Tovuz.

Por otro lado, tampoco debe pasarse por alto que Azerbaiyán permitió a los ciudadanos armenios seguir utilizando las partes de la autopista Gorus-Kafan que pasan por los territorios azerbaiyanos recién liberados. Lamentablemente, en lugar de apreciar este paso constructivo de Azerbaiyán, los radicales armenios pintaron grafitis despectivos en un letrero de la autopista con el mapa de Azerbaiyán colocado en la parte azerbaiyana de la autopista. Videos de armenios criticando a su propio gobierno y a Azerbaiyán por colocar este letrero junto a la autopista Gorus-Kafan se hicieron virales en Internet.

Esas acciones obviamente aumentan la animosidad y disminuyen las posibilidades de reconciliación de los dos estados, en particular porque Azerbaiyán ha sido bastante consistente en sus esfuerzos por demostrar una postura de máxima cooperación, especialmente cuando se trata de abordar las necesidades de la gente común. Para fundamentar esto aún más, Azerbaiyán permitió la labor humanitaria del personal de mantenimiento de la paz de Rusia para aliviar las condiciones a las que se enfrenta la población armenia local que reside en las zonas bajo el control de dicho personal y facilitó el traslado de mercancías a través de su territorio principal; esas mercancías se transportan por ferrocarril hasta la ciudad de Barda y luego por carretera hasta la región de Nagorno-Karabaj. Azerbaiyán permitió que se llevara a cabo tal asistencia teniendo en cuenta la llegada del invierno; sin embargo, el país no estaba obligado a hacerlo, como señaló recientemente el presidente Ilham Aliyev.

Por desgracia, algunas fuerzas irredentistas en Armenia siguen demostrando su interés en alterar esta frágil situación. Azerbaiyán llevó a cabo recientemente una operación antiterrorista contra milicias armenias en la zona forestal alrededor del asentamiento liberado de Hadrut en el distrito de Khojavand de Azerbaiyán y detuvo a decenas de ciudadanos armenios que, al pasar por el corredor de Lachin después de la declaración del 10 de noviembre, llegaron para cometer actos de sabotaje contra Azerbaiyán.

No hace falta decir que esos incidentes socavan las posibilidades de lograr paz y seguridad duradera en el Cáucaso meridional. Las buenas obras e intenciones y las acciones de buena fe no deben ser unilaterales; brindan los mejores resultados cuando son recíprocos. Dejando el sesgo de lado, sigue siendo evidente que los esfuerzos de Azerbaiyán por acabar con la animosidad y fomentar la generación de confianza con Armenia aún no son mutuos. Sin embargo, la implementación de los importantes acuerdos alcanzados para poner fin a la guerra solo será posible a través de compromisos mutuos y esfuerzos genuinos.

Esto es cierto, no solo en relación con la implementación de la declaración del 10 de noviembre de 2020, sino también con respecto a la declaración trilateral de Moscú del 11 de enero de 2021 que prometió llevar las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán a un nuevo nivel a través de la apertura de todas las comunicaciones económicas y de transporte de la región mediante la instrumentalización del corredor Nakhchivan (Mehri). Ambos países deberían intentar dar vuelta a las oscuras páginas de la historia que comparten; ambos deben tomar medidas en favor del uno hacia el otro para brindar una oportunidad real de cooperación y estabilidad en el Cáucaso Meridional. Los esfuerzos unilaterales no darán resultados sólidos y, eventualmente, podrían quedar en el camino. Es importante que ambas partes se involucren con comportamientos cooperativos entre sí en beneficio de la construcción de una «Pax Caucasia»: un Cáucaso meridional unido y estable.

*Esmira Jafarova es doctora en ciencias políticas (Phd) de la Universidad de Viena. Magister en relaciones internacionales y estudios europeos de la Universidad Centroeuropea (Hungría). Miembro de la Junta Directiva del Centro de Análisis de Relaciones Internacionales (AIR Center).

@JafarovaEsmira

Otro artículo escrito por Esmira Jafarova: Alto el fuego humanitario, vida de civiles en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán: ¿Qué está en juego?

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