La política atrasa, opina Hugo Flombaum

OPINIÓN

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Foto: Gerd Altmann en Pixabay

Por Hugo Flombaum, analista político. Columnista de LaCity.com.ar.

Lectura: 7 minutos

La principal diferencia entre el éxito científico y el fracaso político que señaló el autor de Sapiens es la cooperación.

Mientras que los científicos del mundo compartieron información libremente y trabajaron juntos en beneficio de la investigación en general, «los políticos no consiguieron crear una alianza internacional contra el virus y acordar un plan global». (Yuval Noah Harari: qué aprendimos en un año de pandemia).

Los cambios de era generan épocas convulsas en donde los viejos valores se resisten a desaparecer, mientras que los nuevos paradigmas pugnan por manifestarse y ganar terreno. En estos períodos de transición las cualidades de una y otra era compiten y se entremezclan con sus manifestaciones positivas y negativas. La era de Piscis que estamos dejando se inició unos cien años antes del nacimiento de Cristo y llama la atención que los primeros cristianos tuviesen como símbolo «el pez» y asumiesen unos valores de compasión, sacrificio y abnegación, que corresponden claramente a cualidades piscianas. Aunque la energía de Piscis también tiende a situaciones confusas o engañosas donde sus valores queden diluidos o intoxicados por fantasías propias o influencias ajenas. Mientras que Acuario es un signo altruista y fraternal que se manifiesta con claridad y transparencia, buscando la libertad y la igualdad entre los seres humanos. Pero sus rotundas convicciones e ideales sociales y el creerse en posesión de «la verdad» pueden llevarle a posicionamientos marcadamente radicales. (Era de Acuario y Gran Mutación de 2020).

Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: «He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! […] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos». Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos. (Carta Encíclica Fratelli Tutti del Santo Padre Francisco sobre la fraternidad y la amistad social).

Elegí tres párrafos de tres documentos, uno de un reportaje a un estudioso de la prospectiva, Harari, el otro de una revista de astrología y por último de la encíclica Fratelli Tutti del Papa Francisco.

Ninguna de las tres fuentes comparte espacio alguno en este mundo cada vez más pequeño, pero los tres coinciden en un punto común, la ciencia y la economía avanzan hacia un mundo único y la política en forma mezquina sigue aferrado a convenciones que atrasan.

Son sin duda tres espacios protagonistas del debate sobre los conflictos y los desafíos por venir. Los tres podrían compartir un mismo espacio en el cual cada uno aporte lo suyo, con humildad, empatía y altruismo.

Que lejos estamos, ni siquiera podemos participar de este profundo y trascendente debate. Nuestra clase política sigue enfrascada en un estéril y destructiva pelea interna que no deja ni siquiera introducirnos en el debate sobre la gobernanza global.

Vemos absortos como siguen en un ring de box los protagonistas del fracaso.

Las dirigencias políticas del mundo se ven superadas por el irrefrenable proceso de transformación de las relaciones humanas, nuevas formas de trabajo, de educación, de salud, de hábitat, aquí ni siquiera abrimos el debate.

Solo nos convocan a dirimir el pasado, la evolución, algo sobre lo cual no podemos incidir, nos enfrenta a desafíos enormes, pero aquí debatimos sobre sucedido en 1950 o 60 o 70, todo del siglo pasado, nada del actual, menos del siguiente.

Aquí nos aferramos a las formas y regulaciones laborales del siglo XX cuando casi la totalidad de los trabajos conocidos desaparecerán en las próximas décadas.

Uno puede pensar que son ignorantes, pues no, o por lo menos no todos, son malignos, saben lo que va a suceder, pero sólo les preocupa la acumulación personal, no solamente de dinero sino de un «poder» que cada vez vale menos.

Mientras el mundo se debate sobre si los regímenes autoritarios son más eficientes para administrar la gobernanza futura, «La digitalización y la vigilancia ponen en peligro nuestra privacidad y allanan el camino para el surgimiento de regímenes totalitarios sin precedentes» nos advierte Harari, la dirigencia argentina utiliza esas herramientas sin ninguna regulación.

Mientras la cultura oriental avanza sobre todos los aspectos de la vida cotidiana, la política occidental fracasa en la administración de los recursos elementales.

Mientras el mundo asimila que las reservas dinerarias que otrora eran el oro o alguna moneda de moda pasarán a ser las criptomonedas, fuera del control de los estados, caros e ineficientes, aquí atacamos a los que se protegen en el dólar del robo mensual de la inflación.

Mientras el mundo debate sobre la creación de nuevos empleos que asimilen y aprovechen las nuevas tecnologías, aquí atacamos a los que hacen posible el comercio electrónico.

Argentina se enfrenta a un desafío, seguir enfrascado en el debate sobre el pasado, o, con el bagaje y las contradicciones que este no dio, enfrentar el debate sobre el futuro, tomando la evolución como dato, no como algo a ser modificado.

Aquellos que no puedan afrontar ese desafío, porque no pueden salir del siglo XX, deben ser apartados, los debemos tirar por la borda, son lastre en la travesía a la que nos enfrentamos.

Que una nueva alianza sin rencores del pasado permita, aunque sea, recuperar al un uno por ciento de la población de la pobreza por año.

No hay recetas mágicas, solo esfuerzo y trabajo, con empatía, con humildad, con perseverancia y con altruismo.

Todas palabras muy poco usadas por el circulo del poder formal, del cual forman parte políticos, sindicalistas, empresarios prebendarios y medios de comunicación, todos vividores del inmediatismo sin futuro.

¡ARGENTINOS A LAS COSAS!

Otro artículo escrito por Hugo Flombaum: La Génesis del Poder, escribe Hugo Flombaum

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