China y Rusia rechazan condenar golpe de Estado en Birmania

INTERNACIONAL

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Continúa el conflicto en Birmania / Foto: Brian Kelley

Lectura: 5 minutos

El Consejo de Seguridad de la ONU en una reunión de emergencia que se realizó el miércoles (31.03.2021) a puerta cerrada abordó el tema de Birmania, donde teme que se genere una guerra civil y por otra parte le solicitó a las autoridades de Somalia que celebren elecciones inclusivas lo antes posible.

En una declaración redactada por Reino Unido y adoptada por unanimidad, los 15 miembros del Consejo «expresaron preocupación» por la crisis política en Somalia y pidieron a los dirigentes del país que «se reúnan lo antes posible para resolver las cuestiones pendientes».

En el caso de Somalia, se indicó que el país incumplió el plazo para celebrar elecciones antes del 8 de febrero, fecha en la que el presidente Mohamed Abdullahi Mohamed, más conocido por su apodo Farmajo, debía dejar el poder, lo que desencadenó una crisis constitucional en el ya frágil país.

«Hicieron hincapié en que seguía siendo en el mejor interés de todos los somalíes garantizar que las elecciones inclusivas tuvieran lugar lo antes posible», dice el comunicado.

Previamente China rechazó la imposición de sanciones contra la junta militar birmana, después que la emisaria de la ONU para Birmania advirtiera de un riesgo «sin precedentes» de «guerra civil» y de un «baño de sangre inminente» e instara al Consejo de Seguridad a actuar.

Las sanciones contra el ejército birmano que derrocó a Aung San Suu Kyi «sólo agravarán la tensión y la confrontación», dijo el embajador chino ante la ONU, Zhang Jun, durante la reunión de emergencia del Consejo de Seguridad. No obstante, abogó por «volver a una transición democrática en ese país».

Mencionó «la violencia y el derramamiento de sangre (que) no beneficia a nadie» y pidió a «todas las partes» que «mantengan la calma (y) actúen con moderación», pero sin amenazar con sanciones, algo que vienen pidiendo otros países como Estados Unidos o el Reino Unido.

«La crueldad de los militares es demasiado grave y muchas organizaciones étnicas armadas manifiestan claramente su oposición, aumentando la posibilidad de una guerra civil a un nivel sin precedentes», dijo Christine Schraner Burgener, emisaria de la ONU en Birmania, durante la reunión a puerta cerrada del Consejo de Seguridad.

«Un baño de sangre es inminente», alertó. «Insto a este Consejo a considerar todos los medios a su disposición para tomar medidas colectivas y hacer lo que sea necesario, lo que merece el pueblo birmano, para evitar una catástrofe multidimensional en el corazón de Asia», añadió.

La reunión del Consejo terminó después de dos horas y cuarto de debate. Según varios diplomáticos, China ha pedido un plazo antes de adoptar una propuesta de texto formulada por el Reino Unido, lo que hace que no se tomará una decisión hasta el jueves.

Estados Unidos y el Reino Unido anunciaron nuevas sanciones contra los golpistas, pero China y Rusia se niegan a condenar oficialmente el golpe de Estado del 1 de febrero.

El miércoles, Japón anunció que suspendía cualquier nueva ayuda a Birmania.

Aprovechando esas divisiones, la junta militar golpista continúa con la sangrienta represión de manifestaciones. El martes, las fuerzas de seguridad mataron a ocho manifestantes, según la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP).

Desde el 1 de febrero, han matado a 520 civiles y detuvieron a centenares de manifestantes y opositores, y hay desaparecidos, afirmó la AAPP. Mientras tanto, Aung San Suu Kyi sigue detenida desde que se perpetró el golpe de Estado.

La premio Nobel de la Paz «parece encontrarse en buen estado de salud», dijo este miércoles uno de sus abogados, Min Min Soe, que habló con ella por videoconferencia, en una comisaría. El jueves está prevista una audiencia judicial.

La represión provocó la reacción de la veintena de rebeliones étnicas que hay en Birmania. La Unión Nacional Karen (KNU) y el Ejército de la Independencia Kachin (KIA) lanzaron ataques contra las fuerzas de seguridad en los últimos días.

El miércoles, el KIA atacó una comisaría en el estado Kachin (norte), según un medio local.

La víspera, un ataque con cohetes hirió a cinco policías en una comisaría en la región de Bago, (noreste de Rangún), afirmó el ejército.

El ataque no fue reivindicado, pero el fin de semana pasado, en el estado de Karen, la KNU tomó una base militar, lo que provocó una respuesta aérea de los militares, la primera en 20 años en esa región.

La KNU afirmó entonces que respondería al bombardeo y reiteró su apoyo «al movimiento popular contra el golpe de Estado». Otros tres grupos rebeldes, entre ellos el potente Ejército de Arakan (AA) amenazaron con represalias si continúa la represión.

Desde la independencia de Birmania, en 1948, una multitud de grupos étnicos mantienen conflictos con el poder central.

Estos grupos piden más autonomía. acceso a las riquezas naturales o parte del lucrativo tráfico de drogas.

Otro artículo de interés: Alerta máxima en ONU por crisis en Birmania

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