Conflicto de ganaderos argentinos con gobierno de Fernández

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Foto: Beatrice Murch

Lectura: 6 minutos

El jueves pasado comenzó la huelga de los ganaderos en Argentina, como respuesta a la suspensión de las exportaciones de carne adoptada por el gobierno del presidente Alberto Fernández, con la intención de moderar los precios en el mercado interno.

A primera hora de la mañana, el Mercado de Hacienda de Liniers ubicado en un suburbio de la ciudad de Buenos Aires, donde se vende el ganado a los frigoríficos de la zona y sus alrededores, permanecía desolado, con los corrales vacíos.

La medida del Ejecutivo fue publicada en el Boletín Oficial. «De conformidad con el actual avance del mercado exportador de carnes, sus precios han experimentado un alza sostenida, producto de la creciente demanda de dichos productos, principalmente por parte de los mercados asiáticos», expresa la resolución, firmada por el ministro de Agricultura, Luis Basterra.

«Esta situación ha generado que los precios internos acompañen los de exportación de la carne vacuna, en contexto donde el precio mundial de los alimentos ha aumentado significativamente», agrega.

Los ganaderos decidieron frenar las ventas por ocho días, aunque esto no debería implicar un desabastecimiento en lo inmediato, pues frigoríficos y carnicerías tienen existencias acumuladas.

Además, las partes intentan superar el impasse y podrían llegar a un acuerdo antes que se cumpla el período de 30 días durante el cual el gobierno prohibió las exportaciones.

«Vamos a seguir dialogando para encontrar una salida para abastecer el mercado interno y, al mismo tiempo, potenciar las exportaciones. Tienen que ser objetivos compatibles», declaró la secretaria de Comercio Interior, Paula Español.

Tanto los productores agropecuarios como los sectores de la actividad comercial de todo el país, aseguran que la funcionaria dirige la secretaría con criterios ideológicos antes que observando la cruda realidad que soportan como consecuencia de las políticas que adopta el gobierno, inamistosas con el sector privado, y la pandemia que castiga sin piedad a los argentinos.

Con 819.000 millones de toneladas, Argentina fue en 2020 el cuarto exportador de carne en el mundo, con China, Alemania e Israel como sus principales clientes. Por esas ventas, el país recibió 3.368 millones de dólares, un importante ingreso de divisas al que sería difícil renunciar.

Sin embargo, el gobierno estima que los precios han aumentado de forma artificial en el mercado interno, donde el consumo ha disminuido sostenidamente en los últimos años debido al alto costo de la carne. En una entrevista radial, el presidente Fernández sostuvo que el objetivo es que los ciudadanos puedan adquirir carne «a precios razonables y no que otros hagan negocios y se olviden de los argentinos».

Javier Velázquez, director ejecutivo del frigorífico La Peña, espera que se encuentre una solución de consenso. «A la gente no le alcanza la plata para comprar la carne, esa es una realidad. Después, la parte del paro creo que no suma, la parte del cierre de las exportaciones no suma. Estamos en el momento exacto como para sentarnos en una mesa todos los sectores, porque estamos en un momento muy difícil», dijo.

La crisis de la carne llega en momentos extremadamente difícil para la marcha de la economía del país, con aumentos mensuales de precios que superan los cuatro puntos y una inflación anualizada superior al cincuenta por ciento.

El pago de la deuda con el FMI es otro costado de las dificultades que soporta el país con más del cincuenta por ciento de pobreza.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) analizará el pedido de Argentina de reducir o eliminar los recargos por la millonaria deuda pendiente del país, reiteró el portavoz del organismo.

Gerry Rice dijo a periodistas que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, se comprometió a discutir el planteamiento con los miembros del organismo, tal como anunció la semana pasada tras reunirse en Roma con el presidente argentino, Alberto Férnandez.

«La directora gerente dijo: “tomé nota de la solicitud del presidente Fernández de reformar la política de recargos del FMI y consultaré con nuestros miembros sobre este tema”. Así que creo que fue una declaración importante de la directora gerente sobre este tema», sostuvo Rice, aludiendo al texto del 14 de mayo.

El vocero del FMI hizo algunas puntualizaciones técnicas sobre la política de recargos. En primer lugar, resaltó que una eventual reforma no es una decisión que pueda tomar la directora gerente del FMI. «Cualquier revisión sería prerrogativa de nuestro directorio ejecutivo, que representa a nuestros miembros», afirmó Rice.

Por otro lado, el vocero destacó la importancia de los recargos a los intereses, que dependen de la cantidad y el tiempo de vigencia del crédito, señalando que posibilitan al FMI «continuar brindando apoyo financiero a tarifas asequibles a los miembros que lo necesitan», y precisó: «los recargos solo se pagan cuando el crédito pendiente de un país miembro es grande y prolongado».

Argentina, que recibió 44.000 millones de dólares del FMI en el marco de un programa por 57.000 millones a tres años suscrito en 2018, busca un nuevo acuerdo crediticio con el organismo multilateral en medio de una aguda recesión.

De gira por Europa la semana pasada, Fernández logró el apoyo de Portugal, España, Francia e Italia, además del respaldo simbólico del papa Francisco, para sus gestiones ante el FMI con el fin de reducir o eliminar los recargos.

Otro artículo de interés: Malestar por suspensión de exportación de carne vacuna

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