China avanza sobre empobrecida Cuba

INTERNACIONAL

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La Habana, Cuba / Foto: NatalieMaynor

Lectura: 8 minutos

Wang Chen, vicepresidente del Comité Permanente de la Asamblea Popular Nacional (APN), se reunió el viernes con el embajador de Cuba en China, Carlos Miguel Pereira en Beijing, para avanzar en un nuevo trato que podrían abarcar aportes económicas a la empobrecida isla, en manos del comunismo desde 1959.

Los puntos que acercan a los dos países son relevantes en el terreno político, ambos están gobernados por los partidos comunistas locales, con una presencia destacada de las fuerzas armadas como rígido control de la población. Ambos mantienen una estricta censura a la libre expresión de las ideas, ambos prohíben toda actividad sindical y política, ambos reniegan de todo respeto a los derechos humanos universales.

La diferencia notoria radica en la gestión de la economía. Mientras China deidió recorrer el camino de la economía de mercado ─con las características propias de un sistema de planificación central─ Cuba desde el gobierno de Fidel Castro optó por clausurar toda actividad privada, confiscar patrimonio personal y producto de las familias, resguardarse en el paraguas de la desaparecida Union Soviética como salvavidas de sustento para la población.

Wang, también miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de China, dijo que la APN está dispuesta a trabajar con la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba para implementar completamente el importante consenso alcanzado por los dos jefes de Estado, poner en pleno juego el papel singular de sus órganos legislativos, y hacer contribuciones para promover la cooperación pragmática entre las dos partes en diversas áreas, fortalecer la amistad entre los pueblos y consolidar continuamente las relaciones bilaterales especiales y amistosas.

Wang también explicó el desarrollo de China, incluyendo la construcción de la democracia, el imperio de la ley y el trabajo legislativo.

Por su parte, Pereira dijo que Cuba se opone a cualquier interferencia en los asuntos internos de China.

La aprobación de China de la ley contra sanciones extranjeras es una poderosa medida legal, dijo, y añadió que Cuba está lista para fortalecer la cooperación entre los órganos legislativos de los dos países.

El día anterior a la reunión, el Ministerio de Industria de Cuba informó que más de 31 millones de dólares perdió la actividad el pasado año, como consecuencia del bloqueo que Estados Unidos aplica contra la isla caribeña desde 1962.

El resto del mundo, que tiene abierta la posibilidad de todo tipo de actividad comercial con Cuba, apenas genera inversión en la isla donde se destaca una mínima porción de infraestructura turística europea.

«En el último período del mandato de Donald Trump, o sea desde abril hasta más o menos diciembre del año pasado, se ha computado una afectación en la industria por más de 31 millones de dólares estadounidenses», dijo a la agencia china Xinhua la directora en funciones de Gestión Industrial del MINDUS, Ana Iris Cabrera.

La administración Trump, entre 2017 y 2020 aplicó 240 sanciones contra entidades cubanas, medidas que recrudecieron el bloqueo de manera significativa y que aún están vigentes.

Durante un recorrido por la Empresa Industria Electrónica «Comandante Camilo Cienfuegos», ubicada a las afueras de La Habana, Cabrera explicó que las pérdidas han sido ocasionadas por la necesidad de migrar a mercados alejados geográficamente en busca de materias primas y piezas de repuesto.

La directiva dijo que esa reubicación del mercado incrementó los precios de las materias primas, los fletes y los seguros, y obliga a tener altos niveles de inventarios para garantizar la continuidad de la producción.

«Eso significó daños por casi 11 millones, a los que hay que sumarle otros 19 millones por concepto de afectaciones monetarias y financieras por la incapacidad de utilizar el dólar estadounidense en las transacciones comerciales cubanas», afirmó.

Cabrera señaló que también hay limitaciones en el acceso a nuevas tecnologías o piezas de repuesto, porque tienen al menos un diez por ciento de componentes estadounidenses lo que impide su venta a Cuba por disposición del Departamento del Tesoro.

«A eso también se le incorporan afectaciones por ingresos dejados de percibir por concepto de exportaciones, porque no se puede comercializar productos y servicios cubanos directamente a entidades norteamericanas», apuntó la directiva.

Para Cabrera, también hay un perjuicio para el empresariado estadounidenses, que no puede establecer negocios con entidades cubanas, a pesar de un interés manifiesto que se hizo evidente a partir de 2015, cuando La Habana y Washington decidieron restablecer relaciones diplomáticas.

«Hubo casi 30 empresarios interesados en tener negocios conjuntos y desarrollar proyectos con la industria cubana», rememoró Cabrera.

Todas esas afectaciones se pueden palpar en la Industria Electrónica, donde se producen televisores, cajas decodificadoras y cocinas de inducción, con componentes provenientes de China, segundo socio comercial de la nación caribeña y uno de los principales proveedores de asistencia técnica a las entidades cubanas.

No obstante, la capacidad productiva de la planta está mermada por la imposibilidad de adquirir nuevas tecnologías que automatizarían el proceso y así, en vez de ensamblar de manera manual unos 500 televisores diarios, se podría alcanzar hasta 800 por jornada, con mucho menos trabajadores.

La línea de ensamblaje tiene más de dos décadas de explotación y ante la incapacidad de adquirir otra, se ha apelado a la inventiva de los técnicos cubanos, lo que implicó un aumento de puestos de trabajo y por ende un encarecimiento de la producción.

«Por eso digo que si no hubiera bloqueo bajaría el costo del televisor y de una caja decodificadora», aseguró el director de la planta de ensamblaje, Lázaro Campos.

El director de la Industria Electrónica, Edel González, señaló que además tienen capacidad para producir 100.000 televisores anuales, pero producen menor como consecuencia de la imposibilidad de adquirir materias primas.

González aseveró que ese impedimento recae sobre «todos los productos electrónicos cubanos», pues la isla no tiene acceso a tecnologías avanzadas que están en su más cercano ámbito geográfico.

De acuerdo con el gobierno cubano, que cada año publica la cuantificación de los daños, a precios corrientes las pérdidas acumuladas durante casi seis décadas de aplicación del bloqueo ascienden a más de 144.413 millones de dólares.

La Habana presentará el próximo día 23 ante la Asamblea General de Naciones Unidas un proyecto de resolución anual que demanda el fin del bloqueo, texto pospuesto el año pasado debido a la pandemia de COVID-19.

Desde hace más de dos décadas, Naciones Unidas ha aprobado cada año, de manera casi unánime, la resolución cubana que demanda el fin del bloqueo de Washington contra la isla.

Los cubanos afectados por las expropiaciones de Fidel Casutro desde que comenzó el proceso del comunismo en la isla han presentado, y siguen haciendo, permanentes demandas en la justicia de EE. UU. para obtener la restitución de los bienes robados por la revolución castrista.

El bloqueo comercial dispuesto por Washington fue la respuesta al proceso de apropiación, y será levantado cuando el gobierno de La Habana acepte las demandas de los cubanos que escaparon de la isla, según los comentarios de fuentes norteamericanas que estudian los problemas con Cuba.

Otro artículo de interés: Éxito del comunismo en Cuba que continúa sin los Castro

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