Denuncia sobre empresa de Israel por espionaje mundial

INTERNACIONAL

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Foto: Ashna

Lectura: 3 minutos

Una empresa israelí ha colaborado con varios gobiernos de todo el mundo, entre ellos algunos árabes, a espiar y hackear los movimientos de activistas, periodistas, empleados de embajadas, diplomáticos y políticos de la oposición.

Según un informe elaborado por Microsoft el software espía se instaló a través de falsos grupos web humanitarios e incluso páginas falsas de Amnistía Internacional y Black Lives Matter.

El descubrimiento surge de un estudio realizado por expertos del Citizen Lab de la Universidad de Toronto que trabajaron con Microsoft para descubrir las actividades «maliciosas» de Candiru, una empresa con sede en Tel Aviv especializada en la venta de spyware «no rastreables».

Según el informe, la tecnología ha permitido ingresar a Microsoft Windows, infectando y monitoreando las actividades de los propietarios de computadoras y teléfonos celulares.

Al escanear la red, Citizen Lab habría identificado más de 750 sitios vinculados a la infraestructura de software espía de Candiru. «Encontramos muchos dominios ─afirma un investigador─ disfrazados de organizaciones activistas, así como empresas de medios y otras entidades vinculadas a la sociedad civil».

Bill Marczak, coautor del informe, explica a The Guardian que muchas veces las fuentes parecían dignas de confianza, pero una vez que el software espía penetraba en ellas, ejecutaba un «código en background» para «desviar de manera silenciosa» el «control informático» de los afectados.

El código, agrega el experto, garantizaba «acceso constante» a la computadora o teléfono inteligente, lo que permitía a los gobiernos robar contraseñas o documentos y encender los micrófonos o cámaras de las personas espiadas.

Las víctimas, esparcidas por todo el mundo, «no se daban cuenta de nada», concluye. El programa era capaz de infectar iPhones, dispositivos Android, Macs, PC, iPads y cuentas en la nube, y se usó para atacar a varias organizaciones y personas, entre ellas un grupo disidente saudí y un periódico de izquierda indonesio.

Microsoft habla de unas 100 víctimas como mínimo en los Territorios Ocupados Palestinos, Israel, Irán, Líbano, Yemen, Turquía, Armenia y Singapur. «La creciente presencia de Candiru y el uso de su tecnología de vigilancia en la sociedad civil global es un recordatorio ─dice Citizen Lab─ de que la industria mercenaria del software espía está integrada por muchos actores y permite abusos generalizados».

En los dos años transcurridos desde su fundación, Candiru habría facturado casi 30 millones de dólares. Sus clientes se encuentran en Europa, la antigua Unión Soviética, el Golfo Pérsico, Asia y América Latina. Entre los países que lo utilizan hay varios de Oriente Medio, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar.

Varias empresas israelíes, cuyos fundadores provienen de Inteligencia y Defensa, han desarrollado tecnologías para hackear y espiar teléfonos celulares y computadoras.

En junio Quadream, otra empresa con sede en Tel Aviv, fue acusada de vender a las autoridades sauditas un programa llamado Reign que es capaz de robar datos de teléfonos y usarlos como dispositivos de localización sin utilizar enlaces encubiertos para ingresar a los aparatos.

El software espía Pegasus, desarrollado por la mayor empresa de vigilancia israelí, NSO Group, también utiliza tecnología de «clic cero» y fue vendido, entre otros, a Arabia Saudita.

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