Jesse Owens desafía a Hitler, escribe José Luis Ponsico

OPINIÓN

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Jesse Owens consigue medalla de oro / Foto: Das Bundesarchiv

Por José Luis Ponsico, escritor, periodista, especial para LaCity.com.ar.

La Política y el Deporte

Lectura: 5 minutos

Hace 85 años Adolf Hitler como parte de su estrategia para invadir toda Europa, lo que sucedería a partir de 1939, organizó para Alemania los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Tiempos donde el Führer imponía la superioridad de la raza aria y quería dominar el continente europeo. Dominación alcanzada con los países del Este años más tarde.

Un atleta norteamericano negro, Jesse Owens, 23 años, nacido en Alabama, 1,80 de estatura y velocidad de rayo resultó un primer escollo para esa cultura: el 3 de agosto del 36, Owens ganó la primera de cuatro medallas de oro superando al resto en los 100 metros llanos, 200 con vallas y la prueba por equipo de 4 por 400 metros. También en Salto en Largo. Casi 7,56 metros, longitud.

El coloso, origen afro, vivió hasta los años 80 ─falleció antes de cumplir 67 años─ se transformó en la gran figura de los Juegos Olímpicos organizados para la victoria de la Alemania nazi. Lo que nunca imaginó Hitler fue encontrar el escollo en un atleta de raza negra.

Curiosamente, Adolf Hitler admitió la superioridad del representante afro en carta y foto enviada a Owens. Jesse la conservó siempre.

Entre las particularidades de lo vivido en Berlín el 3 de agosto del año 36 la historia da cuenta del impacto que produjo Jesse a partir de ganar en algo más de 9 segundos la prueba de los 100 metros llanos, cuyas imágenes lo muestran como un ángel negro, volador. Entre estudiantes de la Universidad de Ohio, cuando aprobó el ingreso, lo apodaron «La Bala». Ya pintaba para ser uno de los altetas del siglo.

Owens en EE. UU. nunca resultó gran ídolo de todos. Lo fue entre los de su raza. Como los cantantes y naturalmente la clase política que luchaba para evitar la segregación racial. Jesse se adelantó a la gloria del «Black Power» (Poder Negro) en los Juegos Olímpicos de México del 68: las imágenes de los atletas Tomy Smith y John Charles. El puño derecho en alto dentro del guante negro. Oro en atletismo.

Por entonces, Martin Luther King concentraba hasta 500 mil seguidores en Wáshington. Manifestaciones contra el racismo que al cabo costaron el atentado y asesinato del pastor evangélico. Tiempo de la guerra en Vietnam y cuando Cassius Clay no quiso asistir como soldado norteamericano. Se hizo profeta musulmán y condenó la dominación y la esclavitud. «Nos han tenido como esclavos 400 años», dijo.

Owens fumaba mucho y los médicos cuando pasó los 60 años de edad sugieron «vida sana». Corría 1973 y Jesse había participado en varias empresas deportivas con suerte diversas. Se decía que había tenido problemas por evasor de impuestos. Algo que acentuó su adicción. Casado con dos hijas Marlene y Beverly, ya treintañeras, Owens no se cuidó.

En la cuestión política estuvo distante del gobierno de Franklin Delano Roosevelt en los años 30 y 40. En la posguerra se volcó al Partido Republicano. Seguía el mayor ídolo del deporte en la raza negra cuando en los 50 lo distinguieron en plena Guerra Fría. Un reconocimiento tardío. En el boxeo llegaban a la Argentina dos notables boxeadores de la raza: Sandy Saadler y Archie Moore.

El recordado periodista Félix Daniel Frascara, uno de los directores de la revista El Gráfico, especialista en Boxeo, bajo el pseudónimo de «Contragolpe», escribió: «Los dos campeones mundiales que nos visitan pegan como médicos». Archie Moore tras paliza al uruguayo Dogomar Martínez en el Luna Park, con gancho al hígado, dejó colgado a su rival en una cuerda.

Saadler uno de los precursores de «bolo punch» un golpe de derecha voleado, como la bicicleta en el futbol, noqueó al campeón argentino Alfredo Prada, eterno rival de José María Gatica, con el impacto que relató Frascarita. Antes, en el 51, otro boxeador de raza negra, Ike Williams puso fin a la ilusión del «Mono» Gatica en apenas un round. En Estados Unidos. Todos altetas de leyenda.

Pasaron 85 años, las luchas raciales continúan y el recuerdo de Jesse Owens se agiganta. El 3 de agosto del 36 maravillaba al mundo del deporte mundial con su récord de 9 segundos y fracción en Berlín. Poco después en Salto en Largo, metía casi 8 metros de longitud.

Un enorme atleta negro para tanta locura de la pretendida raza aria.

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