Detuvieron al expresidente catalán Puigdemont en Italia

ESPAÑA

50375802637_b4cf4e7eac_c
Carles Puigdemont en su banca como eurodiputado / Foto: European Parliament

Lectura: 6 minutos

El expresidente de Cataluña y líder independentista catalán Carles Puigdemont fue detenido por agentes vestidos de civil este jueves en Cerdeña (Italia), en virtud de una orden de captura internacional emitida por el juez del Tribunal Supremo de España Pablo Llarena, quien sigue la causa del llamado «procés».

Puigdemont, que vive en Waterloo (Bélgica) y estaba prófugo de la Justicia española desde 2017, se había desplazado a la isla italiana para participar en el Aplec Internacional Adifolk, un evento que promueve el folklore catalán. Al dirigente se le acusa de rebelión y malversación, en el marco de un proceso judicial por el fallido intento independentista.

Si bien el expresidente catalán es miembro del Parlamento Europeo, carece de inmunidad luego que la Eurocámara le suspendiera el privilegio. El abogado de Puigdemont, Gonzalo Boye, confirmó la detención del político, que en primera instancia fue derivado a la comisaría del aeropuerto de Cerdeña. Según El País, Puigdemont viajaba junto a la actual presidenta del Parlament, Laura Borràs.

El objetivo del viaje de Puigdemont era asistir a un festival en la localidad catalanohablante de L’Alguer, que comienza este viernes y termina el domingo. El político aprovecharía la ocasión para reunirse con independentistas sardos. Junto a él, además de Borràs, se encontraba al momento de la captura la consejera de Acción Exterior de Cataluña, Victòria Alsina.

El diario El Mundo afirma que ahora que Puigdemont fue detenido en Italia comienza un proceso en el cual la Justicia de ese país debe determinar si accede o no a entregar al dirigente de Junts per Catalunya a España. La orden de captura emitida hace años contra el independentista catalán nunca se desactivó, informaron fuentes mencionadas por el periódico El País, lo que explica su detención.

El candidato de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), el independentista moderado Pere Aragonès, se comprometio, defendiendo su candidatura a presidente regional, a hacer «inevitable» un referéndum para «culminar» la independencia de esta región española, escenario de un intento de secesión en 2017.

Dos meses después de su primera investidura fallida, Aragonès compareció en junio nuevamente ante el pleno del Parlament, para exponer ─en 40 minutos─ su proyecto para construir una «Generalitat republicana», el cual implica un plan basado en la experiencia escocesa. A diferencia de su fracasado intento a finales de marzo, el político habló a los 135 diputados consciente de que este viernes sí será investido, gracias a los 33 votos de ERC, los 32 de JxCat y los 9 de la CUP.

«Quiero ser presidente de la Generalitat para culminar la independencia de Cataluña, para hacer inevitable la amnistía y para ejercer con total libertad el derecho a la autodeterminación, gobernando para toda la ciudadanía, para el país entero», señaló. Dijo que impulsará un «Acuerdo Nacional por la Autodeterminación y la Amnistía», como «punto de encuentro de todo el soberanismo» ante «la necesidad de una confrontación cívica y pacífica para forzar al Estado a asumir la realidad hasta ahora negada».

Apostando por entablar una negociación con el ejecutivo del socialista Pedro Sánchez, al que apoyan habitualmente en el Congreso español, ERC arrebató el liderato del independentismo catalán a JXC de Carles Puigdemont, el exdirigente regional durante la fallida secesión. Sin embargo, en sus acuerdos con JXC y la CUP, el candidato a presidente se comprometió a revisar su apuesta por el diálogo si no da resultados en dos años.

«Quiero hacer como Escocia y me gustaría que el Estado español supiese hacer como el Reino Unido en 2014. Ni más ni menos. Hacer posible un referéndum y trabajar desde el primer día para ganarlo», señaló. Aragonès, jurista de 38 años, se mostró convencido de que Escocia «volverá a votar» en referéndum y el Reino Unido «volverá a hacer todo lo posible para seducir a los escoceses y evitar democráticamente la independencia».

La secuencia de eventos juega un papel crucial en este caso. En 2017, el expresidente regional catalán Carles Puigdemont, su exministro de Sanidad Antoni Cumin y la ministra de Educación, Clara Ponsati, estuvieron entre los políticos catalanes que celebraron un referéndum sobre la independencia de la región, contra la voluntad de Madrid. Entonces lo ganaron, aunque con poca participación: muchos ciudadanos de esa comunidad autónoma no vieron el referéndum como legítimo y, por lo tanto, se mantuvieron alejados de la votación.

En el contexto del referéndum, se llevó acabo un operativo policial que incluyó el uso de la violencia. Madrid emprendió acciones legales contra la «rebelión». Varios dirigentes han sido condenados a largas penas de prisión, en virtud de la legislación española, por «incitación y rebelión». Puigdemont y otros huyeron de la acusación y desde entonces han vivido, entre otros países, en Bélgica. En 2019, tres del grupo fueron elegidos como eurodiputados.

La Comisión de Asuntos Jurídicos del Parlamento Europeo no pudo sino recomendar el levantamiento de la inmunidad de los tres eurodiputados. Afirmó que no era tarea del Parlamento Europeo evaluar los cargos penales. De lo que se trata es, únicamente, de que los diputados no deben verse obstaculizados por el enjuiciamiento penal en su trabajo parlamentario. Pero eso es imposible, porque en 2017 los involucrados ni siquiera eran miembros del Parlamento, y la inmunidad no se puede otorgar retroactivamente.

El hecho de que el resultado de la votación terminara con 400 votos a favor, 248 en contra y 45 abstenciones muestra que este caso provoca malestar político a muchos diputados. Entre Los Verdes, La Izquierda y algunos otros hay simpatías por los independentistas catalanes, o al menos la impresión de que el Poder Judicial español reaccionó con una dureza inapropiada, y que las leyes pertinentes no se ajustan a los principios democráticos.

Carles Puigdemont aseguró, tras la decisión, que «este es un día triste para el Parlamento Europeo. Hemos perdido nuestra inmunidad, pero es una pérdida mucho mayor para el Parlamento y, así, para la democracia europea». Este es un caso claro de persecución política, dijo Puigdemont, y no un asunto interno, como piensa la ministra española de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya.

Otro artículo de interés: Problemas para prófugos catalanes anti-España

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s