La función ha terminado, opina Norberto Zingoni en Madrid

OPINIÓN

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Foto: Taymaz Valley

Por Norberto Zingoni, escritor, abogado, exjuez, corresponsal de LaCity.com.ar en Europa.

 

 

 

Lectura: 8 minutos

(Acta est fabula, plaudite). Esta frase se utilizaba en la antigua Roma, al final de las representaciones teatrales, para indicar al público que la función había terminado. Creo que simboliza la situación actual de nuestro país.

El escenario argentino, es decir, el mundo en que se desarrolla la función que es mi vida, mi yo, mi familia, mi trabajo, pues ese marco en el que se desenvuelve mi vida está viciado, envilecido. No da para más. La función ha terminado. Hemos fracasado en construir un entorno vivible, un paisito vivible si usted quiere. Es curioso el afán de las elites argentinas en demorar el juicio que efectivamente nos llenará de dolor, pero un dolor imprescindible para iniciar la Reconstrucción: Dejamos un país peor del que recibimos. Así de simple. Se puede apelar a los índices de inflación, inseguridad, educación, calidad democrática, etc. de las últimas décadas. Pero esa pregunta (recordar que la pregunta desmantela el decorado que montan los autoritarios para justificar su impostura), esa sola pregunta nos pone frente a la realidad: ¿deja usted un país mejor del que recibió? No. «Es obvio que la Argentina no cumplió con su promesa y se arruinó hasta un grado que nadie supo imaginar. Lo sabemos. Lo que no queremos saber es que fuimos nosotros» (Martín Caparrós, New York Time 28/5/2017). Una o dos generaciones debemos asumir el fracaso. Un Estado Fallido es un estado que no es efectivo ni es capaz de aplicar sus leyes de manera uniforme, registrando por ende, altas tasas o registros de criminalidad, corrupción política, mercado informal, burocracia, ineficiencia judicial, interferencia militar en la política, o poderes civiles no estatales, con presupuesto y poder político muy superiores al del propio Gobierno. Nosotros nos anotamos en todas estas variables.

Aceptar lo que es y empezar el rescate son los dos movimientos iniciales y complementarios. Un viaje de mil millas comienza con un primer paso, dice Lao Tse Ahora. Ese primer paso es el reconocimiento de que lo hicimos mal, si uno niega la evidencia, la verdad de la situación, no hay recuperación posible. Recordar que el gobierno de Macri cuando asumió no quiso informar al pueblo la desastrosa situación del país… ¡para no dar malas noticias! Negación freudiana. El segundo paso es cómo y cuando iniciamos la recuperación.

 

«Lo atamo’ con alambre…»

…«Con una o dos cosechas salimos adelante», «Dios es argentino, achicar el estado es agrandar la Nación». Así nos fue. Nos creímos nuestras propias macanas. Todavía hoy, parte del pensamiento argentino se resiste a asumir la decadencia ─que lleva al menos cuarenta años─ y empezar a pensar en un nuevo orden, en una transición que nos lleve a «otra forma de hacer las cosas». Y prefieren parches para «ir tirando».

Quienes habitan el escenario público argentino (comunicadores, dirigentes políticos, sociales o culturales) no hablan de un sistema agotado, de un país que perdió el rumbo hace rato y que terminó dominado por tribus, cuando no directamente por mafias; ni plantean como empezar la reconstrucción. Así, por ejemplo, se suele oír tanto en las tertulias televisivas como en sesudos seminarios on line (en algunos he participado) propuestas tales como «hay que hacer una reforma fiscal». ¿Reforma fiscal en un país con la mitad de los trabajadores en «negro»? ¿O con 300.000 millones de dólares fuera del país productivo? Otros hablan de «promover las economías regionales»: ¿Saben qué cantidad de inversión privada hay en mi provincia?, le oí decir a la gobernadora de Santa Cruz, CERO. Y los caminos, y los puertos, y la exportación directa de la Patagonia, ¿quién la va a hacer? Bueno, creo que con la mejor intención se proponen remiendos, medidas parciales en lugar de pensar en la recomposición DESDE CERO.

Otros (Cristina Kirchner lo dice siempre creyendo que inventó la pólvora) proponen ¡agregar valor a las exportaciones de materias primas! Es decir, industrializar al país. Reconozcamos al menos que demoramos un poco en industrializar al país. «La agricultura y la ganadería son dos grandes industrias fundamentales; pero ninguna nación de la tierra ha alcanzado la cumbre de su desarrollo económico con solo estas industrias. Las industrias que las han llevado al máximum de poder son la industria fabril, y la industria fabril es la primera en mérito y la última que se alcanza, porque ella es la más alta expresión del progreso industrial» (Carlos Pellegrini discurso parlamentario de ¡1875!) ¡Valor agregado!

«No echéis vino nuevo en odres viejos, romperás los odres y perderás el vino», dice el Evangelio.

 

La Reconstrucción

La próxima elección de noviembre puede empezar a cambiar el rumbo. Pero la situación de estado fallido es y será la misma aún ganando la oposición. Será una batalla ganada pero les recuerdo una frase militar que viene al caso: por más que se gane una batalla la guerra se pierde si se está en una falsa situación estratégica. Y nosotros estamos en una falsa situación estratégica. En la lona, bah.

¿Es posible iniciar en Argentina un proceso de recuperación del rumbo perdido si la oposición gana esta elección?

Es posible. Pero con una certeza: el poder establecido, el establishment, la dirigencia política, social y económica ha fracasado; por tanto se requerirá la participación ciudadana en todo el período de transición. En los grandes acontecimientos de un pueblo es necesaria la participación activa del ciudadano de a pie. Fue posible atravesar grandes turbulencias con el calor popular. Así en el New Deal. Fue posible en España donde el pueblo fue llamado tres veces a ratificar mediante referéndum el rumbo democrático luego de la muerte de Franco: para aprobar los partidos políticos, para legalizar al Partido Comunista y para aprobar la Constitución.

No era fácil dejar atrás 100 años de muerte y desencuentro. Pero lo consiguieron.

Churchill estuvo a punto de aceptar un armisticio (una rendición) con Hitler como le proponía su Consejo de Guerra. Auscultó la opinión del pueblo inglés, decidió resistir. Y ganó la guerra.

Es cierto que Europa tuvo en los primeros años de la posguerra a grandes dirigentes como Churchill, De Gaulle, De Gásperi, Adenauer (¡quién pudiera!). Y que en algo ayudó el Plan Marshall. Pero el heroísmo de la recuperación de Europa estuvo en el ciudadano europeo que, una vez aceptada la dura realidad de ver todo destruido, puso manos a la obra.

Hay distintas propuestas de acordar entre las fuerzas políticas y sociales argentinas una serie de puntos que den estabilidad por varios años. Imprescindible un Proyecto. Como dice Julián Marías el Proyecto tira de nosotros hacia adelante. Somos, necesitamos un Proyecto de vida en común que nos saque de la anomia y la corrupción. Seguramente muchos dirigentes ─muchos kirchneristas en principio y algunos otros de extrema derecha por purismo ideológico─ no firmarán el pacto. Mejor. Los que no aprendieron a acordar, los ganadores del sistema corrupto, los del pensamiento único, los demagogos, los que «van por todo», los que se meten en política por aburrimiento de su vida personal, a ninguno de ellos les va a interesar participar en una verdadera gesta colectiva como debiera ser la Reconstrucción de la Patria.

Otro artículo escrito por Norberto Zingoni: Cuba, de la poesía al garrote

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