Urbanismo sensorial, escribe Mariana Gonzalez

OPINIÓN

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En Berlín, las zonas tranquilas son identificadas por los ciudadanos mediante una app / Foto: abbilder

*Escribe Mariana Gonzalez, especialista en Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA. MBA, ITBA.

Lectura: 4 minutos

Mientras que muchos países sufren el hambre de gran parte de su población, la falta de vacunas, la invasión de su territorio, la baja ominosa de su nivel educativo, la opresión de parte de su sociedad por la dirigencia gobernante; hay otros, con la capacidad económica e ideológica necesaria, que están pensando y desarrollando el «urbanismo sensorial».

El último número del MIT Technology Review presenta un análisis de la concepción y estado del arte de este novedoso campo del conocimiento.

Son muchos los investigadores en el mundo que lo están estudiando, tratando de recomendar como actuar contra el «sesgo visual limitante», el «ocularcentrismo», que rige la planificación urbana y demostrando que la información no visual define el carácter de una ciudad y afecta su habitabilidad. Para sus pruebas de campo usan toda la tecnología disponible: mapas de olores, «data scraping» (raspado web, para extracción de información de forma automática), realidad virtual y todo tipo de dispositivos portátiles.

El arte, en general, siempre trabajó sobre nuestra vista y nuestro oído, pero, ya hace bastante hay obras que estimulan nuestros otros sentidos: el tacto, el gusto y el olfato.

Sin tratar de entrar en la añeja discusión de que si la arquitectura es arte o no, y aceptando que está bastante cerca y considerando, además, que es un componente básico del urbanismo, éste se plegó a esta nueva forma de estimular al que antes llamábamos «el espectador».

David Howes, director del Centro de Estudios Sensoriales en la Universidad de Concordia en Canadá y autor del libro The Sensory Studies Manifesto, rastrea estas transformaciones y abre múltiples líneas de investigación sobre las diversas formas en que los seres humanos sienten y dan sentido al mundo; desafía los supuestos de la psicología occidental dominante al destacar la interactividad, la creatividad y la sabiduría de los sentidos moldeados por la cultura.

La publicación cita, también, al académico y músico Oğuz Öner que señala «El simple hecho de poder cerrar los ojos durante 10 minutos nos da una sensación totalmente diferente sobre un lugar», se dedica a organizar paseos sonoros en Estambul (Turquía) donde los participantes con los ojos vendados describen lo que escuchan en diferentes lugares. Las autoridades turcas están analizando incorporar sus conclusiones a su planificación urbanística.

En Berlín, las zonas tranquilas que son identificadas por los ciudadanos mediante una app móvil gratuita se han incluido en el último plan de acción contra el ruido de la ciudad.

Francesco Aletta, investigador del University College de Londres, es miembro del proyecto Soundscape Indices, financiado con fondos europeos, se dedica a crear modelos de predicción sobre cómo las personas responderán a diversos entornos acústicos estudiando las reacciones neuronales y fisiológicas que provocan.

Los métodos de análisis son muy variados:

  • Enfoques etnográficos, mediante la observación y las entrevistas;

  • Rastreo de los datos biométricos como la variabilidad del ritmo cardíaco como un indicador de las respuestas emocionales a diferentes experiencias sensoriales;

  • Introducción de sonidos, y más adelnate olores y texturas, a entornos de realidad virtual.

  • Mónica Montserrat Degen, socióloga cultural urbana de la Universidad de Brunel en Londres aclara «Las percepciones sensoriales no son neutras, o simplemente biológicas; el hecho de que encontremos algo agradable o no ha sido moldeado cultural y socialmente».

Volviendo al comienzo, a esos países que los urgen soluciones a problemas mucho más primarios, deben recapacitar y considerar hacia donde están yendo los países con las necesidades básicas cubiertas, analizar si esas contaminaciones sonoras, la polución ambiental, el mal uso de la luz, la insatisfacción de los habitantes con su entorno, la falta de áreas comunes recreativas multisensoriales, no son también, problemas a tratar y que hacen al individuo.

*Mariana Gonzalez
Computación Científica, Fac. Ciencias Exactas UBA
MBA ITBA
Empresaria en Argentina y Uruguay en empresas de tecnología.

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