Economía argentina maniatada por control estatal

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Producción de papel está afectada por las dificultades para importar celulosa / Foto: Mylene2401 from Pixabay

Lectura: 2 minutos

La escasez de dólares está afectando al sector privado en una Argentina que se encuentra maniatada por los controles del gobierno para importar productos necesarios para su funcionamiento y para dar servicio a la población.

La escasez de dólares es un problema de larga data en el país y está asociada a la desconfianza de los argentinos en su propia moneda por las sucesivas crisis, sobre todo en períodos de inflación acelerada e inestabilidad política como la actual.

A fin de preservar el poder adquisitivo, los ciudadanos ahorran en esa moneda, mientras empresas e inversores dolarizan sus ganancias. El problema es que ahora no hay dólares para todos.

Con restricciones ya vigentes para comprar dólares para ahorros o viajes, el Banco Central limitó en junio el uso de divisas para la importación, una medida que está perjudicando a la industria, causando faltas de productos y aumentos de precios que empujan peligrosamente al país a una inflación anual de tres dígitos.

Daniel Rosato fabrica papel higiénico y de cocina en una planta situada en un suburbio al sur de Buenos Aires y en la que trabajan 140 empleados. Su producción está afectada por las dificultades para importar celulosa, la cual ya escaseaba por la guerra en Ucrania.

El trasfondo es la pelea que mantienen el presidente Alberto Fernández y su poderosa vicepresidenta y exmandataria Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) por el rumbo de la economía.

Esta disputa derivó en la renuncia del ministro del área Martín Guzmán, afín al presidente, y su reemplazo por Silvina Batakis, una economista heterodoxa más cercana a la visión intervencionista de Fernández de Kirchner.

El Banco Central regula en la práctica el comercio exterior de Argentina, ya que decide, según criterios de facturación e importancia del insumo, entre otros, cuántos dólares le libera a los importadores y en qué plazo.

Los importadores que acceden a estos billetes pagan 130 pesos por dólar. Si no cuentan con la aprobación de la autoridad monetaria se ven obligados a recurrir al llamado dólar contado con liquidación, un mecanismo legal por el cual pueden hacerse de divisas mediante la compra de acciones o títulos de deuda.

El problema es su cotización: 300 pesos por unidad. Esta diferencia encarece el insumo, reduce la producción y como efecto dominó provoca problemas de abastecimiento.

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