Gobierno dictatorial sirio, títere de Rusia, rompe con Ucrania

INTERNACIONAL

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Presidente sirio, Bashar al-Assad / Foto: kremlin.ru

Lectura: 5 minutos

Siria anunció el miércoles la ruptura de relaciones diplomáticas con Ucrania, conforme al principio de «reciprocidad», luego que el gobierno ucraniano tomara la misma decisión debido al reconocimiento de la independencia de las repúblicas separatistas invadidas por el ejercito ruso.

Siria «decidió romper las relaciones diplomáticas con Ucrania, en conformidad con el principio de reciprocidad y en respuesta a la decisión del gobierno ucraniano», dijo una fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores sirio, citada por la agencia de prensa oficial Sana.

Siria había anunciado a finales de junio que reconocería la independencia de las repúblicas separatistas Donetsk y Lugansk, en el este de Ucrania, habitada por sectores de habla rusa, la excusa que utilizó Putin para lanzar la invasión.

Hasta entonces, solo Moscú había reconocido en febrero la independencia de estas dos regiones ucranianas, pocos días antes del inicio de la invasión rusa el pasado 24 de febrero.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había anunciado el 29 de junio que ponía fin a las relaciones diplomáticas con Siria. «No habrá más relaciones entre Ucrania y Siria», dijo entonces Zelenski.

El martes se realizo en Teherán una reunion en el «Formato Astana», un proceso a través del cual los gobernantes de Irán, Rusia y Turquía negociaron sus intereses en Siria.

Ese proceso ha demostrado ser efectivo para remodelar el mapa del conflicto en Siria, pero no ha avanzado hacia una visión política para abordar el conflicto en Ucrania.

El simbolismo de esta reunión contiene tres razones según expertos en la zona. En primer lugar, esta fue la visita de más alto perfil de Vladímir Putin desde que Rusia atacó a Ucrania, el 24 de febrero. El objetivo de Putin en Teherán era transmitir el mensaje de que Rusia no está tan aislada como Occidente la presenta.

En segundo lugar, las conversaciones se realizaron inmediatamente después de la gira por Oriente Medio del presidente estadounidense, Joe Biden, donde este trató de tranquilizar a sus socios tradicionales acerca de los compromisos de seguridad de Estados Unidos en la región, así como de solidificar aún más el bloque regional contra Irán, y frente a China y Rusia.

En tercer lugar, coincidió con los intentos de Turquía de reparar los lazos con los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Israel y Egipto, y en un momento en que las tensiones entre Ankara y Teherán van en aumento.

La incertidumbre sobre la reactivación del acuerdo nuclear con Irán (JCPOA, por sus siglas en inglés) también ocupa un lugar preponderante. Si Turquía se unirá, y en qué medida, a la creciente coalición antiiraní en la región, es una pregunta que ronda la mente de muchos actores.

La compartimentación ha sido durante mucho tiempo un sello distintivo de la relación entre Turquía e Irán, y seguirá siendo la guía en el futuro. Por ejemplo, está el tema de la nueva ofensiva militar planificada de Turquía en el norte de Siria, dirigida contra las fuerzas kurdas sirias del PYD/YPG, y las operaciones militares de Turquía en Irak.

Irán rechaza esos planes y, como era de esperar, el líder supremo, Ali Jamenei, se opuso con firmeza para mostrar la influencia de Irán en ambas arenas.

Además del deseo de ambos países de impulsar sus lazos comerciales, Irán es una de las mayores fuentes de energía para Turquía y, como tal, su contrato de exportación de gas se extendió por 25 años más. Si bien no hubo más avances en sus reuniones, estas ayudan a evitar que la tensión latente en sus vínculos se salga de control.

Otro tema importante que dominó las conversaciones es cómo establecer un corredor de granos seguro desde Ucrania. Si bien el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, está ansioso por seguir adelante, Putin quiere que la discusión se prolongue para que Moscú pueda usarla como palanca frente a diferentes actores.

Pero si Putin cede en este punto en el futuro, no solo será una buena noticia respecto de la seguridad alimentaria en lugares como África, Asia y Medio Oriente, sino que también impulsará la relevancia internacional de Turquía.

Putin al parecer planteó el espinoso tema de las ventas de aviones no tripulados de combate turcos a Ucrania, que han tenido un costo para las fuerzas rusas y se han convertido en un gran factor de irritación en los lazos entre Rusia y Turquía.

A pesar de su apoyo a Ucrania, Ankara actuará con cuidado para no enemistarse con Rusia, dicen los analistas Sanam Vakil y Galip Dalay en la DW.

Otro artículo de interés: Putin amenaza con extender guerra

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